8 de mayo de 2014 19:27 hs

Para el viajero distraído puede ser una sorpresa que aparece cada vez con mayor frecuencia, pero para los que transitan las rutas del país o viven en el interior, ya son parte de un nuevo paisaje. A diferencia de Don Quijote, que creía ver en ellos la presencia de ogros, los molinos de viento lucen su imponente figura en el campo uruguayo. El viento sopla a favor de los proyectos de energía eólica.

Es que Uruguay se encuentra con un sector energético en auge y una matriz energética que, dominada por el petróleo (ver Cifras), está “en pleno cambio”, en un contexto de creciente demanda de energía, señaló Juan Manuel Mercant, socio de Guyer & Regules, quien accedió a conversar sobre el tema con El Observador Agropecuario. Por eso está cambiando el paisaje en el campo y hoy es común ver que un parque eólico se levanta en medio de un pastoreo de vacas o un cultivo de soja.

El cambio del sector energético se verifica por el crecimiento de las energías renovables (ver nota aparte), en desmedro de las no renovables encabezadas por el petróleo y sus derivados. En la actualidad, la matriz energética uruguaya transita por tres grandes áreas en su desarrollo: las fuentes renovables, que son la eólica, la biomasa y la solar; la planta regasificadora, que el gobierno concedió a la firma GDF Suez, de capitales franco-belgas; y la exploración de petróleo y gas en la plataforma marítima.

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Sin embargo, el gran cambio se da en la energía eólica, según Mercant. El abogado de Guyer & Regules y experto en el asesoramiento de proyectos, fundamentó su opinión en varios aspectos o fortalezas del país. La primera es que “Uruguay cuenta con el recurso viento, en continuidad más que en intensidad, y lo supo aprovechar muy bien”.

Un segundo aspecto es que Uruguay “tiene el grado inversor, lo que funciona como una atracción para el financiamiento, que es el corazón de estos emprendimientos”, dijo Mercant, y explicó que el esquema de funcionamiento es un inversionista que presenta su proyecto ante UTE y con ella hace un contrato; luego se vincula con un proveedor de molinos, que también puede ser el que lo instale; y finalmente la búsqueda de financiamiento para concretarlo.

Se trata de una iniciativa “intensa en capital, no tanto en mano de obra”, si se tiene en cuenta que cada molino cuesta unos US$ 3 millones y sería ideal un parque de 10 molinos para un proyecto rentable. En general, los emprendimientos son a 20 años, con un porcentaje que pone el inversor (que oscila entre el 20% y el 40%) y el resto se completa con el préstamo.

En el asesoramiento al dueño del proyecto se especializa Guyer & Regules pues, debido a los grandes montos de dinero que se manejan, la financiación viene de instituciones del exterior (bancos o financieras) y la inversión hay que estudiarla en todos sus extremos.

Mercant mencionó también como fortalezas para estos emprendimientos la estabilidad jurídica y económica del país, el apoyo del gobierno con incentivos fiscales y las dimensiones del país “que no complican la logística”. Además Uruguay se benefició de la crisis económica de Europa, ya que se abrió una oportunidad de compra de molinos a una cotización menor dada la coyuntura.

El experto de Guyer & Regules dijo que un punto en contra de Uruguay es “el nivel de conflictividad sindical, que empresas y entidades financieras observan con preocupación porque puede impactar en los plazos de entrega”.

De acuerdo con un informe de Uruguay XXI, en abril de 2013 había cinco proyectos de energía eólica aportando a la red eléctrica. Un año después son nueve que funcionan, al inaugurarse el emprendimiento de la empresa R del Sur y con capacidad para generar 50 MW por hora, en Maldonado. Y en los próximos 60 días está previsto que se pongan en marcha otros tres o cuatro parques.

Según Mercant, en materia de energías renovables el objetivo a corto plazo es alcanzar una capacidad instalada de 1.000/1.200 MW de energía eólica, tanto privada como pública, y 200 MW de biomasa (privada) en 2015. Por ejemplo, un parque que genere 90 MW/hora abastecería a la ciudad de Trinidad, la capital de Flores.

UTE recibió en 2013 ofertas de 200 MW a través de plantas generadoras de energía solar fotovoltaica, así como el gobierno decidió construir una central de ciclo combinado con capacidad de 550 MW y completar la interconexión con Brasil, que se hará a través de la conversora de Melo, en Cerro Largo. Con Argentina ya existe la conexión a través de Salto Grande.

Es que, a diferencia de la madera o los granos, la energía generada no se puede guardar y hay que venderla. Además de la exportación, hay un mercado spot para las industrias. Según cifras manejadas por Mercant durante una disertación que realizó el 29 de abril pasado en un simposio internacional realizado en el Salón Azul de la comuna capitalina, “la demanda energética de Uruguay ha crecido en los últimos cinco años y los picos de demanda se han incrementado en invierno y en verano. El pico máximo de 1.918 MW en 2013 fue 10% superior a los 1.742 MW del año anterior”.

Detrás existe una política de Estado que en 2008 marcó las pautas para favorecer el desarrollo del sector energético y diversificar su matriz. En ese esquema juegan las energías renovables. Y la eólica tiene viento a favor.

Energía renovable y los proyectos eólicos

Según un informe de Uruguay XXI sobre el tema, divulgado en abril de 2013, se denomina energía renovable “a aquella que proviene de fuentes virtualmente inagotables, ya sea por la inmensa cantidad de energía que contienen o por ser capaces de regenerarse por medios naturales”. Entre ellas se encuentra la solar, la eólica, la hidráulica, la mareomotriz (que aprovecha las mareas), la geotérmica y la biomasa.
Uruguay posee “un muy buen recurso eólico para la generación de energía eléctrica” y como referencia puede consultarse el mapa eólico realizado por la Facultad de Ingeniería de la Universidad de la República, con una estimación para diferentes alturas hasta los 90 metros. “Todo proyecto para generar energía eólica comienza con un estudio del viento”, comentó el socio de Guyer & Regules, Juan Manuel Mercant.

A efectos de cumplir con la política energética del gobierno, UTE otorgó unos 30 PPA (Power Purchasing Agreement, o contratos de compraventa de energía) para proyectos de energía eólica. Nueve de ellos ya están operativos con una potencia instalada de 161,1 MW. Hay 18 proyectos de energía eólica privados en construcción, que sumarán una potencia de 882,8 MW, en tanto UTE construye siete proyectos (uno de ellos con la modalidad de leasing), que contarán con una potencia instalada de 533,3 MW.
La modalidad de leasing eólico consiste en que un privado construye y financia el parque. Se acuerda un precio por el MW durante cinco años. Luego UTE tiene la opción de comprar el parque o de seguir pagando una cuota de leasing.

Las cifras

25%

Es el porcentaje de participación de las fuentes renovables no tradicionales en la generación eléctrica.

52,5

Eran los MW generados por energía eólica en el país a abril de 2013, según un informe de Uruguay XXI.

987,8

Son los MW que se espera generar por energía eólica a 2015.

US$ 3.000.000

Es el valor de un molino comprado e instalado.

2 a 3

MW produce por hora un molino.

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