30 de marzo 2015 - 14:16hs

Las letras de regulación monetaria, que durante los últimos años fueron la gran vedete en los portafolios de los inversores uruguayos, siguen siendo consideradas una muy buena opción, pero se le han sumado algunos peros que acompañan a la incertidumbre ante el comportamiento del dólar. Analistas consultados por El Observador concordaron que para aquel que invierte y gasta mayoritariamente en moneda nacional, las letras en pesos, que están pagando en el entorno de 14% anual, son una muy buena inversión. Con una inflación que se está suavizando y los anunciados planes del Banco Central del Uruguay de mantener una política monetaria contractiva, necesitando pagar tasas más altas, entienden que los rendimientos reales incluso pueden mejorar.

Lo que se tiene en cuenta para este tipo de inversión es que con una inflación esperada de 8,1% en 2015 y con perspectivas de que el índice que mide el promedio de rendimientos de las letras –el Itlup de Bevsa– se mantenga en 14%, la ganancia real anual de invertir en una letra es de 6% en pesos. Por su parte, si se cumplen las expectativas de evolución del precio del dólar para los siguientes 12 meses, $ 27,2 –de acuerdo a la encuesta de expectativas del Central–, quien compre letras va a tener una rentabilidad aproximada de 6,5% medida en moneda extranjera. Sin embargo, esa proyección de tipo de cambio está sujeta a una incertidumbre muy grande.

En un país muy dolarizado como Uruguay, esta cuenta es realizada por buena parte de los agentes y es la clave por la cual para muchos inversores el riesgo del tipo de cambio es intolerable. Esto puede también explicar el interés del Central en pagar más rendimientos a las letras –para poder quitar dinero del mercado– y el de los agentes en licitar pidiendo también más rendimiento, o incluso ni siquiera comprar. Si en lugar de cerrar los 12 meses a $ 27,2, el dólar cierra a $ 28,95, el agente terminó el año con una inversión que no ganó ni perdió. La suba del dólar se comió todos los rendimientos.

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Por el otro lado, si el dólar baja, como sucedió en Uruguay un año y medio atrás, obtiene una ganancia mayor. Si el dólar cerrara el año a $ 25, su ganancia será de 16% en dólares. Una renta muy difícil de superar en un mundo de tasas achatadas que se dio en los últimos años en Uruguay.

Con la reactivación de la economía estadounidense el dólar se ha convertido en una amenaza para las inversiones en pesos, aun cuando el rendimiento esperado en el escenario más probable sigue siendo muy interesante (6,5%), con un perfil de riesgo muy bajo.

Así lo expresó Guillermo Davies de Puente, que considera que la inversión en letras continúa siendo muy atractiva.

Lo mismo señaló el economista Federico Bozzolo de Renmax Corredor de Bolsa: “Invertir en letras en unidades indexadas o en pesos te asegura rentabilidad en tu moneda de consumo. Para aquel que lo mide en dólares, creo que las tasas siguen siendo atractivas y en plazos medianos o largos les ganan a las inversiones en dólares”.

De todos modos, dos corredores de bolsa de plaza consultados por El Observador señalaron que la ganancia de invertir en letras no es tan clara como un año y medio atrás. Además, buena parte de sus clientes han decidido deshacer posición y colocarse en dólares, y esto se repite con varios colegas.

En el mercado
Coincidentemente con la incertidumbre cada vez mayor que causa la situación brasileña, y las reuniones de la Fed que crean expectativa frente a la suba de tasas, se dio que, luego de más de un mes, licitaciones de letras no lograron adjudicar el total emitido. Desde el 9 de febrero hasta el 13 de marzo, la totalidad del monto propuesto de todas las emisiones diarias de letras encontraron demanda y cortaron a una tasa que promedió un valor aproximado de 13,9%.

El lunes se adjudicó 75% del monto propuesto, el miércoles menos del 50%, el jueves hubo dos licitaciones, una adjudicó 40% y otra 90%. El viernes, se licitaron letras a seis meses y, de $ 1.500 millones, se adjudicaron $ 1.152 millones. En todos estos casos la tasa promedio estuvo por encima del 14%. O sea, pagando tasas mayores, no se logró adjudicar el total de lo licitado.

Al mismo tiempo, el jueves se integró la licitación de una nota del Tesoro a 10 años en UI que no logró una adjudicación ni de la cuarta parta de lo licitado. Una nota idéntica se había emitido a fines de enero y se había sobreadjudicado pagando incluso menor rendimiento.

¿Cómo se explica esta reticencia a los instrumentos en pesos o UI? Los especialistas consultados por El Observador coincidieron precisamente en que los ruidos que llegan de Brasil y de Estados Unidos, respondiendo a un dólar que se fortalece, explican el hecho de que las licitaciones no se hayan adjudicado en su totalidad. Con un dólar amenazando escaparse, los agentes no quisieron saber del riesgo del tipo de cambio.

Vale mencionar que la semana pasada se licitó muchísimo más dinero en letras que en semanas anteriores. Un promedio de cuatro veces más que en las últimas semanas.

Para Enrique Goyetche, gerente de Mercados Globales del HSBC, esto se debió a que se dieron vencimientos grandes esta semana, y por ende el Central tuvo que compensar sacando mucho dinero para que el mercado no cuente con mucha liquidez. Pudo deberse también a una respuesta al alza del tipo de cambio, secando aún más el mercado de pesos. La tasa call, para préstamos a cortísimo plazo entre bancos en moneda local, principal indicador de la liquidez en pesos, se mantuvo por encima de 11% desde el 27 de febrero hasta el viernes pasado, cuando se ubicó en 6%.

Manos atadas del gobierno da pistas a inversores
En el entorno de las finanzas y las inversiones se da a entender que el equipo económico de gobierno enfrenta un problema con las promesas realizadas en términos de inflación y déficit fiscal.

Guillermo Davies de Puente estuvo de acuerdo en que con la presión que tiene el Banco Central por mantener la inflación controlada, es esperable que las tasas de las letras de regulación monetaria se mantengan altas, buscando que haya pocos pesos y el dólar no evolucione como en el resto de los emergentes, por ejemplo, Brasil.

Esto, además de dar cierta seguridad sobre el rendimiento en pesos, refiere a que el tipo de cambio permanecerá de alguna manera controlado; lo que hace más segura la inversión en dólares para estos instrumentos.

Pero, al mismo tiempo, la economía, en un entorno de desaceleración, necesita que haya más pesos fluyendo y un dólar más alto. Sucede que, si sube el dólar, se ayuda a los exportadores, pero no a la inflación. Si se bajan las tarifas, para ayudar a esta variable, se perjudica el déficit fiscal.

Las respuestas de los analistas sobre cómo va a solucionar esto el ministro de Economía, Danilo Astori, son difusas.

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