Con un panorama ambiguo culminó la zafra lanera 2012/13 y ahora hay que esperar al comienzo de agosto para tener nuevas referencias de precios de la lana en Australia.
La actividad anual no fue mala en términos de precios promedio. Luego de varias semanas oscilando en torno a los US$ 10 por kilo base limpia para el promedio de las lanas, el Indicador de Mercados ha caído hacia los mínimos de este año y cerró la zafra 2012/13 en US$ 9,37. El día más destacado fue el último de ventas ayer. A diferencia de lo que estaba sucediendo, donde incidía el factor cambiario por la persistente baja del precio en la moneda australiana en las últimas ventas el mercado consideró que había una baja excesiva y repuntó la moneda australiana. Eso permitió una suba de 18 centavos en la última jornada de remates.
De todos modos el balance no es positivo. La moneda australiana, que valía más que el dólar estadounidense a fines de 2012, está ahora 10% por debajo del dólar. Eso empujó los precios a la baja excepto durante la semana pasada.
Aunque el freno de Europa y China son claros componentes de la flojedad de la fibra, el factor monetario incidió en los últimos meses y será lo que determine el nivel al que empiece la zafra próxima una vez que finalice el receso que ha empezado este viernes.
La actitud de los productores laneros ha sido la de mantener los precios de referencia que se venían manejando: aproximadamente US$ 3 por kilo para el Corriedale y aproximadamente US$ 6 por kilo para el Merino como referencias mínimas para lotes de volumen y bien acondicionados.
El nivel de operaciones sigue bajo y eso no cambiará hasta agosto cuando vuelvan las ventas en el mercado de referencia y haya una volumen mayor de lana disponible de la nueva esquila.
La industria busca comprar el Corriedale por debajo de los US$ 3, pero no lo logra y en el mercado de lanas finas la operativa ha quedado prácticamente paralizada.