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Se les inundaba la casa, un vecino los ayudó a sacar el agua y compró pizzas para todos

En cinco minutos las viviendas alrededor del Molino de Pérez quedaron cercadas por el agua

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19 de marzo de 2018 a las 05:00

Después de una noche de tormenta, este domingo a Valentina Rocco la despertó la alerta: la casa se estaba inundando. Fueron cinco minutos pero alcanzaron para que las casas cercanas al Molino de Pérez, en Punta Gorda, quedaran rodeadas por el agua.

Rocco se estaba quedando a dormir en la casa de su novio, Sebastián Alberti, y dice que el aluvión de agua que llegó desde el arroyo Malvín se parecía a una avalancha. Alberti había adaptado el garaje de su casa, que queda en el subsuelo de lo de sus padres, para convertirlo en su cuarto.

Todo se inundó tan rápido que no les dio el tiempo para salvar sus pertenencias. El panorama era caótico, narra la joven.

Casa inudada molino de perez
Durante la inundación el agua llegaba hasta el techo
Durante la inundación el agua llegaba hasta el techo
En pocos minutos el agua ya llegaba hasta el techo. De hecho, cuenta Rocco, llegó a atravesar el cuarto y pasó para el jardín trasero de la casa. Alberti perdió todo: cama, televisión, consolas de sonido, Play Station, sillón, ropa y todos sus objetos personales.

Fue recién cuando el servicio de la intendencia destapó un drenaje cercano al arroyo, que el agua empezó a retirarse. Ahí comenzó el trabajo de los vecinos, que tuvieron que limpiar el desastre.

Casa inudada molino de perez
Sebastián Alberti limpiando su cuarto tras la inundación
Sebastián Alberti limpiando su cuarto tras la inundación

Un vecino solidario

Durante la tarde, mientras la familia y algunos amigos que se acercaron a ayudar intentaban sacar el agua del cuarto, apareció un extraño. Era un estadounidense y se presentó como Craig Williams. Vivía arriba de la cantera y cuando vio la situación se acercó a dar una mano.

El vecino no fue solo. Un rato antes había conseguido una bomba de agua en la casa de un conocido y comprado un caño para drenarla. Con esas herramientas, pudieron liberar parte de al habitación. "Fue como un ángel caído del cielo –dice Rocco–, fue la única persona que se asomó, además de nuestros amigos".

El hombre les contó que vive en Uruguay desde hace cuatro años y que es originario de Texas. Allí, las catástrofes climáticas son mucho más frecuentes y lo común ante este tipo de situaciones es dejar todo para ayudar a los damnificados.


La casa de Alberti no fue la única en inundarse, pero el resto de los vecinos cuyas casas tenían construcción en el subsuelo la usaban de garaje o depósito. En las fotos que sacaron durante la inundación se puede ver cómo varios coches quedaron tapados por el agua. De hecho, a un Chery QQ de la familia de Alberti se le fundió el motor tras quedar sumergido.

Una vez que lo más grave estuvo solucionado, el vecino se fue. Sin embargo, al rato volvió a aparecer. Según cuenta Rocco, llevaba pizzas, un bidón de agua, refrescos y vasos para todos los que estaban trabajando en la casa. "Quiero destacar su actitud, porque no lo conocíamos pero igual vino y fue increíble", dice.

Casa inudada molino de perez
Gonza Villar, vecino de Molino de Pérez y Craig Williams, el estadounidense que se acercó a ayudar.
Gonza Villar, vecino de Molino de Pérez y Craig Williams, el estadounidense que se acercó a ayudar.

¿Quién era el vecino solidario?

Craig Williams tiene 59 años y vive en Uruguay desde hace cuatro. Es coach de vida (del inglés life coaching). Según explica, se enteró de lo que estaba pasando gracias al grupo de Whatsapp que tiene con los vecinos por temas de seguridad.

Al tener experiencia de trabajo voluntario en inundaciones, tornados e incendios, no dudó en ofrecer su ayuda a Alberti y su familia. "Era obvio que necesitaban una bomba, así que fui a mi casa y recordé que mi vecino de enfrente es una de esas personas que tienen todo en sus casas, cualquier cosa que necesites la tiene. Le dije: '¿Oye, Nico, tienes una bomba de agua sumergible?'. Casi nadie tiene una de esas, pero él me dijo que sí", cuenta Williams.

A la bomba le faltaba una manguera, así que fue a comprar una y se la ofreció a sus vecinos.

Tras pasar toda la tarde moviendo muebles y asistiendo, a Williams se le ocurrió una última forma de ayudar a los damnificados. "Sabía que no habían comido así que le dije a Denise (su esposa) que mi último acto iba a ser comprar pizzas", explica.

"Nosotros no lo esperábamos, pero estaban realmente agradecidos", dice y cuenta que también había varios amigos de los vecinos afectados. "Esto es algo a lo que estoy acostumbrado, veo una necesidad y trato de ayudar".

Casa inudada molino de perez
Así quedó el cuarto después del aluvión
Así quedó el cuarto después del aluvión

Producción: Diego Battiste.

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