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Ciudadanos iraquíes inspeccionan el lugar de la explosión

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Regreso del Estado Islámico: tras un atentado en Bagdad, ahora atacó en Afganistán

El grupo yihadista lanzó tres cohetes que cayeron cerca del palacio presidencial en Kabul

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20 de julio de 2021 a las 19:13

El grupo Estado Islámico (EI) reivindicó este martes el lanzamiento de tres cohetes que cayeron cerca del palacio presidencial en Kabul, donde el jefe de Estado Ashraf Ghani estaba reunido con miembros del gobierno con motivo del inicio de la fiesta sagrada de los musulmanes, el Eid al Adha.

Solo dos de los tres cohetes explotaron sin dejar víctimas, indicó el portavoz del ministerio afgano del Interior, Mirwais Stanikzai

El grupo EI reivindicó el ataque en un comunicado publicado en Telegram. "Los soldados del califato apuntaron contra el palacio presidencial del tirano afgano y la zona verde de Kabul, con siete cohetes Katiusha", dijo la organización yihadista.

Periodistas de la AFP escucharon hacia los 08H00 (03H30 GMT) el ruido de por lo menos dos cohetes  sobrevolando la zona verde -donde se sitúa el palacio presidencial, embajadas y la misión de la ONU- seguido de sendas explosiones.

Poco después del ataque, el presidente Ghani empezó su discurso a la nación en presencia de sus máximos funcionarios, según imágenes retransmitidas por la televisión.

En un video publicado en la página oficial de la presidencia en Facebook, se puede escuchar el silbido y la explosión de al menos dos cohetes en momentos en que Ghani y varios altos responsables rezan de rodillas en el jardín de palacio.

Los presentes permanecieron impasibles ante el sonido de las explosiones y continuaron su oración.

"Hoy, los enemigos de Afganistán lanzaron cohetes en diferentes partes de la ciudad de Kabul. Un cohete cayó detrás de la mezquita Eid Gah, el segundo detrás del centro (comercial) Gulbahar y el tercero cerca (del parque) de Chaman e Huzori", precisó Stanikzai.

Esas tres zonas están ubicadas en un radio de un kilómetro en torno del palacio presidencial, blanco ya de cohetes en varias oportunidades en el pasado, la última en diciembre.

Sin esperanzas de alto el fuego

En marzo de 2020, se lanzó un ataque con cohetes contra la ceremonia de investidura de Ghani en presencia de cientos de personas. El grupo EI reivindicó el hecho.

El gobierno afgano atribuye a menudo a los talibanes ataques reivindicados por el EI, asegurando que este último fue vencido hace dos años en su antiguo bastión de la provincia de Nangarhar (este).

En su discurso luego del ataque, y antes de la reivindicación por parte del EI, Ghani acusó a los talibanes de haber "mostrado que no tienen la voluntad ni la intención de hacer la paz", sin hablar de manera expresa de los disparos de cohetes.

El domingo, representantes del gobierno afgano y los talibanes terminaron una nueva ronda de negociaciones en Doha sin ningún resultado significativo. 

Ambas partes indicaron simplemente haberse puesto de acuerdo en la necesidad de encontrar una "solución justa" y en reunirse de nuevo "la semana próxima".

Sin embargo, el enviado del Kremlin en Afganistán, Zamir Kabulov, aseguró este martes que los talibanes están dispuestos a un "acuerdo" tras 20 años de conflicto.

"Siento y veo, no solo en las palabras, sino en las intenciones que se expresan de distintas maneras, que están dispuestos a un acuerdo político, pero, según su punto de vista, este acuerdo político debe ser presentado con dignidad", dijo Kabulov durante un discurso transmitido por internet.

"Después de 20 años, la mayoría de los dirigentes (talibanes) están, sin duda, cansados de la guerra y entienden que se debe buscar una solución política para salir del estancamiento actual", añadió.

Los talibanes lanzaron en mayo una ofensiva contra las fuerzas afganas, aprovechando el comienzo de la retirada definitiva de las fuerzas internacionales de Afganistán, que debe concluir a fines de agosto.

Las tropas gubernamentales, privadas del crucial apoyo aéreo extranjero, apenas retienen las capitales de provincia y algunas carreteras importantes.

El ataque del martes parece reducir por completo las esperanzas de un alto el fuego en ocasión del Eid, lo cual marca una ruptura con el pasado.

El lunes, una quincena de representaciones diplomáticas en Afganistán llamaron a los talibanes a frenar su ofensiva, que contradice, en su opinión, "el apoyo que han expresado a una solución negociada" del conflicto.

Este ataque en Kabul ocurrió al mismo tiempo que familias conmocionadas enterraban sus muertos en Bagdad, Irak, un día después de un atentado en un mercado popular que dejó una treintena de fallecidos, mayoritariamente niños y mujeres, y que fue reivindicado por el EI.

Las esquelas de las víctimas, algunas mostrando retratos de adolescentes, colgaban en las calles de Ciudad Sadr, una gigantesca barriada chiita al este de Bagdad, donde empezaron los primeros funerales.

El atentado tuvo lugar el lunes a final de jornada en el popular mercado de Al Woheilat, donde las familias se apresuraban para hacer las compras en la víspera de la fiesta musulmana del Eid al Adha, que celebra el Sacrificio.

El grupo Estado Islámico (EI) reivindicó la acción, que despierta preocupación sobre la capacidad de la organización yihadista, oficialmente derrotada, de golpear en pleno corazón de Irak.

En un mensaje en Telegram, EI afirma que un kamikaze hizo detonar su cinturón de explosivos, sembrando el pánico y el caso en el mercado, y matando a una treintena de personas, en su mayoría mujeres y niños. 

Todavía no se ha brindado ningún balance oficial, pero el número de víctimas es de al menos 36 muertos y unos sesenta heridos, según una fuente médica consultada por AFP.

Unas horas después de la matanza podían verse aún manchas de sangre en el suelo y los puestos, así como cientos de sandalias desparramadas entre los frutos y legumbres. A final del día, se veía habitantes todavía impactados limpiando el lugar.

En un comunicado este martes, el primer ministro Mustafa al Kazimi prometió que "el terrorismo no permanecerá impune", y que "los autores serán perseguidos allí hasta donde se esconden". 

- Mensaje sangriento -

El atentado tuvo lugar poco antes de una visita de Kazimi a Washington para reunirse con Joe Biden prevista para finales de la semana, y en un contexto político en deterioro a algunos meses de las elecciones legislativas de octubre.

"A medida que se acercan las elecciones, las operaciones terroristas tienden a enviar el mensaje de que el sistema político es frágil y deficiente. El ataque busca probar que la organización (EI) sigue existiendo y es capaz de alcanzar sus objetivos en Bagdad", estimó el presidente de la Asociación iraquí de Ciencias Políticas, Osama Saidi.

El EI, que controló importantes partes del territorio iraquí entre 2014 y 2017, fue derrotado por las tropas iraquíes apoyadas por una coalición internacional antiyihadista dirigida por Estados Unidos.

No obstante, células de esta organización siguen presentes en el país, en particular en las zonas montañosas y desérticas, y reivindican ataques puntuales. 

En un atentado anterior, en enero, dos kamikazes hicieron estallar sus cargas explosivas en un mercado de Bagdad matando a 32 personas.

En abril, un civil murió en una explosión en Sadr City, pero las autoridades nunca confirmaron si se trató de un atentado.

En mayo, cuatro ataques no reivindicados pero atribuidos al EI tuvieron como objetivo militares iraquíes en ciudades cercanas a la capital, en los que murieron 18 personas.

Para el analista iraquí Jasem al Musaui, el atentado del mercado de Sadr City resalta "la debilidad de las fuerzas de seguridad, que no fueron formadas de manera profesional, sino en función de su lealtad política".

Ciudad Sadr es el bastión de los partidarios del líder chiita Muqtada al Sadr, cuya influencia es a menudo determinante en la política nacional.

Las reacciones de horror se multiplicaron, y la ONU en Irak condenó un "horrible atentado que recuerda que el terrorismo no conoce límite". El presidente Vladimir Putin envió un mensaje a su homólogo iraquí Barham Saleh denunciando un ataque "cínico y cruel".

Irán también condenó "un acto bárbaro" y "la siniestra repetición de escenarios terroristas en Irak".

El lunes por la noche, el presidente iraquí, Barham Saleh, denunció en Twitter "un crimen odioso y de una crueldad sin precedentes". "Atentan contra nuestros civiles en Ciudad Sadr en vísperas del Eid. No aceptan que la gente se alegre ni siquiera un momento", afirmó.

AFP

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