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Danilo Astori

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Astori: "Tengo la satisfacción de repasar mi vida y comprobar que nunca apelé a algo en lo que no creía para ser candidato"

El exvicepresidente asegura que el FA tuvo que "hacer un esfuerzo grande" para darse cuenta que era oposición y asegura que seguirá trabajando para generar "materia de pensamiento útil para los jóvenes"

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17 de noviembre de 2022 a las 05:03

Danilo Astori renunció a su banca en el Parlamento este martes luego de más de 30 años de actividad política. Pese a que fue al Palacio Legislativo en contadas ocasiones durante este período –venía extendiendo su licencia debido a problemas de salud– el exministro de Economía aprovechó para dar sus mensajes a través de redes sociales y plataformas como zoom. Ahora, su plan es esforzarse para "contribuir con reflexiones" a su fuerza política.

Astori no quiere hablar sobre su sucesor, responde sobre por qué cree que no llegó a ser presidente y analiza su actuación política en las últimas tres décadas. "Tengo la satisfacción de repasar mi vida y comprobar que nunca apelé a algo en lo que no creía para ser candidato", dijo una entrevista con El Observador que se resume a continuación.

¿Qué va a cambiar ahora en su actividad?

Voy a seguir haciendo lo que he venido haciendo desde que contraje la enfermedad, tratando de mejorar mi capacidad física e intentar generar material para buscar caminos de solución a los problemas que tiene pendiente el país. Hay cuestiones estructurales muy importantes en las que seguir avanzando en mayores niveles de desarrollo en el Uruguay. Hay que buscar coincidencias que nos permitan seguir avanzando en la lectura del país. Voy a hacer el esfuerzo por contribuir con reflexiones, análisis que nos lleven a definiciones conjuntas con otros actores del sistema. Renuncié al Senado porque exige una carga física que no puedo dar. Mi objetivo era volver al Senado, pero llegué a un punto del trabajo físico en que no podía asegurar cuándo sería mi retorno, y no quise abusar del apoyo institucional que tuve en el Senado, que fue muy importante. 

¿Con qué se queda en el debe?

Los grandes temas nacionales son aquellos a los que dedicar el mayor esfuerzo. En materia económica hemos realizado en estos tiempos transformaciones estructurales importantes que le han aportado al país avances muy relevantes. Pero hay temas en los que quedan muchas asignaturas pendientes, como la educación, la seguridad, la vivienda, y que tienen relación con la economía. Hay un sistema crecientemente convencido de que hay que hacerlo, y hay que aprovechar la ocasión para avanzar. Esas cosas hay que hacerlas, hay que reconocer un primer gran acuerdo. 

La 2121 –a esta altura una especie de marca en el FA– seguramente pasará a una lista común con la Convocatoria Seregnista Progresista, e imagino que no estará en la lista. ¿Qué futuro le augura a ese sector que fundó en 1994? 

Sobre las listas no opino ahora, pero quiero decir que nuestra participación en Convocatoria se inscribe en la línea de acumular fuerzas, apuntando a los reales problemas del país, y no va a significar una pérdida de identidad de ninguno. Buscaremos la manera de participar con los distintivos electorales que marca la ley, como llevar en las próximas internas el emblema y la identidad de la 2121, que constituye una historia de 28 años muy ricos. Hay que ver cómo lo representamos gráficamente, pero lo vamos a hacer, y entiendo, ni que hablar, que los demás lo hagan. 

Se ha convertido en una referencia del FA. ¿Quién puede ocupar su lugar?

Por favor no me hagas hablar de mi sucesión, no solo no soy quién para decirlo, sino que está afuera de mis preocupaciones actuales. Creo que entre las cosas que el FA necesita, a partir de una adecuada autocrítica, se encuentra la renovación generacional, ideológica y mejor organización que la que tenemos. Esto vale para todo el FA, y no es tarea correcta que yo haga elucubraciones sobre una sucesión en la que no pienso. Quiero concentrarme en que lo que pueda generar en materia de pensamiento sea útil, en primer lugar para los jóvenes. 

¿El FA está llegando a 2024 en mejores condiciones que en 2019?

El FA tuvo que hacer un esfuerzo grande para ser consciente que es oposición, y que todavía incluso está pagando las consecuencias de no tener clara esa condición. Ahora eso está mejorando, porque veo mucha militancia recorriendo todo el país, dando una importancia especial al interior del país, del que tan separados estuvimos por mucho tiempo. Falta mucho, porque ese contacto ha tenido una condición débil que entre otras cosas nos llevó a perder la elección. Ahora hay un reconocimiento de esa carencia, y se intenta reparar el daño ocasionado. 

¿Puede haber una mayor sintonía con Yamandú Orsi que la que usted históricamente ha tenido con el MPP? 

Tengo buena relación con todo el FA, y la mía con el MPP de Orsi es muy fraternal. El MPP es muy importante, y Orsi es un compañero con muy buenas condiciones políticas por las que también siento un gran respeto. Apoyo su gestión en la Intendencia de Canelones, que me parece muy buena. 

El propio José Mujica ha dicho que Orsi es la expresión de la moderación en el FA de cara a 2024. ¿Usted coincide? 

Hay que buscar equilibrios que sean compatibles con la relación entre disidencia y unidad. Tenemos que aprender a ser unitarios con disidencia, y eso se aprende escuchando al que piensa distinto, ponerse en su lugar y procurar encontrar qué área de contacto podemos tener. Por eso no hablamos de moderación, que es un término ambiguo que prefiero no usar. Prefiero usar más palabras y decir que lo que estamos buscando con la Convocatoria es ese equilibrio de respeto a las disidencias y la unidad. Además se conecta mejor con los sectores de partidos de gobierno que tienen matices en cuanto a la profundidad con la que plantean sus ideas. Todo eso es moderación, hablo de un equilibrio que avanza y no se queda quieto. 

Mario Bergara ha dicho que Orsi no deja de ser un candidato del MPP. 

Prefiero no comentar afirmaciones de otros compañeros, las respeto todas y no quiero comentar cosas cuando –no nos engañemos– está en juego lo electoral. Como tantas veces dije, no ha llegado el momento de hablar de cuestiones electorales, y tu pregunta conduce directamente a eso. No quiero entrar porque no creo que sea conveniente, no solo para el FA, sino para todo el sistema, entrar con tanto énfasis en lo electoral. 

Si hablamos de no adelantarse, la Convocatoria ha dicho que en el 2023 definirá un candidato propio. 

Dijimos que se va a trabajar en tener un candidato propio. 

A todas luces es claro que ese candidato no es otro que Bergara y…

Se verá, se verá. Yo no quiero hablar de candidaturas y te pido no me insistas sobre un tema que no creo haya que hablar ahora. 

Algunos comparan a Carolina Cosse con Tabaré Vázquez. Usted lo conoció muy bien a él. Desde esa óptica, ¿cómo ve el liderazgo que ejerce desde la Intendencia de Montevideo?

Otra vez con el mismo tema. Es una muy buena intendenta, hace una muy buena labor, todos los montevideanos deberíamos contribuir a ese avance colectivo. Pero desde el punto de vista político trabajé con ella, y creo que tiene todas las condiciones para ser una persona política importante. 

¿Nota similitudes con Vázquez?

Las tenemos todos los que compartimos con Vázquez y Cosse el programa del Frente Amplio, cada uno con sus características personales, y con esas contribuían a esa fuerza política que gobernó tres períodos y logró avances importantes. 

Hay estilos y afinidades, y a no todos se los puede equiparar con una misma manera de conducir. Le pregunto por esta característica en concreto. 

Bueno, Tabaré fue un político de la más alta relevancia en las últimas décadas del país y siempre tuvo un estilo de buscar los equilibrios entre disidencia y unidad, y logró buenos resultados por su propia personalidad. Era un hombre con mucha paciencia, que escuchaba, discutía, decía cuándo no estaba de acuerdo, y apoyaba en las difíciles. Fue un actor con una personalidad importante a la hora de conducir. 

¿Eso está presente hoy?

No somos todos iguales, pero habemos unos cuántos que perseguimos esos conceptos, y al compartirlos compartimos mucho de lo que aprendimos juntos, y fueron los que utilizó Vázquez en sus gobiernos. 

Varios en el FA dicen que usted podría haber sido el mejor presidente de la República, pero no se dio por diversas circunstancias. ¿Qué le faltó?

No fui presidente porque carecí del apoyo necesario para ser candidato. Yo hubiera querido serlo y, quiero ser muy sincero, nunca abandoné mis condiciones al servicio de ese objetivo, siempre defendí lo que creía a pesar de que quería llegar a la candidatura presidencial y luego la presidencia. Tengo la satisfacción de repasar mi vida y comprobar que nunca apelé a algo en lo que no creía para llegar a ese lugar. Y se ve que eso no prendió en muchos frenteamplistas. Pero me siento absolutamente agradecido a todos aquellos que permitieron que fuera senador muchos años, ministro de Economía y vicepresidente de la República. No me puedo quejar. 

¿Hace algún mea culpa por la falta de cintura política, la falta de diálogo…?

Bueno, algo deben haber visto los militantes para explicar lo que ocurrió. Se ve que no supe recorrer los caminos que podrían haber llevado a otro resultado. Pero no me arrepiento, porque quizá hubiera sido una manera de negar lo que yo creía había que hacer. En mi caso, los resultados me demuestran que elegí el camino correcto.

¿Le reconoce al gobierno haber achicado el déficit fiscal, y con eso mejorar la evaluación de las calificadoras de riesgo?

Bueno, no. Las calificadoras de riesgo ya tenían a Uruguay, desde antes del gobierno actual, en un nivel muy alto. Ha habido algún progreso en este gobierno sobre uno de los matices que utiliza la calificadora japonesa, TEI. Pero todo lo demás se ha mantenido desde el último gobierno del Frente Amplio, incluso nació en su segundo gobierno. 

Uruguay está muy bien conceptuado por las calificadoras de riesgo y debo decir que además quienes están llevando adelante la política de deuda desde el MEF son los mismos que estaban con nosotros en el período anterior. Las mismas personas, el mismo director, y los mismos integrantes relevantes. Y siguen obteniendo triunfos que hay que valorar. Por ejemplo, el bono verde es un gran triunfo de este equipo y del Uruguay. Hay que saludarlo y aplaudirlo. No podíamos hacer una cosa mejor que la que está haciendo el gobierno en esa materia. Y que modestamente es la misma, en la base, que nosotros intentamos hacer durante nuestros gobiernos. 

Sobre el déficit fiscal, ahí tenemos diferencias en cuanto a la visión de la herramienta fiscal, que es el ancla de la política económica. Y que tiene que ser un ingrediente fundamental del equilibro macroeconómico. El gobierno procura llegar al equilibrio fiscal, o a mejorar los resultados de nuestro gobierno, y está bien que lo haga, pero el problema es que esa búsqueda del equilibrio fiscal y los resultados que se están obteniendo, muestran que el costo que se está pagando por mejorar ese equilibrio es socialmente muy grave. Tienen una especie de noción del equilibrio fiscal que ignora los efectos de la política fiscal. Uruguay tiene salarios y jubilaciones en caída, recortes políticos y sociales por todos lados. Y por lo tanto llega a mejorar la cifra fiscal de esa manera.  

¿Había margen para más en un contexto de crisis?

En la pandemia obviamente no había margen para más. Se trabajó bien. Pero ahora sigue cayendo el salario real, siguen cayendo las pasividades y por lo tanto se ha puesto el resultado fiscal al servicio de la evolución de salarios y pasividades más realmente voluminosas, que permitan llegar a un equilibrio mejor entre gastos e ingresos. El problema son los efectos de mejorarlo así.

¿Un eventual gobierno del FA debería agrandar el déficit fiscal?

Yo no te puedo decir si deberíamos agrandar el déficit fiscal, te puedo decir que un gobierno del Frente Amplio manejaría la herramienta fiscal no a costa de las condiciones de vida, de la producción y del empleo. Hay que tener una visión intertemporal del déficit fiscal, porque si nosotros nos limitamos a analizar la cifra estática que tenemos hoy, por ejemplo, y no pensamos a mediano y a largo plazo que un mayor déficit fiscal hoy nos puede traer mejores condiciones de vida en el futuro, estamos haciendo un mal análisis.

¿El camino sería un ajuste tributario?

Hay varios caminos, hay que revisar los gastos, por supuesto, y también los ingresos, que no se agotan en el sistema tributario. También son producto de inversiones públicas y privadas que se hacen en el país y que hay que tener en cuenta. 

Siempre ha dicho que la edad jubilatoria a la hora de reformar la seguridad social no tiene que analizarse de forma aislada. ¿Usted ve algún escenario posible de reforma en que no se toque ese aspecto de la edad?

No, no digo que no se toque, o que se toque al barrer. Lo que digo es que hay que tratar de tener en cuenta que se llega a la edad jubilatoria según el sistema que está en vigencia, después de una vida de trabajo que en este momento no es la mejor. Porque hay un desempleo importante, porque hay un subempleo importante. Es cierto que ahora se puede compartir jubilación con trabajo, lo cual es bueno, pero yo creo que habría que buscar la forma de compensar el aumento de los años de jubilación que prevé el proyecto de ley que se está analizando. Porque uno puede aumentar la edad de jubilación pero al mismo tiempo puede compensar con diversos tipos de estímulos el hecho de que un trabajador no pueda llegar a la cifra que propone el proyecto y admitirle el retiro compensado con equilibrios y estímulos que le permitan llegar a las condiciones que prevé el proyecto. Por ejemplo, a cambio de una tasa de reemplazo mejor. Dar la posibilidad de que se pueda trabajar menos años y se ponga al servicio de la jubilación una tasa de reemplazo mejor que para el resto. 

Hay un anuncio del gobierno de rebajar la franjas de IRPF. Usted fue el último en subirlas en tiempos en que las vacas empezaron a enflaquecer. ¿Cómo ve este anuncio del gobierno en este escenario de crecimiento?

No me gustan los anuncios tributarios que hace el gobierno. Para empezar no me gusta lo que hicieron, que fue ajustar las franjas por el Índice General de Precios y no por el Índice de Salarios, como antes. Dejaron dentro de las áreas imponibles a mucha gente. Hubo un aumento del impuesto a la renta a pesar de que se niega. Nos olvidamos que cambiar el método de ajuste de la franjas afecta el monto del impuesto. Yo creo que todo el sistema tributario merecería ser analizado nuevamente, pero las bases fundamentales del sistema son las que yo creo que necesita el país. Y esas bases son que cada uno pueda contribuir en función de su capacidad contributiva. Que tengamos pocos impuestos, pero eficientes. 

No cuestiona este anuncio concreto, ¿o sí?

No estoy de acuerdo con hacerlo de esa manera. No es una manera rigurosa y profunda de analizar el sistema tributario. Simplemente bajar, ¿cómo? La carga total del IRPF sobre la población ya aumentó por el ajuste de franjas, y aumentó bastante. Vamos a ver lo que proponen. Rebajar el efecto tributario de un sistema no es cuestión de tu voluntad. Hay que explicar cómo, y cuáles son los efectos, directos e indirectos. Con los anuncios que hasta ahora ha hecho el gobierno, no estoy de acuerdo. 

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