Si yo fuera ganadero, habría terminado el año contento con lo hecho en 2014, cuando con la ayuda del clima –que me viene acompañando hace ya dos primaveras– pude lograr un buen entore y alcancé en mi rodeo vacuno una tasa de preñez de 75,2% entore.
Claro que la meta es más alta y debería llegar a tener un ternero por vaca y por año, pero no me puedo quejar, aunque a nivel nacional el promedio cayó cinco puntos porcentuales respecto al año anterior.
Si yo fuera ganadero, buscaría mejorar la infraestructura de mi campo. Es que aún estoy lejos de un amigo que tiene 42 potreros en una superficie de unas 600 hectáreas, y sus vacas no caminan más de 200 metros para comer y beber.
Si yo fuera ganadero, insistiría en un trabajo de selección genética adaptada al ambiente, sabiendo que esa es un camino que siempre suma, aunque sea a largo plazo. Eso me permitiría considerarme más un productor de carne que un ganadero.
Si yo fuera un ganadero, apostaría fuerte a la alimentación a campo natural y aprovecharía la producción de granos que ha crecido en el país para realizar una suplementación estratégica.
Si yo fuera ganadero, no descartaría también tener un área agrícola en mi establecimiento. Por lo dicho anteriormente y también porque reparto los huevos en varias canastas.
Si yo fuera ganadero, estaría muy contento con la posibilidad cierta de que la superficie de praderas pase de las 70 mil hectáreas actuales a 250 mil hectáreas en 2017, como pronosticó en la edición pasada de este suplemento la directora de Recursos Naturales Renovables (Renare), Mariana Hill.
Si yo fuera ganadero, buscaría mejorar la performance de los terneros. Si no pudiera suplementarlos al pie de la madre, con lo que ganaría 30 kilos más al primer año, lo haría en la entrada del invierno para que no perdieran peso.
Además, como afirmó el coordinador ganadero de la Federación Uruguay de grupos CREA (Fucrea), buscaría ser más eficiente en las recrías, como lo están haciendo 15 productores de distintas zonas del país en un emprendimiento impulsado por el Instituto Plan Agropecuario (IPA).
Si yo fuera ganadero, buscaría desde mi posición de productor que toda la cadena cárnica esté fortalecida. Para ello, trabajaría para que exista confianza entre los distintos actores a través de la mejor información y transparencia en el negocio.
Si yo fuera ganadero, buscaría contribuir a que el país encuentre las mejores oportunidades de mercados partiendo de la base que Uruguay debe apostar a la calidad de la carne que produce, más que a la cantidad. Ello conlleva la idea de que la carne uruguaya debe ser más una especialidad que un comodity.
Si yo fuera ganadero, le pediría al gobierno que allane el camino en todo lo que pueda en los mercados, defendiendo como lo está haciendo las cuotas y los cupos, habilitando nuevas posibilidades para los operadores que hacen los negocios y luchando para bajar o eliminar las restricciones de tipo arancelario, tanto para la carne como para la exportación de ganado en pie.
Si yo fuera ganadero, le pediría a los operadores que hacen los negocios defender el prestigio que tiene Uruguay en los mercados cárnicos mundiales, buscando nuevas oportunidades de colocación.
Si yo fuera ganadero, empezaría este año 2015 con entusiasmo, con ganas de superarme, confiando que la demanda por lo que yo produzco está y solo espera que nosotros hagamos bien los deberes.