23 de enero de 2015 18:56 hs

En su época de estudiante en la Universidad de Tel Aviv, el israelí Oren Simanian se trazó el objetivo de crear un centro de microemprendimientos para los alumnos de la institución educativa. Rechazó una práctica en una compañía importante y luchó por la meta que se había pautado y no descansó hasta alcanzarla. En 2009, fundó StarTau, el centro de microemprendimiento de la universidad en el que participan más de 26.000 estudiantes. Con su filosofía de trasmitir el conocimiento y experiencia de su país de origen, en lo que refiere a innovación y startups, brindó una presentación en el séptimo Punta Tech Meetup, ocasión en la charló en exclusiva con C&N Emprendedores.

Israel se convirtió en una startup nation. ¿Cómo lo hicieron?
Startup nation es un lugar que conjuga tres aspectos principales de un ecosistema: apoyo del gobierno, sector privado y academia. Eso es lo básico, por lo que se empieza. En adhesión a eso, la multicultura. La gente viene de países muy diversos, por ejemplo, mi padre es de Irán y mi madre de Libia. Segundo, es un país multilingüe, la gente habla español, portugués, inglés, francés, cualquiera idioma.
Asimismo, se explica por la situación en Israel. Desde el día uno, tratamos de pensar cómo ascender en el Medio Oriente e introducirnos en grandes mercados, porque no podemos trabajar con países vecinos como Siria y, del otro lado, hay mar. Por eso, los emprendedores en Israel siempre aspiramos al mercado de EEUU, Inglaterra, Latinoamérica… Además, están las Fuerzas Armadas que ganan habilidades tecnológicas. Todo eso generó mucho talento apoyado por buenas academias, por el gobierno y un sector de productos muy activo.

¿Es posible para Uruguay?
Es importante tener esos tres aspectos. En cada ecosistema hay diferentes Unique Selling Proposition (USP) –ventajas diferenciales–. Por ejemplo, en Israel, todo es negativo, todo el tiempo estás en peligro, la mayor parte es desierto, toda esa situación genera la posibilidad de crear algo de la nada. Einstein dijo que la necesidad es la madre de todas las creaciones y eso es Israel. Lo mejor que tenemos en Israel es que no tenemos nada. Por supuesto, una vez que se tiene una USP se construye un ecosistema. No se puede replicar, pero se pueden tomar los componentes y construir sobre eso.

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¿Cómo percibe la escena de emprendedurismo en Uruguay?
Hasta donde sé hay talento en Uruguay, hay buenas universidades, el gobierno trata de involucrarse cada vez más. Respecto a las multinacionales, no veo que esté sucediendo acá. En general, el talento crea compañías que luego logran un enfoque de escalabilidad. Si comparo a Israel con Uruguay, recomendaría a los jóvenes emprendedores que se junten con amigos con buenas cualidades y que formen equipos que logren escalabilidad.
La mayoría de los negocios suelen estar en países grandes como Alemania, EEUU, Inglaterra, pero el apoyo y la ingeniería puede estar acá. Hay muchos startups en Israel que están creciendo y el negocio se va a los grandes mercados pero la ingeniería se queda en Israel. Pienso que hay mucho camino para recorrer. Tienen un buen elemento para comenzar que es la calidad de la gente, me refiero a que están bien educados, que es uno de los principales componentes. De todas formas, las investigaciones de las universidades se tienen que desarrollar, ser profundas y exhaustivas. Del uno al diez, al ecosistema local lo ubicaría en un cinco, con una visión optimista hacia el futuro.

¿Qué es importante enseñar?
La primera es fracasar. El fracaso es parte del éxito. Fracasar o triunfar no es el logro, el logro es crear un impacto social, innovar, es mover cosas hacia adelante. En una maratón hay partes que se hacen rápido y partes que se hacen lento, se tiene que entender que si pasa algo que no es positivo, no significa que hay que cerrar todo e irse a casa. Significa que ganás experiencia y la mayoría de las veces que nos va bien no analizamos, a diferencia que cuando nos va mal, que indagamos en profundidad.
En Israel apoyamos y aceptamos con brazos abiertos a los que trataron y fracasaron, porque sabemos que lo analizaron y que no volverán a cometer los errores. La segunda es la educación, la caja de herramientas del emprendedor. Esto es algo que podría ser apoyado por el gobierno, el sector privado o por las universidades. Mi sueño es que estudiantes de universidades, en su último año, tengan la habilidad de elegir ser un empleado, pero aún así crear su pequeño negocio. Esto no ocurre ni siquiera en Israel. La gente tiene que tener esa oportunidad de elegir entre trabajar en una gran compañía y ser un starter. La mayoría de la gente piensa continuar en la zona segura de ser un empleado, porque no están educados en el lenguaje emprendedor. Nuestra regla como gobierno, universidad o sector privado es enseñar la terminología del emprendedurismo.

¿Qué características tiene que tener un emprendedor?
Hay distintos tipos de emprendedores. Es importante ser flexible, entender que el camino es largo y puede ser más largo aún. Es elemental entender que está bien estar estresado, pero que la mayoría de las veces vas a fracasar.
Por lo tanto, conviene adoptar una buena actitud al interactuar con la gente y, por lo menos, disfrutar del camino. Estar estresado, enojado y crear mala vibra entre la gente a tu alrededor está mal, hay que ser positivo.

¿Cómo se pueden vincular Uruguay e Israel?
Israel es muy bueno en startups, en innovación y creatividad, pero igual hay un camino muy largo para recorrer. Siempre estamos abiertos a ganar habilidades adicionales que no tenemos en Israel y poder penetrar en Latinoamérica mediante partners adicionales. Hay muchos puntos en los que podemos cooperar y, otros, en los que Uruguay es mucho mejor.

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