No es el único.
Julio María Sanguinetti demoró algunos días más en adoptar la medida de recluirse voluntariamente, y ahora desde su casa en Punta Carretas, aprende sobre la marcha a utilizar Zoom, una de las aplicaciones que saltó a la fama con el covid-19, porque permite realizar videoconferencias masivas.
Es la elegida por el Parlamento para tener sesiones virtuales, y el dos veces presidente también la utiliza los lunes de mañana para encabezar las sesiones del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Colorado.
Una foto divulgada en sus redes sociales da cuenta del aprendizaje: sabe silenciar a todos los participantes para evitar que ruidos molestos de las improvisadas oficinas interfirieran en su exposición.
Aunque no es la única que usa, esta aplicación también es la elegida por Tabaré Vázquez para encabezar las videoconferencias de coordinación del “Plan Nacional Estratégico” que el Frente Amplio entregará al gobierno con medidas para el día después de la pandemia.
El expresidente tenía previsto salir a recorrer comités de base una vez que terminó su administración, pero el brote de la enfermedad lo obligó a recluirse.
Su secretario personal, Eduardo Bandeira, dijo a El Observador que no ha salido de su casa ubicada en la calle Buschental en el Prado, donde solo recibe a hijos y nietos, mientras que Ricardo Ehrlich, uno de los que integra el equipo de científicos formado por el FA, agregó que el oncólogo está “muy activo” tanto en Zoom como por correo electrónico, donde el grupo intercambia información.
Leonardo Carreño Por su edad, Mujica, Sanguinetti y Vázquez son población de riesgo, y el haber abandonado posiciones ejecutivas les permite cumplir con la recomendación que el gobierno hizo a las personas de más de 65 años. Eso, sin embargo, no ha sido impedimento para que continúen ejerciendo sus liderazgos, aunque con las particularidades propias de la coyuntura, y aprendizajes que no esperaban a esta altura de sus vidas.
A Mujica, y a su esposa la senadora Lucía Topolansky, les genera desconfianza Zoom y por ahora no lo usan.
El diputado Alejandro Sánchez (MPP), que lo visitó en estos días en la chacra de Rincón del Cerro, cuenta que el expresidente le está “agarrando el gustito” al Instagram y le “brillan los ojos” cuando ve que su perfil tiene más de 39 mil seguidores.
El usuario es pepe.mujicaok, no está validado por el tick azul, y tiene 21 publicaciones, aunque desde abril del año pasado que estaba inactivo. Mujica utiliza el Instagram en su iPad, y para hacer las transmisiones se va al contenedor que tiene en la entrada de su casa, donde está su custodia. En el vivo se ven los lockers de los funcionarios que trabajan en la chacra y al expresidente tomando mate.
La conversación, de unos 40 minutos, finaliza con Topolansky yéndolo a buscar para ir a almorzar a la casa.
En tiempos de cuarentena, Mujica vio el potencial mundial de Instagram y tiene previsto hacer otras transmisiones en los próximos días, aunque seguirá utilizando “Hablando al sur”, su tradicional audición analógica en M24, en la que hace las reflexiones políticas.
Sanguinetti no utiliza Instagram live aunque en campaña electoral recurrió a los vivos de Facebook para dialogar con sus militantes y contestar preguntas.
El colorado no ha cambiado su rutina: se levanta y hace el desayuno para su esposa, Marta Canessa. Lee prensa, en papel y digital, escribe y utiliza el teléfono como sustituto de muchas de las reuniones. Sigue ejercitándose tres veces por semana en un caminador.
Lo que sí cambió fueron los almuerzos familiares de los sábados, que ahora se hacen por Zoom. Participan sus hijos y nietos.
El dos veces presidente está de licencia en el Senado, y el tiempo que ha ganado por la reducción de tareas lo utiliza a leer “un poco más”. En su escritorio tiene tres libros: Sagesse et folie du monde qui vient (Sabiduría y locura del mundo por venir) de los filósofos y ensayistas franceses Luc Ferry y Nicolas Bouzou; Orden Mundial del exsecretario de Estado norteamericano Henry Kissinger, y Diccionário do Brasil Imperial (1822-1889) dirigido por el historiador brasileño Ronaldo Vainfas.
También es aficionado al cine. Está viendo El comisario Montalbano que emite la cadena italiana RAI desde 1999 y Un juego de caballeros, la serie sobre el origen del fútbol que es furor en Netflix.
Los políticos suelen mencionar que la exigencia de la actividad los obliga a renunciar a pasar tiempo con su familia, y esta cuarentena ha sido ideal para volver a hacer tareas en el hogar.
Yamandú Orsi, una de las principales figuras del FA, aprovecha para hacer los deberes con sus hijos y cocinar. El político, que busca ser reelecto como intendente de Canelones, es un rabioso hincha de Peñarol, y aprovechó el primer fin de semana sin fútbol para jugar al futbolito. Asegura que ganó y perdió.
Ahora, cuando va casi un mes de cuarentena, hace arcos y flechas con los niños, desempolvó un viejo caminador que no usaba porque no tenía tiempo, y se mantiene actualizado hablando por teléfono.
Una de las dificultades del trabajo en el hogar es que la actividad se entremezcla con la vida cotidiana, que incluye criar niños. “Como tantas madres y padres de niños chicos llevo tres semanas intentando evitar que se ‘cuele’ un hijo en una llamada importante. Por fin sucedió y decidí no correr la cámara con la convicción de que si hay una invitación que nos hace el coronavirus es a esto, a humanizarnos”. El texto pertenece a la senadora Carmen Sanguinetti del Partido Colorado y está acompañado de una foto en la que se ve a una de sus hijas, mientras ella escucha la comparecencia virtual de las autoridades de la educación en las comisiones del Parlamento.
El coronavirus ha sido especial para todos.
Los que no pueden parar
En la mayoría de las oficinas públicas, el gobierno aplicó el teletrabajo, aunque los integrantes del gabinete trabajan con normalidad. En la cancillería, los integrantes del comité de crisis tienen reuniones respetando la distancia sugerida por el MSP.
La crisis también provoca que las jornadas de quienes toman decisiones se extiendan más de lo habitual: el secretario de la Presidencia, Álvaro Delgado, es de los primeros en llegar y de los últimos en irse, mientras que el presidente Luis Lacalle Pou llega sobre el mediodía y se retira siempre después de las 20, aunque está permanentemente conectado desde el celular. Es común que llame de forma sorpresiva a los ministros.
Con la política y la campaña electoral a un costado, el exintendente de Montevideo Daniel Martínez dedica el tiempo muerto a su otra –y principal– pasión: la de la ingeniería. En tiempos de aislamiento social, el excandidato presidencial por el Frente Amplio –y ahora candidato nuevamente a la Intendencia de Montevideo– trabaja junto a excompañeros de Ancap en la adaptación de un dispositivo que pueda asistir a pacientes con coronavirus sin necesidad de requerir un respirador.
“Estamos trabajando en una idea que es previa al respirador y que, llegado el caso, podría evitar que a un montón de gente la enchufen y ocupe un respirador”, dice Martínez, que lo explica así: “Mucha gente que requiere ciertas disponibilidades de aire y de oxígeno en determinadas condiciones de presión, temperatura y flujo, hoy de repente se le mete directamente el ventilador. Pero si hay una gigantesca demanda de ventiladores, a determinada gente –con cuadros no tan graves– los podés airear por esta otra vía y despejar los respiradores para quienes más los necesiten”.
El mecanismo en el que trabaja Martínez es “aprovechar el oxígeno que ya llega por cañerías en las habitaciones de los hospitales”. “Es algo que ya existe en otras partes del mundo y estamos buscando hacerlo a la uruguaya, más barato y con cosas que se consiguen en el mercado”, agrega el ingeniero.