Opinión > EDITORIAL

Reforma acuciante

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17 de enero de 2020 a las 22:44

En el próximo período de gobierno el país deberá resolver asuntos acuciantes, como la calidad de la educación y el financiamiento de la seguridad social, dos áreas determinantes para el futuro del país.

La reforma de la educación definirá la buena o mala formación de las futuras generaciones de cuyos saberes influirá la mayor o menor fortaleza del país en múltiples aspectos.

Y de la solidez del sistema de seguridad social dependerá la calidad de vida de nuestros jubilados y pensionistas, lo que hablará mejor o peor de la gestión, visión y responsabilidad de los políticos del presente.

Es por eso muy positivo que el gobierno entrante ya esté trabajando en la reforma de la seguridad social que enfrenta un déficit importante y es un agujero negro para el erario público.

La reforma de la seguridad social, en el sentido de lograr un financiamiento más genuino, es clave para concretar una baja estructural del déficit fiscal de 5% del PBI, un lastre para la buena marcha de la economía. Según cifras oficiales, 25,7% del presupuesto nacional es destinado a cubrir el déficit de la seguridad social.

La transferencia al Banco de Previsión Social se ubica “en niveles récord e insostenibles”, escribió el futuro director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP), Isaac Alfie, en una columna en el diario El País, el lunes 13.

El constante desfinanciamiento  previsional enfrenta una enorme carga estructural con la envejecida pirámide demográfica, la profundización de la brecha entre la población económicamente activa y los jubilados y pensionistas. Basta ver las estadísticas de trabajadores cotizantes frente a la enorme masa de inactivos o la relación entre nacimientos y fallecimientos actuales en términos anuales.

Alfie dijo que todo el sistema previsional precisa un ajuste, no únicamente el Banco de Previsión Social (BPS), sugiriendo también arreglos en las cajas paraestatales como la Militar, Policial, Bancaria, Notarial y Profesionales.  

“Actuarialmente los fondos están quebrados o en camino a ello y la deuda implícita es muy grande”, explicó en una columna en El País, el lunes 13.

Para Alfie, “pensar en subir la edad mínima de retiro, los años de trabajo requeridos y sistemas de jubilación parciales ya no son ideas descabelladas”. No solo no es descabellado sino que es una necesidad urgente.

Es por eso adecuado que el gobierno próximo ya esté pensando en crear una comisión con el objetivo de diseñar una solución integral al problema del financiamiento de la seguridad social.

El ministro de Trabajo designado, Pablo Mieres, informó la semana pasada la intención del presidente electo, Luis Lacalle Pou, de involucrar en el tema a los partidos políticos y organizaciones de la sociedad civil –tanto cámaras empresariales como el PIT-CNT- con el ánimo de lograr un amplio acuerdo sobre un asunto que nos atañe a todos.

Sin duda, será una buena oportunidad para reafirmar qué tan excepcional es nuestra democracia para resolver un grave problema del que fácilmente se puede caer preso de la demagogia populista como ya ha ocurrido en el pasado en discusiones sobre el mismo tema.

Ojalá que la inmensa mayoría tome conciencia de que llegó el tiempo de  “acciones decididas” como dijo Alfie. 

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