El final no es el mejor para Nacional, por el juego y por el resultado, aunque este domingo hizo más méritos que otras tardes y que el propio Wanderers para llevarse los tres puntos. El 0-0 es lapidario con los tricolores, con el presente y el futuro, porque Peñarol podía distanciarse hasta seis puntos en la Anual. Al técnico Gustavo Díaz ya no le queda mucho más para cambiar y ordenar. Porque le pidió casi todo el segundo tiempo a Adrián Luna que jugara de Recoba y no de punta, pero al juvenil le tienta el área y por eso se adelanta en la cancha. Entonces, manda a Sebastián Taborda, como siempre, para buscar un milagro. Y allá va Nacional. Como tantas veces. Cuando el partido ya no daba margen para más nada, porque se agotaba el último minuto de los cinco que adicionó el árbitro, porque Martín Rodríguez seguía sacando remates de peligro y los defensas marcaban como si fuera una final, un golazo de Matías Vecino le devolvió a los tricolores la sensación de que queda esperanza.
Sensación de alivio
Los tricolores cerraban el año con un empate que generaba más dudas que certezas, hasta que llegó el gol de Vecino que descomprimió todo