El presidente ruso Vladimir Putin instó a las autoridades de Ucrania a sentarse a dialogar con los separatistas del este del país con el fin de obtener la paz y mencionó la importancia de evaluar la “condición de Estado” de los prorrusos, eventualmente con el objetivo de transformarlos en una zona con mayor autonomía.
“Debemos empezar de inmediato diálogos sustanciales (...) sobre cuestiones de organización política de la sociedad y sobre la categoría de Estado del sureste de Ucrania con el objetivo de proteger los intereses legítimos de sus habitantes”, declaró ayer el mandatario ruso en una entrevista concedida al canal 1 de la televisión estatal.
Putin no aclaró a qué se refería con “categoría de Estado” y circularon versiones de que planteaba la posibilidad de un país diferente. Sin embargo, su vocero Dimitri Peskov matizó ayer esa versión al considerar que no se trata de dar el estatuto de Estado a las regiones rebeldes sino que Ucrania debía “tomar en cuenta los intereses de Novorossia”. Y cuando le preguntaron si esa Nueva Rusia debería formar parte de Ucrania, el vocero respondió que “por supuesto”.
El viernes Putin ya había alabado los avances de los separatistas prorrusos en un mensaje destinado a los “insurgentes de Novorossia”, la Nueva Rusia, la misma palabra que utilizó tras la anexión de Crimea en marzo, para referirse a las regiones rusohablantes del este y el sur de Ucrania que quieren formar parte de la Federación.
Putin propone que también Ucrania sea una federación donde las regiones tengan bastante autonomía respecto al idioma y la gestión de sus finanzas. Asimismo, defiende la idea de que en cada zona elija a sus autoridades, pues hasta el momento los gobernadores son designados por Kiev y no es necesario que cuenten con el apoyo de los legisladores locales.
Para que haya cualquier tipo de avance en este sentido es necesario el diálogo, algo que por el momento parece inviable. Desde hace tiempo que Moscú recomienda conversaciones políticas directas entre Kiev y los rebeldes, pero si bien Ucrania afirma que está dispuesta a negociar sobre más derechos para el sur y el este del país, agrega que no habla directamente con los que considera “terroristas internacionales” y títeres rusos que sólo pueden ser frenados por Moscú.
Andrei Purgin, viceprimer ministro de la autoproclamada República Popular de Donetsk, dijo que él participaría en discusiones en Minsk, la capital de Bielorrusia.
Y ayer Putin volvió a insistir en la necesidad de que los ucranianos hablen con los separatistas cuanto antes, pues el 26 de octubre hay elecciones legislativas y, a su entender, los contendientes en los comicios querrán mostrarse como personas fuertes y, a medida que suba el tono del debate político, será más difícil buscar una solución pacífica y no militar.
Avances hacia Mariupol
En el terreno, los insurgentes retomaron la iniciativa en los últimos días y dicen preparar una nueva ofensiva contra las fuerzas gubernamentales en el este de Ucrania, dirigida particularmente al puerto estratégico de Mariupol.
La localidad, situada a casi 100 km al sur de Donetsk, une por la costa la frontera rusa a la península de Crimea. Ayer un portavoz militar ucraniano indicó que le habían atacado un barco de guerra pequeño y los insurgentes lo declararon como una victoria naval.
Asimismo, ayer tuvo lugar un intercambio de prisioneros entre Ucrania y Rusia. Los primeros entregaron a diez soldados rusos de las tropas aéreas que habían sido arrestados en el territorio vecino el lunes pasado. Moscú permitió regresar a Ucrania a 63 oficiales que habían cruzado la frontera huyendo de los combates.
Los enfrentamientos son desde hace casi cinco meses y han muerto casi 2.600 personas hasta ahora. Debido a la crisis ucraniana se produjo el peor deterioro de las relaciones entre Rusia y las potencias occidentales desde el fin de la Guerra Fría.