Los analistas e instituciones públicas y privadas que participaron de la encuesta de expectativas del Banco Central (BCU) revisaron levemente al alza sus pronósticos de inflación para la economía uruguaya, luego de dos bajas consecutivas.
Para el cierre de año la mediana de respuestas proyecta una inflación de 7,19%, desde un 7,12% esperado en enero. En tanto la inflación esperada para el horizonte de 24 meses –relevante para la política monetaria– se ubica ahora en 6,7%, una decima más que el mes anterior.
Esta semana y luego de 12 subas consecutivas, el Comité de Política Monetaria del BCU mantuvo la tasa de interés de política monetaria (TPM) en 11,5%, al tiempo que destacó que las expectativas de los agentes comenzaron “un proceso de convergencia”.
Además, señaló que la sequía ha comenzado a tener impacto sobre la actividad agropecuaria y sobre los precios de alimentos, pero con un impacto que sería “transitorio”.
Menos crecimiento
La falta de agua que afecta la producción agropecuaria se reflejará en el desempeño de la economía durante este 2023. Las últimas proyecciones presentadas por el Poder Ejecutivo apuntan a que la actividad volverá a crecer este año, pero a un ritmo de 2%. La cifra está un punto porcentual por debajo de lo estipulado en la última Rendición de Cuentas.
La ministra de Economía, Azucena Arbeleche afirmó el miércoles que frente a la “gran incertidumbre” derivada del impacto de la sequía, el 2% de crecimiento es la mejor estimación con la que se cuenta hasta el momento.
En ese plano, los analistas privados son un poco más optimistas y hoy prevén una expansión de 2,45%para el año en la mediana de respuestas, aunque esa cifra está medio punto por debajo de lo pronosticado en noviembre pasado (3%).
El valor del dólar
El dólar cotizó este jueves con una suba de 0,57% en el mercado de cambio y se ubicó en $ 39,57 en el promedio interbancario. ¿Qué cabe esperar para los próximos meses?
Los analistas que respondieron a la consulta del BCU esperan un tipo de cambio a $ 40,64 para finales de junio, y a $ 42 para el cierre de año, casi $ 2,5 más que el valor actual.
Un reporte de la firma Capitaria Uruguay a la que accedió El Observador, señaló que un escenario de menor crecimiento de la economía, e inflación “bajo control” podría conducir a una política más moderada por parte de BCU, terminando el proceso de alza de tasas.
“El peso uruguayo se ha visto favorecido por el aumento de tasas, debido a que el rendimiento de las colocaciones en pesos resulta más atractivo para los inversores frente al rendimiento que podrían tener en dólares. Por lo tanto, al inclinarse por la moneda local, disminuye la demanda y la cotización del dólar en nuestro país”. (…) Un cambio de escenario en el cual las tasas comienzan a bajar y se modere la política monetaria de BCU podría revertir la tendencia a la baja de la cotización del peso uruguayo frente al dólar”, dijo el analista Álvaro Benvenutto.