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Quién es el hombre detrás de las armas 3D

El estadounidense que diseñó una pistola que puede fabricarse con una impresora se define como un tecnolibertario, pero sus críticos lo acusan de vender "terrorismo de código abierto"

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11 de agosto de 2018 a las 05:00

Lo que Cody Wilson logró hace un par de semanas llevó un largo tiempo. Durante más de cinco años, el defensor de los derechos a las armas y la libre expresión había querido publicar en internet sus planos para un arma, pero el gobierno estadounidense lo había bloqueado en repetidas ocasiones. El martes 31 de julio por la tarde, parecía que por fin lograría su objetivo. Sin embargo, horas antes del momento en que se esperaba la publicación de los esquemas para un arma 3D llamada Liberator –el mismo nombre que llevaban las pistolas de un solo disparo que los Aliados diseñaron como arma de insurgencia en la segunda guerra mundial–, un juez federal impuso una orden temporal en todo el país para frenar a Wilson y a su empresa, Defense Distributed.

"Parece que he materializado los términos del debate de la manera en que lo deseaba", dijo Wilson, y agregó que su meta era proteger tanto la primera enmienda (protege los derechos a la libertad de religión y a la libertad de expresión) como la segunda (protege el derecho del pueblo estadounidense a poseer y portar armas). "Aún creo en el derecho de portar y usar armas, y creo que mis actos son una manera de proteger esa garantía", señaló.

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¿Quién es?

En una habitación de la oficina de Defense Distributed colgaba la portada amarillenta de un diario donde se describía la invasión de Normandía. En un estante había un modelo de la Liberator, la pistola imprimible. Una librería en la parte trasera tenía miles de ejemplares que iban desde revistas técnicas hasta obras de William Shakespeare.

Wilson estuvo en la lista de la revista Wired como una de las 15 personas más peligrosas del mundo en 2012, el año en que comenzó Defense Distributed. Allí se encontraban también el expresidente egipcio Mohamed Morsi y el presidente sirio Bashar al Asad, conocidos por su participación en crímenes de lesa humanidad.

En 2017, Wilson creó Hatreon, un sitio de financiamiento colectivo que a menudo han utilizado grupos neonazis expulsados de sitios web más tradicionales, como Patreon y PayPal. Muchos de los organizadores del mitin de supremacistas blancos que se hizo el año pasado en Charlottesville, Virginia, utilizaron Hatreon para recaudar dinero para el evento.

Wilson rechaza la idea de que publicar los planos de un arma sea amenazante o ilegal. "El argumento que estoy defendiendo, aunque no siempre lo hago bien, es que mi idea en realidad es bastante convencional en Estados Unidos", apuntó.

Wilson nació en Little Rock, Arkansas, y asistió a la Universidad de Arkansas Central, donde estudió la licenciatura en Literatura Inglesa. Después de graduarse en 2010, fue a la facultad de Derecho en la Universidad de Texas. Allí, en su segundo año, Wilson comenzó a experimentar con una impresora 3D para diseñar un arma funcional. En 2013 publicó en línea los planos de un arma que fueron descargados más de 100 mil veces.

Tras abandonar la facultad de Derecho para trabajar a tiempo completo en su nueva idea, Wilson recibió una carta del Departamento de Estado en mayo de 2013 en la que le ordenaban eliminar sus archivos de internet bajo las leyes sobre exportación de armas.

Wilson, de 30 años, se ha descrito a sí mismo como un tecnolibertario, un provocador que defiende la libertad de expresión y un hereje de internet, pero quienes lo critican sostienen que busca la atención de los medios y es un vendedor ambulante del "terrorismo de código abierto".

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La nueva amenaza

Los planos de Wilson de las llamadas "armas fantasma" –porque no tienen número de serie y están hechas casi en su totalidad de plástico– permitirían la producción en masa de armas de fuego indetectables que podrían fabricarse en casa, según han advertido los defensores del control de armas; podrían imprimirlas criminales, terroristas y otras personas que tienen prohibido adquirir armas.

"Las personas que las fabriquen serán entidades estatales o carteles criminales bien financiados con la capacidad de llevar a cabo ataques bien organizados en Estados Unidos y otros lugares", dijo Avery Gardiner, copresidente de la Campaña Brady para prevenir la violencia con armas.

Desde que comenzó su empresa, Wilson ha enfrentado oposición de todos lados. YouTube en repetidas ocasiones ha eliminado sus videos promocionales. Una vez que se enteró de sus planes, Stratasys, la empresa que le alquiló una impresora 3D, lo obligó a devolverla. Indiegogo canceló su campaña de financiamiento colectivo, por lo que se vio obligado a abrir una cuenta de Bitcoin para recibir donaciones. Una empresa llamada Thingiverse, que publica archivos de diseño, eliminó todos sus trabajos.

Cuando le preguntan sobre las potenciales consecuencias atroces de sus armas imprimibles, Wilson a menudo responde con una idea filosófica. "Entender la protección de los derechos y las libertades civiles es comprender que tienen consecuencias también protegidas, o toleradas", le dijo a la revista Popular Science en 2012, poco después del tiroteo de la Escuela Primaria de Sandy Hook, donde murieron 20 alumnos y seis adultos.

El usuario de Wilson en Twitter es @Radomysisky, un nombre que evoca al revolucionario ruso y líder de la Internacional Comunista ejecutado por tratar de asesinar a Stalin. Entre sus héroes, cita a Pierre-Joseph Proudhon, pensador francés considerado el "padre del anarquismo".

Wilson dijo que los esfuerzos de los Aliados para liberar Europa en la segunda guerra mundial inspiraron en parte el desarrollo del arma de fuego imprimible. Antes de la invasión, dijo, contemplaron dejar caer armas tras líneas enemigas para los combatientes de la resistencia en los territorios ocupados. "En vez de dejar caer armas en Europa, las dejamos caer en internet", dijo.

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Cómo se fabrican

Para disparar un arma impresa en 3D se necesita una pieza de metal que actúe como cañón. El propio disparo provoca una temperatura de 240º en el interior de la pistola, algo que puede derretir la pieza. Si el cañón es de metal, este puede soportar una temperatura de más de 1.371º. La impresora que usó Wilson para sus primeros prototipos cuesta US$ 8.000, cifra que excede ampliamente el valor de una pistola en cualquier armería. El proceso de impresión insume en promedio 36 horas. Todas las armas impresas son igual de letales que las comunes.
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