Espectáculos y Cultura > Pulp en Montevideo

Pulp pasó por Montevideo y demostró en la pista de baile por qué es una banda de una clase diferente

La banda británica encendió el Teatro de Verano con sus hits y la potencia y seducción de su líder, Jarvis Cocker
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22 de noviembre de 2023 a las 12:49

Poder descansarse sobre las canciones sabiendo que se defienden solas y tienen la potencia suficiente como para levantar un estadio debe ser una de las satisfacciones más grandes de cualquier músico. Imagino que Jarvis Cocker pensó eso cuando Different Class empezó a sonar en las radios en 1995. La historia de Pulp, su banda, estaba cambiando ahí, canción a canción, con esa obra maestra. Es probable que lo haya pensado también algunas de las veces en que una masa uniforme y gigantesca coreó ese himno del britpop que es Common People, o la fantástica Babies, a sus pies. Y en el Teatro de Verano de Montevideo, en la noche de este martes y ante un publico más reducido pero igual de fervoroso, posiblemente en algún momento también se le haya cruzado algo similar a esto: "Puedo sentarme acá y dejar que esta máquina musical eleve la noche sin esfuerzo".

Pero él no es así.

En su primera presentación en Uruguay, el líder de la icónica banda formada en Sheffield en 1978 hizo caso omiso al hecho de que las canciones que escribió son legendarias y casi que pueden solas, y entregó su cuerpo entero a una performance que, al menos desde lo que él proyectó sobre el escenario, poco tuvo que envidiarle a aquellas noches de Glastonbury en los 90. Por supuesto, las diferencias son abismales, como la locación, la recepción del público —la frialdad uruguaya es muy difícil de resquebrajar, incluso si suena Disco 2000, no hay con qué darle— y más, pero a sus 60 años (!) Cocker se imbuyó del espíritu festivo / melancólico / poprockero de su grupo y estalló.

Jarvis Cocker

Así fue: Jarvis corrió de un lado al otro del escenario, bailó en un costado, en el otro, en el centro, quebró el cuerpo sobre la tarima que se erigía entre los músicos y lo recortaba por sobre las proyecciones que acompañaron las canciones, tiró bombones Garoto a la platea (sí), habló poco pero lo justo, intentó con el español, hizo bailar al público y emanó el carisma absoluto que lo consagró como uno de los mejores frontman de su generación.

Todo lo hizo, además, haciendo gala de una energía y una voz que, a excepción de algunos agudos que ya le quedan más lejos, está intacta. Obviamente, el repertorio fue un aliado excelente: el corpus principal estuvo conformado por los hitazos de Different ClassI Spy, Underwear, Something Changed, F.E.E.L.I.N.G.C.A.L.L.E.D.L.O.V.E, las mencionadas Common People y Disco 2000—, pero también por joyas como Babies, Pink Glove y canciones más próximas en el tiempo como This is hardcore o Like a friend. Cada uno de esos temas, además de una fuerza impresionante que atraviesan la materia en el vivo, pegan por su arrolladora sencillez y se distancian con lo que las generaciones siguientes del Britpop, como fueron Oasis o Blur, hicieron. 

Jarvis Cocker

En la previa que publicó en La Diaria, el periodista especializado Andrés Torrón define la escritura y la música de la banda así: "Sin dudas había en Pulp una reivindicación de lo británico tanto musical como idiosincrática, pero su propuesta no miraba tan directamente al pasado como la de Oasis por ejemplo. Si bien los Beatles eran una referencia, la propuesta de Pulp se sentía mucho más cercana a la de cantautores como Leonard Cohen, Scott Walker o Serge Gainsbourg. Jarvis Cocker fue desarrollando una personalidad compositiva que tenía mucho más relación con estos músicos que con la tradición rockera, utilizando géneros musicales diversos, que podían ir desde el folk a la música disco. Hubo, a la vez, otras influencias que marcaron su propuesta. Una de ellas fue la de Andy Warhol, mucho más en lo conceptual que en lo directamente artístico. De la misma forma que Warhol hizo arte con lo masivo y descartable, las letras de Cocker encontraron belleza en lo cotidiano y desechable, en las cosas de todos los días a las que no prestamos atención. Sus observaciones sobre los conflictos de clase, la cotidianeidad del amor, el deseo sexual -correspondido o no- y las decisiones casuales que cambian por completo la vida de las personas marcaron la tónica de las canciones de Pulp".

Lo anterior se refuerza además con lo que la banda y su líder proyectaron en una fiesta que sonó fuerte, que tuvo bola de espejos, una garúa finita y que emanó una suerte de efervescencia casi erótica que se afianza en la figura andrógina y espigada de Cocker. Él canta, seduce, hace bailar y su universo musical conspira para que suceda.

Pulp pasó por la capital, inauguró el Primavera 0 que todavía tiene una fecha más con The Cure el próximo lunes en el Antel Arena, hizo bailar a un pueblo y confirmó que, en esa batalla por el trono del britpop en el que muchas veces los metieron y que trascendieron, son de una clase diferente. Lo siguen siendo. Y quedó muy claro.

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