30 de diciembre de 2012 20:10 hs

En 2012 se realizaron 15 procedimientos aduaneros en Montevideo y en el interior del país en los que se incautaron más de 5 millones de productos falsificados, tasados en más de US$ 30 millones. Así lo afirmó a El Observador Virginia Cervieri, abogada especializada en derecho de marcas y antipiratería del estudio Cervieri Monsuáres y Asociados.

La experta aseguró que si bien “la incautación aumentó” esta no lo hizo en “proporción a lo que creció la circulación de productos falsificados” que, en su mayoría, transitan Uruguay rumbo a Paraguay, desde donde se distribuyen a la región.

Según Cervieri, se incautan como máximo dos contenedores por mes, cuando deberían incautarse uno o dos por día. Cervieri dijo que en Uruguay no se incauta “ni siquiera ni 0,01% de todo lo que pasa”.

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Si bien la mayoría de estos contenedores tienen como destino Paraguay, parte de la mercadería falsa se vende en Uruguay “como si fuera original” en comercios formales, entre los cuales también hay locales de shopping y no solo en ferias. En 2012 se realizaron 20 procedimientos en negocios formales en los que se incautó alrededor de 50.000 productos, de los cuales el 80% son textiles y el 20% juguetes y baterías.

También en los shopping

“Hay locales en los shopping que venden productos que son falsos”, aseguró la abogada. Según Cervieri, “cuando es un negocio formal y la falsificación está bien hecha, muchas veces mezclan el producto legítimo con el falso”. En esos casos la única forma de saber si es verdadero o falso es ver si tienen garantía o no.

Existen otras formas de saber si un producto es falso o verdadero, aseguró Cervieri, aunque admitió que el 90 % de los consumidores no lo sabe. Sin embargo, no puede decirlo porque si no los falsificadores utilizarían esos conocimientos para hacer menos detectables sus productos.

En el 70 %, aseguró Cervieri, el consumidor se da cuenta que el producto es falso porque se vende en la calle, no tiene todas las etiquetas o su precio es muy bajo, pero existe un 30% de consumidores que cree estar comprando un producto original y está pagando una falsificación a precio de un original.

Del total de los productos que se encontraron en los contenedores incautados, 30% son receptores piratas de señales de cable y juegos electrónicos, 40% lentes y el 30% refiere a juguetes, textiles, calzado y productos de higiene personal.

Cervieri contó que Uruguay es un país de tránsito de mercadería falsificada a Paraguay, ya que este país no tiene puerto de entrada. Según Cervieri, esto ocurre porque Uruguay “tiene muy buena afluencia y los precios son muy convenientes” para el traslado de contenedores.

Además está “la zona franca, con lo cual muchas empresas deciden enviar la mercadería en tránsito dejarla en Uruguay, tanto en régimen de tránsito como en zona franca, y después despacharla a medida que la van necesitando”. Paraguay es el centro de distribución de la mercadería que tiene como destino final Brasil, agregó Cervieri. El tránsito de mercadería a ese país se hace por dos vías: desde Chile hasta Bolivia o desde Uruguay hasta Paraguay.

Puestos ambulantes

Además de la incautación en contenedores, se realizaron aproximadamente 60 procedimientos en ferias y puestos ambulantes de Montevideo y el interior del país en 2012, donde se incautaron un total de 15.000 unidades de mercadería falsa. En ferias, el 80 % de la mercadería falsa son textiles y calzados y el otro 20% se reparte en juguetes y lentes. El 80% de los textiles proviene de Argentina y de esos textiles el 40% son falsificaciones de las marcas Adidas y Nike. El resto se divide en Levis, Puma, Lacoste, Tommy y Quiksilver.

Aunque la mayoría de los consumidores saben que los productos de marca que se venden en la feria son falsos, tienen precios más parecidos a los productos originales que al del costo de producción. Un producto que vale $ 10 en el contenedor se vende en $ 300 o $ 500 en la feria, aseguró Cervieri.

El delito de falsificación de marcas, ya sea por producir o por vender productos falsificados, se castiga con prisión que va de los seis meses de prisión a tres años de penitenciaria, y la mayoría de los procesados son comerciantes.

Un negocio sin riesgos y con muchas ganancias

Debido a que por lo general los contenedores están en tránsito rumbo a Paraguay, el responsable del contenedor está en ese país y no en Uruguay, por lo que la Justicia uruguaya no puede hacerlo compadecer, explicó la abogada Virginia Cervieri. Además, como los documentos con los que circula esa mercadería son falsos “la empresa paraguaya es inexistente, el domicilio no coincide, la empresa nunca existió, las personas físicas no existen”, nadie reclama los contenedores incautados y se dan como perdidos. “¿A quién se le ocurre perder un contenedor con 500 mil pares de calzado? A nadie, salvo que haya pasado más”, dijo Cervieri, y concluyó que “la ganancia es más que la droga y sin riesgo. El peor riesgo es perder el contenedor”.

A su vez, el feriante o vendedor formal no revela la fuente de la mercadería falsificada. Cervieri mencionó casos en los que el comerciante va a ser procesado y aún así no revela información, lo que resulta inexplicable para Cervieri porque “son ellos lo que están sacando la ganancia máxima”.

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