El régimen de Damasco estimó ayer que el acuerdo entre Estados Unidos y Rusia para destruir el arsenal químico sirio constituye “una victoria” para Siria, pero Washington y París avisaron que la opción de una intervención militar seguía siendo “real”.
En vísperas de la entrega al Consejo de Seguridad de la ONU del informe sobre la utilización de armas químicas en Siria, el régimen del presidente Bachar al Asad también aseguró que se conformaría con las decisiones de Naciones Unidas sobre la destrucción de su arsenal químico.
“Siria se compromete a cumplir cualquier cosa que venga de la ONU”, declaró el ministro de Información, Omran al Zubi, a la cadena ITN. “Aceptamos el plan ruso para acabar con nuestras armas químicas. De hecho, hemos empezado a preparar nuestra lista”, precisó.
Rusia y EEUU concluyeron el sábado en Ginebra un acuerdo que obliga a Damasco a presentar una lista de sus armas químicas en el plazo de una semana y prevé una resolución de la ONU, con posibilidad de recurrir a la fuerza, en caso de que el régimen incumpla sus compromisos.
“Por un lado, ayuda a los sirios a salir de la crisis y, por otro, permitió evitar la guerra contra Siria, al dejar sin argumentos a quienes querían desencadenarla”, declaró el ministro de Reconciliación sirio, Ali Haidar, a la agencia pública rusa Ria Novosti.
“Este acuerdo (...) es una victoria para Siria gracias a nuestros amigos rusos”, dijo Haidar.
Sin embargo, el secretario de Estado estadounidense John Kerry expresó que “la amenaza de la fuerza persiste” y que “la amenaza es real”, por lo que sostuvo que el acuerdo fue posible gracias a la presión ejercida por la comunidad internacional y por la postura de EEUU.
Kerry se reunió ayer en Israel con el primer ministro Benjamin Netanyahu para hablar de la situación en Siria y de las negociaciones israelo-palestinas.
Por su parte, el presidente Barack Obama volvió a rechazar las críticas que lo acusan de parar un ataque militar limitado a cambio de encauzar una solución diplomática.
En una entrevista concedida al programa This Week de la cadena ABC, Obama dijo estar más preocupado por lograr “una política correcta” que por “asuntos de estilo”.
“Quiero ese problema solucionado. Y como consecuencia de las medidas que hemos tomado durante las últimas dos semanas y tres semanas, ahora tenemos una situación en la que Siria reconoció que tiene armas químicas, ha dicho que está dispuesto a unirse a la convención sobre las armas químicas y Rusia, su principal patrocinador, expresó que va a presionar a Siria para llegar a ese acuerdo”, afirmó.
“Ese es mi objetivo. Y si es un objetivo alcanzado, entonces es que hicimos algo bien”, remarcó.
De todas formas, ayer el presidente insistió en que en ningún caso el ataque limitado a Siria implicaría el envío de tropas para “estar en medio de una guerra civil”, sino que su objetivo sería la destrucción de dichas armas químicas.
Desde Europa, el presidente galo François Hollande dijo que debe mantenerse la “opción militar” contra el régimen de Al Asad. Asimismo, calificó el acuerdo de “etapa importante, pero no la meta”.
Washington busca apoyos al plan que prevé la destrucción del arsenal químico sirio antes de mediados de 2014. Siria dispone de una semana para entregar una lista de sus armas químicas y los inspectores de armamento tendrán que estar en Siria como máximo en noviembre.
El pacto fue acogido favorablemente, excepto por la oposición siria, que pidió que también se prohíba al régimen de Al Asad usar misiles balísticos y aviones en zonas urbanas. Turquía e Israel se mostraron escépticos.
El proceso debe ser fijado en una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que, según Hollande, podría ser aprobada “esta semana”.
En este contexto, la Coalición Nacional Siria pidió que “la prohibición de armas químicas, cuyo uso provocó la muerte de más de 1.400 civiles, se extienda a los misiles balísticos y a la aviación contra las zonas urbanas”.
Aunque en su comunicado la Coalición no comenta directamente el acuerdo del sábado entre EEUU y Rusia, el jefe del Ejército Sirio Libre (ESL), el general Selim Idris, asegura que Damasco cedió “por miedo a un ataque militar”.
Estadounidenses y rusos esperan que este proceso desemboque en un acuerdo más amplio para poner fin a una guerra civil que en dos años y medio dejó unos 110 mil muertos. Ayer, tres personas, incluyendo a un periodista de una revista oficial, murieron en un atentado en Idleb, al noroeste del país.