10 de febrero de 2014 8:11 hs

La inmigración en Europa es un tema cada vez más sensible. Por un lado, están los ilegales que desde África o Medio Oriente quieren penetrar la frontera italiana o española, por ejemplo, en condiciones infrahumanas. Por otro, el de los desplazados de países en conflictos bélicos o amenazados por inminentes guerras civiles.

Pero en los últimos años se ha sumado la inestabilidad económica de países europeos, que ha empujado a muchos ciudadanos del bloque a buscar suerte (léase empleo) en naciones que no son las suyas.

El horizonte de los millones de desempleados de la Unión Europea (UE) se sitúa en las grandes potencias, como, por ejemplo, Alemania, que ya debió afrontar el desafío que implica la incidencia en el mercado laboral de la llegada de inmigrantes desde el propio continente y con leyes de libre circulación de personas, que actualmente muestra varias de las desventajas –para algunos– de la integración regional.

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Ahora el miedo de una invasión de desempleados llegó a Suiza, casi un paraíso europeo que no integra la UE, pero que sí tiene acuerdos que la benefician comercialmente.

Sin embargo, poco ha importado a la población suiza las consecuencias del relacionamiento con el bloque y sí ha pesado el temor al trabajador inmigrante procedente de la UE a la hora de votar ayer un referéndum para volver a limitar la entrada de trabajadores europeos, tal como se practica con el resto de los países.

Por un estrechísimo margen, de apenas 0,3%, los votantes suizos aprobaron ayer domingo el referéndum que devolverá, dentro de tres años, el sistema de cuotas para regular la entrada al mercado laboral del país.

De esta manera, la mitad de la población dio la espalda a los argumentos de la clase política y de las organizaciones económicas de Suiza, que defienden la liberación de la llegada de inmigrantes.

El gobierno federal suizo reaccionó señalando que el resultado del referéndum “es la expresión de un malestar” social provocado por el aumento de la población y admitió que “marca un punto de inflexión que tendrá repercusiones”.

Las dos principales organizaciones empresariales de Suiza manifestaron su decepción y pidieron a las autoridades “soluciones modernas y no burocráticas” para reducir los daños a la economía nacional.

La iniciativa fue apoyada por el 50,3% de votos, así como por la mayoría de los 26 cantones suizos, una situación que se observa como un verdadero terremoto político y que ha generado temores sobre sus consecuencias en el conjunto de las relaciones con Bruselas.

El referéndum fue promovido por la Unión Democrática de Centro (UDC), un partido de extrema derecha, que tiene en sus registros numerosas iniciativas contra los extranjeros y los solicitantes de asilo.

El lema elegido hablaba por sí solo: “Contra la inmigración en masa”, en alusión a la importante entrada en Suiza de europeos en busca de empleo, particularmente desde el inicio de la crisis económica mundial.

Protección

El resultado de ayer restablece, además de las cuotas, el principio de la preferencia por el trabajador nacional frente al extranjero, que estaba abolida desde 2002, en aplicación del acuerdo con la UE sobre la libre circulación de personas.

Todos los comentarios coinciden en que el resultado de esta consulta popular abre un período de gran incertidumbre en las relaciones con el bloque comunitario, del que Suiza es muy dependiente desde el punto de vista comercial y económico.

Sin embargo, el argumento del grave impacto macroeconómico que podía tener entrar en una renegociación con la UE no fue suficiente para calmar los temores de un importante sector de la población.

La UDC acusó a la inmigración del aumento insostenible de la población y del supuesto incremento del desempleo, particularmente en las regiones fronterizas.

A nivel nacional, sin embargo, las cifras oficiales desmienten el impacto negativo de la entrada de trabajadores europeos en Suiza, donde la tasa de desempleo de 3,2%hace palidecer de envidia a casi a cualquier otro país.

Las tasas de desempleo de España y Grecia, por ejemplo, superan el 26%, mientras que la media de la zona euro es del entorno del 12%. Austria y Alemania son los países con mejores registros, que oscilan en 5%.

Impactos

Los promotores del referéndum acusaban también a los trabajadores inmigrantes del incremento de precios en el sector inmobiliario, de la sobrecarga en los trenes, de los problemas de circulación en las carreteras, así como de aceptar remuneraciones menores a las que se ofrece a los suizos.

Se considera que este resultado hará inevitable una renegociación no solo del acuerdo sobre la libre circulación de personas, sino de todo el paquete de acuerdos bilaterales con la UE.

Esto lleva a que, si uno de los acuerdos cae, el conjunto caduca, en virtud de la denominada “cláusula guillotina”, que varios políticos temen que la UE pueda decidirse a aplicar. (Basado en EFE) l

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