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2 de agosto 2023 - 10:34hs

Por Joe Daniels, Ciara Nugent, Bryan Harris and Chris Campbell

 

Sudamérica se está preparando para el impacto de El Niño, con inundaciones y sequías intensificadas por el cambio climático, que se pronostica supondrá un impacto negativo de US$300 mil millones en el crecimiento de las economías de la región.

Mientras el planeta experimentaba la "semana más calurosa jamás registrada" a principios de julio, los expertos declararon el regreso de El Niño, el fenómeno meteorológico que calienta la superficie del océano Pacífico ecuatorial oriental y que ocasiona cambios globales en temperaturas y precipitaciones.

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) aconsejó a los gobiernos de las zonas afectadas, entre ellas el Sudeste Asiático, África, Australia y los estados del sur de EEUU, así como Sudamérica, que actuaran ya "para salvar vidas y medios de subsistencia".

Sudamérica, la cual depende de las exportaciones agrícolas y ya es vulnerable al aumento de las temperaturas, está particularmente expuesta al clima extremo que los ciclos de El Niño pueden provocar.

El fenómeno afecta a la región de forma desigual, provocando fuertes lluvias en las costas del Pacífico de Perú y Ecuador y sequías en partes de Colombia y Chile, al tiempo que aumenta la probabilidad de incendios forestales en la selva amazónica.

Corficolombiana, una compañía de servicios financieros con sede en Bogotá, prevé que el crecimiento se contraerá un 1.7 por ciento y un 1.6 por ciento en Perú y Ecuador, respectivamente, y un 0.6 por ciento en Colombia. Los economistas advierten de que la escasez de alimentos y energía pudiera provocar un nuevo episodio de inflación, lo cual provocaría nuevas subidas de las tasas de interés.

El Niño calienta la corriente de Humboldt, normalmente fría y rica en nutrientes, frente a las costas de Perú y Ecuador, y hace que los peces emigren de lo que normalmente son algunas de las pesquerías más productivas del mundo.

Según la consultora Thorne & Associates, con sede en Lima, se prevé que la producción de la industria pesquera peruana se reducirá en un 19.3 por ciento este año, después de que el Ministerio de la Producción canceló la primera temporada de pesca de anchoveta del año.

Este pequeño pez se utiliza para la harina de pescado, de la cual Perú produce el 20 por ciento del suministro mundial. La producción total de pescado en Perú cayó un 70 por ciento en mayo con respecto al mismo mes del año pasado.

Lima ha anunciado medidas de emergencia por valor de US$1.1 mil millones para hacer frente a los efectos de El Niño, incluyendo fondos para sistemas de drenaje, defensas fluviales y carreteras que pudieran resultar dañadas por lluvias torrenciales. Las autoridades sanitarias afirman que las inundaciones agravarán el brote de dengue — una enfermedad transmitida por mosquitos — el cual ya es el peor del país en décadas.

Las medidas se suman a un paquete de US$2.1 mil millones para impulsar la recuperación económica después de que partes del país se vieran paralizadas por violentos disturbios tras la destitución del presidente izquierdista Pedro Castillo a principios de este año.

Pero el país ya ha malgastado anteriormente los fondos asignados para mitigar los efectos de El Niño, dijo Alfredo Thorne, un ex ministro de Economía y Finanzas que dirige Thorne & Associates, refiriéndose a los paquetes de estímulo por valor de US$8 mil millones en respuesta al ciclo de El Niño de 2014-16.

"En lugar de utilizar ese dinero para la prevención de los efectos de futuros episodios de El Niño, el dinero se destinó a la construcción de escuelas y a otros gastos públicos", dijo Thorne.

Ecuador, el cual perdió 300 vidas y US$3 mil millones de producción económica a causa de El Niño en 1997-98, también se enfrenta a una disrupción agrícola. Los productores de plátanos reportan que 50,000 hectáreas están en peligro, mientras que las zafras azucareras se han retrasado. El Gobierno ha destinado US$266 millones a mitigar pérdidas y daños.

En Colombia, se anticipa que las sequías pongan de manifiesto la vulnerabilidad de la red energética del país, que en un 70 por ciento se abastece de energía hidroeléctrica. Los economistas predicen que los embalses pudieran caer del 65 por ciento de su capacidad al 44 por ciento durante El Niño, obligando a las autoridades a considerar la posibilidad de aumentar la generación de energía a partir de combustibles fósiles.

El centro de estudios Fedesarrollo, con sede en Bogotá, prevé un aumento de las facturas de energía en Colombia de entre el 50 y el 100 por ciento, dependiendo de la gravedad de El Niño.

“El Niño está incluido en nuestras proyecciones de crecimiento”, dijo el ministro de Hacienda, Ricardo Bonilla. “Hemos tenido en cuenta una reducción en el tamaño de las cosechas debido a la sequía y los posibles efectos inflacionarios”.

En Chile, un país azotado por la sequía, los científicos relacionaron las fuertes lluvias recientes — las más intensas en 30 años — con una combinación de El Niño y el cambio climático.

Las autoridades declararon una emergencia agrícola en dos regiones del centro del país, liberando fondos para ayudar a los agricultores a alimentar a sus animales y apoyar las reclamaciones de seguros. La Sociedad Nacional de Agricultura (SNA) pidió significativas mejoras en la infraestructura hídrica y en la capacidad de los embalses para que puedan beneficiarse de unas lluvias más abundantes.

En Brasil, el país más grande de la región, se anticipa que El Niño traiga más lluvia al sur, pero menos al norte, haciendo que la selva amazónica sea más susceptible a los incendios forestales.

Los científicos temen que el impacto de El Niño se vea amplificado por los cambiantes patrones climáticos.

"Tenemos regiones que, durante la estación seca, ya están 2.5 grados Celsius más calurosas y regiones en las que hay un 30 por ciento menos de precipitaciones. Encima de eso se produce El Niño", explica Erika Berenguer, investigadora brasileña de las universidades británicas de Oxford y Lancaster. "Esto aumenta la probabilidad de que se produzcan incendios forestales, donde todo puede ir mal".

En Argentina, el aumento de las precipitaciones pudiera beneficiar a la potencia agrícola.

La cosecha de soja de 2022-23 fue menos de la mitad de la del año anterior, y el Gobierno dijo que la sequía había eliminado más de US$18 mil millones en ganancias por exportación previstas, aumentando una grave escasez de dólares en un país asolado por una inflación de tres dígitos.

Sin embargo, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) ha advertido de que algunas zonas de Argentina pueden sufrir lluvias excesivas, cuyo impacto en los cultivos es más difícil de predecir.

En todas las regiones, "los costos de la variabilidad y del cambio climáticos" probablemente superarán las estimaciones actuales de los países, señalaron Justin Mankin y Christopher Callahan, del Dartmouth College en EEUU.

Los dos académicos calculan que El Niño de este año podría costarle a la economía mundial US$3.5 billones en pérdidas de crecimiento hasta 2029, de los cuales unos US$300 mil millones le corresponderían a Sudamérica. Los episodios de El Niño de 1982-83 y 1997-98 costaron US$4.1 billones y US$5.7 billones, respectivamente.

Mankin señaló que "los países fuertemente teleconectados" — aquellos vinculados a un mismo fenómeno meteorológico a pesar de su dispar ubicación — "que son menos culpables con respecto al calentamiento global van a sufrir sus efectos desproporcionadamente, así como cargar con los costos de variaciones climáticas naturales como El Niño".

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