En la banda de rock que esta noche va a tomar el escenario de La Trastienda, la razón de su origen, presente y futuro, es la música. Sin embargo, muchas otras cosas conforman la identidad de este quinteto, quizá el de más pulsión moderna dentro del circuito local de bandas y una auténtica rareza en un Uruguay en el que en su gran mayoría siguen abundando las bandas de rock con remeras negras y una propuesta vinculada a las guitarras casadas con la distorsión.
Casi que se podría decir que Closet polariza ese impreciso pero a la vez ilustrativo concepto de “rock moderno” junto con Sante les Amis, dos grupos que, cada uno a su modo, cultivan el electro rock pistero que –también vale recordarlo –hace 10 años movía al mundo.
Pero dentro de la concepción musical de Closet, más abarcativa y diversa en cuanto a la cruza de géneros bajo el paraguas de la música negra, hay una lectura visual tan importante como el sonido. Allí también comunica el glamour y la sensualidad, a la vez que un trabajo de imagen que parte de las video proyecciones en vivo, pero que también queda puesta en manos de diseñadores, fotógrafos y creadores de videos como el reciente Pou., que se puede ver en Youtube. En cada afiche, en cada volante o correo, Closet también se manifiesta, haciendo valer la máxima de que en música pop también cuenta lo que no suena.
Y tras la propuesta de estos cinco montevideanos que al pisar un escenario parece la banda de dibujitos animados de la película Interstella 5555, de Daft Punk, hay mucho talento periférico que se suma a la propuesta.
“Creo que lo mejor de todo lo que hacemos es que venimos en un envoltorio pop pero estamos consiguiendo funcionar en distintas capas. Que sea relevante para uno y que para otro sea una buena música para cabecear en el auto”, dice Charly Servetto, guitarrista y co fundador de la banda que comenzó como un experimento posterior a un grupo de funk.
“Escuchábamos cosas como Massive Attack y Groove Armada, pero creo que lo que más define lo que queríamos hacer con Closet era eso de meter el lenguaje de la electrónica en una banda de rock, y de proponer algo que no existía y que de alguna forma se opone a una forma de ver el rock que no me interesaba mucho y a la que además no le veía mucha razón de ser, como, por ejemplo, sonar realmente bien en vivo”, explica Servetto.
Por fuera de las cuestiones culturales, en las que Closet juega hoy un papel mucho más importante del que quizá sus integrantes jamás pensaron, queda una Trastienda que se convertirá este viernes en una luminosa pista de baile en lo que será otra noche de fuerte sacudón discotequero.