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Qué se sabe del superyate que compró Jeff Bezos y de la hermética industria de estos megabarcos

El fundador de Amazon, Jeff Bezos, compró un yate que se estima costará alrededor de US$ 500 millones y para el que se necesitarán 400 trabajadores y diseñadores

Unos superyates anclados en Mónaco, uno de los "puertos clásicos del glamour".

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15 de mayo de 2021 a las 21:59

La noticia de que Jeff Bezos compró un "superyate" ha reavivado el interés en el hermético mundo de los trotamundos ricos que disfrutan de este símbolo definitivo de estatus.

Según los expertos, la industria de los superyates lleva en auge años, incluso durante la desaceleración económica mundial causada por la pandemia.

Jeff Bezos, el fundador de Amazon y el hombre más rico del mundo, ha visto su riqueza personal prácticamente duplicarse desde 2017, gracias al enorme volumen de ingresos que obtuvo en 2020, cuando más personas que nunca recurrieron a las compras por internet.

Pero Bezos no es el único que se ha enriquecido aún más. Muchos de las personas más adineradas del mundo han visto sus fortunas crecer en los últimos años.

Y los astilleros han seguido fabricando megayates: cada vez más grandes a medida que ganan popularidad.

Según los expertos y brókeres, en 2020 se vendieron más yates que nunca, y en 2021 las ventas volverán a batir récords.

¿Qué sabemos del yate de Bezos?

El buque de 127 metros está siendo fabricado en Países Bajos por Oceanco, según la biografía actualizada de Bezos publicada por el medio especialista Bloomberg, a inicios de mayo.

Se estima que costará alrededor de US$ 500 millones, una gota en el océano para el hombre más rico del mundo, cuya riqueza en un momento creció en US$13.000 millones en un solo día en 2020.

Su patrimonio neto estimado ahora es de casi US$200.000 millones.

Ese precio no incluye el "yate de apoyo" motorizado más pequeño que Bezos también planea comprar.

 

Ese barco incluye un helipuerto. La novia de Bezos, la presentadora de televisión Lauren Sánchez, está formada como piloto de helicóptero.

El yate principal no puede incluir su propio helipuerto debido a los tres mástiles de navegación en su cubierta.

También se espera que el yate más pequeño pueda transportar otras cosas, como autos, lanchas rápidas de lujo y probablemente incluso un submarino, según un artículo de Forbes publicado esta semana.

El proyecto del superyate, rodeado en secretismo y conocido como Y721, se finalizará en algún momento de junio, según Bloomberg.

Es probable que Bezos haya realizado el pedido hace varios años, ya que barcos hechos a medida como este pueden tardar alrededor de 5 años en construirse.

Oceanco, el fabricante de yates holandés, no ha hecho declaraciones sobre el proyecto.

Anteriormente construyeron el Black Pearl, de 106,7 metros, el segundo yate de vela más grande del mundo.

¿Qué es un superyate?

No existe una definición oficial de superyate (en comparación con un yate normal), pero en la industria el término generalmente se refiere a un yate de más de 22 metros de largo.

Algunos cuestionan esa definición, diciendo que el término "superyate" se aplica a barcos de más de 60 metros de largo.

Otros brókeres incluso han adoptado el término "gigayate" para referirse a barcos de más de 91 metros.

"Todo es un poco de marketing", dice Bill Springer, que escribe sobre la industria de la navegación a vela para la revista Forbes.

El yate "A", del oligarca ruso Andrey Melnichenko, cuenta con una pared hecha de pieles de mantarraya.

 

El yate de Bezos, que mide más de 121 metros, es casi tan grande como la gran pirámide de Guiza (si el barco se colocara verticalmente). Tiene poco menos de la mitad de largo que la Torre Eiffel.

Solo unos pocos superyates gigantes como el buque de Bezos se construyen cada año, pero los proyectos de alto perfil a menudo se realizan con tal secretismo que los constructores deben firmar acuerdos de confidencialidad.

Por lo tanto, es poco probable que sepamos alguna vez si Bezos copió los estilos decorativos del oligarca ruso Andrey Melnichenko, que decidió cubrir la pared de un habitáculo con pieles de mantarraya.

Una industria en auge

La industria ha crecido rápidamente durante los últimos 20 años.

Según la Asociación Nacional de Fabricantes Marinos de EE.UU., en 2020 las ventas de botes alcanzaron su punto máximo en 13 años, lo que refleja cómo las personas han recurrido al agua para realizar actividades seguras y con distancia social durante los confinamientos por la pandemia.

"El mercado ha estado en ebullición", dice Sam Tucker, jefe de investigación de superyates en la firma de inteligencia de mercado VesselsValue. "Ha habido un número récord de transacciones realizadas y esa tendencia se mantiene incluso hasta ahora".

El mercado de yates de segunda mano ​​también "ha sido una locura", dice Tucker. "Está al rojo vivo".

Según Tucker, hay 9.357 yates de más de 19 metros de largo que se encuentran actualmente en el mar, es decir, que no se han hundido o que tampoco se mantienen en tierra.

Aproximadamente el 85% de ellos son motorizados y el 15% son yates de vela como el que ha encargado Bezos.

En 2020 se alquilaron menos yates, dice Tucker, quien lo atribuye a las restricciones de viaje durante la pandemia.

Las ventas cayeron durante algunas semanas cuando EE.UU. se vio afectado por confinamientos en 2020, pero luego se dispararon de inmediato.

En junio, "fue como si alguien accionara un interruptor". Los pedidos comenzaron a llegar rápidamente, señala Bob Denison, que ha sido corredor de yates en Fort Lauderdale, Florida, desde 2001.

"No ha habido nada igual antes", dice. "La demanda es dos o tres veces mayor de la que he visto".

La compañía de Denison vendió 1.008 embarcaciones en 2020, un aumento del 35% con respecto al año anterior.

Actualmente está en camino de registrar otro aumento del 30% en 2021.

Aproximadamente 65 barcos de los que vendió en 2020 eran superyates. En lo que va del año, se han vendido unos 40 superyates, lo que significa que su empresa ha vendido unos 2,2 superyates por semana desde enero.

La demanda ha superado totalmente la oferta, dice su colega Ben Farnborough, quien agrega que ahora es mucho más difícil encontrar botes de segunda mano ​​para vender.

Farnborough espera que la flexibilización de las restricciones de viaje a causa del coronavirus pronto permita viajar a Europa para obtener más yates de segunda mano para vender en EE.UU.

¿Quién compra superyates?

Las embarcaciones a menudo son compradas por corporaciones y luego son alquiladas por el propietario de la compañía, lo que dificulta establecer con certeza qué yates son propiedad de quién.

En puertos famosos de construcción de barcos, como el de Países Bajos donde se encuentra Oceanco, los aficionados intentan detectar la matrícula de los aviones privados en un esfuerzo por determinar qué multimillonarios han venido a visitar su futuro yate.

Black Pearl
Getty Images
El superyate Black Pearl mide 106,7 metros de largo.

La privacidad es el objetivo de poseer un yate, destaca Tucker, quien considera el sector una "industria opaca".

Se rumorea que Mark Zuckerberg y Bill Gates, multimillonarios de la industria tecnológica, tienen yates.

"Estos son activos muy reservados y una de las razones por las que se compran es por privacidad", señala Tucker.

La privacidad también ofrece seguridad, una consideración no tan insignificante para las personas más ricas del mundo.

Y puede que los ultrarricos quieran mantener sus juguetes nuevos en la ultraprivacidad hoy en día.

Cuando el multimillonario de Hollywood David Geffen publicó en Instagram una foto de su yate diciendo que estaba "aislado" en un paraíso tropical y que esperaba que todos estuvieran "a salvo" durante la pandemia, el resto de mortales no tardó en criticarle.

"¿Acaba David Geffen de insultar a todo el mundo?", comentó un usuario en reacción a la no tan humilde jactancia de Geffen.

¿Por qué son tan caros?

Los yates ofrecen "verdadera exclusividad", dice Springer, quien compara tener uno con ser dueño de una isla privada o construir una ciudad personalizada desde cero.

"En el Renacimiento, los mecenas ricos pagaban el equivalente a millones de dólares para construir catedrales", apunta.

"Y eran las más hermosas y tenían a los mejores artesanos, y eran los proyectos más espectaculares de su época. Y había mucho de 'oye, soy muy rico y voy a hacer estas cosas realmente increíbles con mi dinero'".

"Así que los superyates son muy similares en ese sentido", añade.

Bezos en una nave espacial construida por su compañía, Blue Origin, en 2017.
Getty Images
Bezos en una nave espacial construida por su compañía Blue Origin.

También se están volviendo más cómodos y llegan a lugares más allá de los "puertos clásicos del glamour" como Mónaco, dice Springer.

La gente ahora los lleva a lugares más exóticos y remotos, como la Antártida y Papúa Nueva Guinea, ya que los propietarios descubren que son más que simples símbolos de estatus.

Los mejores superyates están hechos a medida, con artesanos que diseñan cada detalle para los gustos de los más ricos y elitistas del mundo.

Pueden tardar años en construirse. Un yate tan grande como el de Bezos probablemente involucró a unos 400 trabajadores y diseñadores, estima Farnborough. Cuando esté terminado, probablemente necesitará unas 60 personas para tripularlo.

Los costos operativos anuales ascienden a aproximadamente el 10% del precio de compra, dice Tucker de VesselsValue.

Los altos precios del petróleo y la posibilidad de más confinamientos podrían llevar a que más yates de segunda mano ​​lleguen al mercado durante 2022, estima.

¿Qué otras cosas cuestan tanto como un superyate?

Bezos compró el periódico The Washington Post en 2013 por solo US$250 millones, aproximadamente la mitad del costo de su nuevo superyate.

Catedral en España
Getty Images
Los yates son similares a las catedrales cristianas financiadas por europeos acaudalados hace siglos.

Una pintura del artista Jean-Michel Basquiat se subastó en Nueva York por US$93 millones. También hay una pintura de Claude Monet a unos US$350 millones.

Virgin Galactic ha estado vendiendo boletos al espacio por entre US$200.000 y US$250.000 en los últimos años mientras se prepara para su primer lanzamiento comercial.

Pero si eres Jeff Bezos, no es necesario que reserves un boleto: él, detrás de la empresa espacial Blue Origin, podría volar en su propia nave espacial.


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