El Partido Socialista (PS) divulgó este viernes entre sus militantes un documento de 47 páginas con las reflexiones sobre la derrota electoral que sufrió el Frente Amplio en noviembre de 2019.
Los socialistas –dirigidos por el diputado Gonzalo Civila, secretario general del partido– se refirieron a la organización Un Solo Uruguay, a la desacumulación política y social, así como la baja presencia de la militancia en el territorio nacional, la resolución de los conflictos éticos y las discrepancias internas, como en temas de seguridad.
Pese a que los socialistas tuvieron en 2019 a un candidato a presidente de su sector, en el documento no hay ninguna referencia a la campaña que llevó adelante Daniel Martínez.
El escrito se nutrió de insumos recogidos desde el 30 de noviembre de 2019 hasta el 8 de noviembre de este año, aunque antes se redactó otro, de carácter preliminar, tal como informó Búsqueda el pasado 29 de octubre.
Un Solo Uruguay
Diego Battiste
Para el Partido Socialista, el movimiento Un Solo Uruguay disputó y ganó el terreno discursivo desde que nació en enero de 2018 luego de una convocatoria masiva en Santa Bernardina (Durazno).
“Nosotros no pudimos hacer una construcción discursiva equivalente en lo que respecta a la carga convocante, simbólica e identificatoria”, señala el escrito del PS.
Además, sostiene que la organización convocó a un “universo heterogéneo” cuya “clase reinante” es la “burguesía agropecuaria”.
En ese pasaje del documento, los socialistas también apuntan contra los medios masivos de comunicación, al igual que hicieron otros sectores del Frente Amplio cuyos documentos autocríticos fueron divulgados.
“Cabría una mirada crítica de nuestra acción de gobierno, particularmente en materia de medios de difusión masiva, donde sí es justo reconocer que se dieron algunos pasos positivos, pero fueron absolutamente insuficientes, tardíos y lentos. Tras 15 años, en materia de usufructo de permisos y acceso, la realidad ha cambiado muy poco”, agrega.
En ese sentido, los socialistas consideran que la Asociación Nacional de Broadcasters Uruguayos (Andebu) fue el “mejor aliado” de la oposición “en su campaña hacia el triunfo de noviembre”.
Acumulación y desacumulación
Al igual que otros sectores, los socialistas entienden que hubo un proceso de desgaste en el vínculo con la militancia producto de la llegada al gobierno. “Antes de 2005 acumulábamos, entre otras cosas, porque éramos opositores al desastre que gobernaba”, sostuvieron en el documento.
Además, recordaron que gobernar implica gestionar tensiones que afectan intereses y agudizan los conflictos, por lo que se “corre el riesgo” de “decepcionar” y “frustrar expectativas”.
Fisuras internas
Diego Vila
Los socialistas reconocieron que hubo diferencias a la interna del Frente Amplio en temas importantes como la seguridad y la educación. Y, en ese sentido, agregaron que discutir algunas de esas diferencias “en la prensa” y no en “la interna” perjudicó al Frente Amplio.
Esto generó, según afirmaron, “desconcierto” y “malestar”, tanto entre los militantes como en la población en general.
“Mientras todo esto sucedía la derecha ajustaba su estrategia y su relato, que difundió sin tregua a través de los medios masivos de comunicación”, según el PS.
También hay una autocrítica respecto a los pocos avances en la “democratización” de las Fuerzas Armadas y en la “lucha contra la impunidad”.
La seguridad fue otro de los temas donde los socialistas identificaron fisuras internas, sobre todo en lo relacionado a la represión del delito.
“Otro capítulo crucial es el de nuestras dificultades para la implementación de políticas de seguridad y convivencia alejadas del punitivismo, que en varias oportunidades reprodujimos”, sostiene el documento en relación a la gestión del exministro del Interior, Eduardo Bonomi.
Ética sin nombres
La izquierda, tal como reconoció el PS, no estuvo ajena a los dilemas éticos y a la corrupción. Aunque no lo nombra –al igual que hicieron otros sectores que se refirieron al caso–, el ejemplo emblemático es el del ex vicepresidente Raúl Sendic, quien renunció a su cargo luego de que se conocieran una serie de irregularidades en el uso que le dio a una tarjeta corporativa de Ancap.
Las expectativas de prestigio o estatus individual y las tentaciones del elitismo, inherentes a la política tradicional que criticamos, no estuvieron ausentes en estos 15 años, como tampoco la falta de referencia colectiva al momento de la designación de jerarcas”, afirma el documento.
Y en una referencia más explícita al caso Sendic, los socialistas reconocen que dentro del Frente Amplio existieron “desvíos en la conducta individual”, “tanto en el uso de recursos públicos como en el cumplimiento de sus obligaciones con la fuerza política”.
La izquierda cerrará su autocrítica –postergada por las departamentales y la pandemia– durante dos Plenarios Nacionales que se celebrarán en diciembre.