23 de junio de 2011 21:37 hs

Un informe del Instituto Nacional de la Mujer (Inmujeres) del Ministerio de Desarrollo Social, sobre autonomía económica, mostró que aún persiste una brecha salarial entre mujeres y hombres, y las diferencias aumentan cuando se trata de hogares pobres. De todos modos la investigación reconoce avances en el mercado laboral femenino.

Un dato que llamó la atención es la brecha salarial que existe en el sector de la población que accede a estudios terciarios. “Las mujeres con 16 y más años de estudio ganan en promedio 73,9% de lo que perciben los varones con la misma cantidad de años de educación”, según la investigación presentada ayer y titulada Desigualdades en los ingresos: ¿qué es de la autonomía económica de las mujeres?

Eso es lo que lleva a decir popularmente que “estudiar no paga”, dijo Lucía Scuro, responsable del sistema de información de Inmujeres, quien igual recomendó capacitarse lo más posible.

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El informe comprobó que las mujeres que cursaron hasta tres años reciben sueldos que son 84,4% del de los varones con igual formación. Las que estudiaron entre 10 y 12 años tienen ingresos que son 75,7% del de los hombres y las que estudiaron entre 13 y 15 años –ya son universitarias– reciben 77,2% del sueldo de los hombres. La economista Magdalena Furtado, del Fondo de Población de las Naciones Unidas, organismo que apoyó la investigación en Uruguay, explicó a El Observador que “la diferencia en el nivel más alto de estudios es una tendencia que se repite”.

En líneas generales, si se comparan los sueldos entre los sexos, a igual tarea una mujer recibe por hora de trabajo 14% menos que un hombre. La media de los ingresos personales estableció, con datos a 2009, que en Montevideo una mujer gana $ 9.825 y un hombre $ 16.188.
Scuro comentó que en los hogares pobres 51% del ingreso de esas familias proviene del trabajo y casi 20% de transferencias del Estado como asignaciones familiares, tarjeta Mides y salud.

Cuando se relevaron los ingresos personales aportados al hogar, se determinó que en el 60% de los hogares uruguayos el principal aportante es un varón, mientras que en el 39% es una mujer. En 1% de los casos, hombres y mujeres aportaron exactamente lo mismo a los ingresos del hogar.

Furtado comentó que las diferencias salariales se dan en el sector privado y no en el público, donde igual trabajo se remunera de la misma forma sin importar el sexo de quien lo ejecuta.

Señaló a El Observador que son múltiples los factores que explican esta situación.
Además de tradiciones culturales y discriminaciones, las mujeres tienen más problemas que los hombres para acceder a un trabajo. De hecho, el desempleo femenino es el doble que el de los varones. Además, para el sector femenino existe lo que se conoce como “un techo de cristal” que es como una pared invisible que les impide o dificulta llegar a cargos de jerarquía. Por otro lado, está el hecho de que hay trabajos que fueron “feminizados” como el doméstico, servicios y el sector comercio donde los salarios no son los mejores, remarcó.

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