Nacional y Peñarol se odian, pero van de la mano. El año pasado el aurinegro alcanzó la final de la Copa Santander Libertadores y para este el tricolor no quiso ser menos. Se armó como para avanzar hasta la definición, pero tropezó en la primera fase. El cimbronazo sacudió la tesorería del club y en las últimas semanas el presidente Ricardo Alarcón y otros dirigentes desenfundaron sus chequeras para evitar el caos. La clasificación a octavos de final de la Libertadores le hubiera reportado unos US$ 700.000, con lo que podrían haber tapado el hueco de US$ 600.000 que debieron solventar los directivos.
Pero además, el club no cobró en tiempo y forma US$ 690.000 de ANTEL por el patrocinio en la camiseta, US$ 600.000 por los derechos de formación de Nicolás López que el empresario Pablo Bentancur prometió abonar el 31 de enero, más 900.000 euros por el pase de Gustavo Munúa a Deportivo La Coruña y US$ 100.000 por un convenio con los organizadores del recital de Paul McCartney que “se hacen los osos y no nos quieren pagar” expresó un dirigente a El Observador.
A todo esto, la incertidumbre que generan las declaraciones de los directivos de Atlético Paranaense que no quieren seguir pagando la transferencia de Santiago García y una importante morosidad en el padrón social, también hacen “tambalear las estructuras”, de acuerdo a las fuentes del club.
De todas formas, “la situación económica es buena, es mala financieramente” aclaró el secretario de la institución Claudio Puig, quien expresó que en junio Ajax de Holanda tiene que pagar una cuota por el pase de Nicolás Lodeiro (500.000 euros) y Liverpool inglés una por el de Sebastián Coates.
Presupuesto inflado
El presupuesto mensual de Nacional (US$ 700.000) se infló US$ 150.000 este año con la contratación de los futbolistas Andrés Scotti, Israel Damonte y Vicente Sánchez, quienes llegaron a principio de 2012, a los que deben sumarse Diego Placente, Alexander Medina y Joaquín Boghossian, entre otros, contratados a mitad de 2011 cuando asumió como entrenador Marcelo Gallardo.
La idea de la institución era por lo menos igualar la campaña de 2009 en la Libertadores, cuando quedó eliminado en semifinales. Ese antecedente, más el de Peñarol el año pasado, hicieron que el club apostara económicamente a formar un buen plantel.
Pero el equipo sucumbió en la cancha y no se clasificó en el grupo que además integraron Vasco da Gama de Brasil, Libertad de Paraguay y Alianza Lima de Perú. Esto cortó el flujo de dinero por lo que paga la Confederación, la televisión, la estática y la venta de entradas. Los directivos creen que en los próximos días van a regularizar la situación. Para esta semana está previsto el pago del 50% de los sueldos de marzo de los jugadores, un contexto que se puede complicar y que ya tiene antecedentes en el club. En 2007, 2009 y 2010, siempre bajo la presidencia de Alarcón, los futbolistas tomaron medidas ante el atraso en los pagos.
Viene de antes
A mediados de 2011 el juvenil Nicolás López y su familia se fueron a Italia sin el consentimiento de Nacional. Los llevó el empresario Pablo Bentancur, quien fue denunciado por Alarcón, pero que luego levantó la denuncia y terminaron acordando el pago a Nacional de US$ 1.000.000 por los derechos de formación. El futbolista firmó contrato en la Roma. Dirigentes de Nacional indicaron que Bentancur no cumplió con la fecha estipulada y es una de las razones para el atraso en el presupuesto.
Las negociaciones con Bentancur no son fáciles para Nacional. Ahora, están en conversaciones por las transferencias de Facundo Píriz y Gonzalo Bueno. “Bueno está verde para venderlo ahora, sería un error” dijo Puig a El Observador. Lo cierto es que si no llegan a un acuerdo en el precio, puede pasar lo mismo que con López, es decir, que se vayan solo por el dinero de la rescisión de contrato.
El culebrón de Munúa data desde mediados de 2003, cuando fue transferido a Deportivo La Coruña. En noviembre de 2011 la FIFA intimó al club español a pagar una deuda de 900.000 euros, pero aún no lo hizo.
La transferencia del golero se efectuó durante la presidencia de Eduardo Ache, quien puede volver a presidir la institución después dos períodos (está evaluando presentarse en las elecciones de diciembre de este año) y encontrarse con este tema aún pendiente.
A fin del año pasado, la Asamblea General Ordinaria de Nacional votó con aplausos el balance presentado por la comisión directiva, ya que el ejercicio dio una utilidad de US$ 4:826.450. Globalmente el club está bien, saneado, sin embargo a principio de año pensó más en la gloria que en el bolsillo y ahora lo sufre.