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Terminator y un nuevo renacer, 35 años después

Con la nueva entrega cinematográfica en cartel, Terminator reflota una vez más como franquicia

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20 de noviembre de 2019 a las 05:02

Es el año 2029. La humanidad tal y como la conocemos ya no existe. Una inteligencia artificial conocida como Skynet ha llevado a las máquinas a la revolución y a prácticamente el exterminio de los seres humanos. Sin embargo, una resistencia encabezada por John Connor está por lograr lo que parecía imposible: destruir Skynet y terminar con la tiranía de las máquinas. Por tanto, Skynet realiza una movida desesperada: enviar al pasado –más precisamente a 1984– a un cíborg de apariencia humana con una única misión. Encontrar a todas las Sarah Connor (heroína de las distintas Terminator), asesinarlas y terminar así con el líder rebelde antes incluso de que pueda nacer.

Estrenada sin demasiada fanfarria, tal y como pasaba con toda producción de ciencia ficción de bajo presupuesto de esta misma época, la creación de James Cameron fue un éxito inmediato que sirvió para consagrar al director, coguionista además junto a su coproductora Gale Ann Hurd, y cimentar para siempre la carrera de su estrella protagonista Arnold Schwarzenegger (gracias a un rol con no más de 50 palabras dichas en total).

Convertida de inmediato en un ícono de la cultura popular, no hubo que esperar mucho para que llegara su secuela, ni para que también Terminator –y el universo que tan claro se había presentado ya en su película inicial– se convirtiera en uno que sería visitado una y otra vez durante los siguientes 35 años.

Matar a John Connor

En 1991 se estrena Terminator 2: Judgment Day, la que es para muchos la mejor de todas las películas. Aprovechando ahora la enorme inyección de presupuesto que tenía a su alcance, Cameron propone un grandioso espectáculo de acción y efectos especiales que se grabaría para siempre en las retinas de los espectadores. La acción se retoma unos 18 años después de la entrega original. John Connor tiene ahora 18 años, su madre está internada en un manicomio por andar hablando de robots que quieren conquistar el mundo y él no tiene tampoco todos los patitos en fila. Menos los va a tener cuando aparezca un robot cambia formas desde el futuro con la única intención de eliminarlo. Pero, claro, también llega la ayuda y en un genial giro, el modelo original –Schwarzenegger– ahora viene reprogramado para defender.

Superando ampliamente a su entrega madre en taquilla y escapando del nicho “de culto” para volverse un producto aclamado por crítica y público, esta segunda entrega de Terminator cerraba argumentalmente como para nunca más volver y dejaba el listón muy en alto. Cameron mismo se desentendía de su creación y niño mimado para enfocarse en nuevos proyectos y no vivíamos todavía en un Hollywood tan anhelante de secuelas y franquicias. Terminator, entonces, podría haber terminado ahí. Pero no.

Terminator en cuadritos

Ya en 1988 la modesta editorial NOW Comics había publicado una serie homónima, ambientada en 2031 y protagonizada en exclusiva por un John Connor hecho y derecho, que se continuaría por 17 números, pero, con el anuncio de la segunda película por estrenarse, es Dark Horse –editorial independiente y bastante importante– la que adquiere los derechos del personaje y publica una serie de historias que imaginaban variaciones del mismo concepto, con diversos personajes –humanos y terminators– venidos desde el futuro para cambiar algo del pasado. Publicadas a partir de 1990 y continuadas hasta el presente, estas miniseries han servido muchas veces como canon, para explicar diferentes huecos argumentales, teorías y variaciones surgidas a partir de las propias películas. Su momento de mayor importancia fue durante la década de 1990, cuando no había planes inmediatos de una nueva película y los cómics se dedicaron a mantener al personaje y su universo presente.

Colateralmente y dado que Dark Horse era el dueño de derechos de otros personajes cinematográficos, como Alien o Depredador, las historietas dieron a luz extrañísimos cruces que harían las delicias de los más bizarros, tales como Robocop vs Terminator; Alien vs Predator vs Terminator y el cíborg del futuro terminó cruzando puños hasta nada menos que con Superman.

Pero el personaje seguía presente en el imaginario colectivo popular y era hora de que volviera a la pantalla grande. Lamentablemente, parecía que todo lo bueno había terminado.

Bastonazos de ciego

El siglo 21 recuperó a Terminator en 2003, con Terminator 3: Rise of the Machines, donde una vez más teníamos un cíborg del futuro –una terminatrix, en este caso–, un John Connor en fuga a 10 años de fallecida su madre y nuevos blancos que Skynet quería destruir para evitar perder todo unos años después. Por supuesto, no tarda en aparecer un Terminator de Schwarzenegger pronto a defender a los buenos. El cierre hermoso de la entrega anterior es olvidado y nuevamente todo se pone en marcha, ya que mientras John (y su futura novia, quien era el blanco particular en este caso) son perseguidos, el gobierno de EEUU ultima detalles de la construcción de Skynet, lo que todos sabemos no dará nada bueno como resultado.

Recibida con cierta tibieza –con los años se han incrementado las voces que la defenestran, pero quien suscribe no cree que sea tan mala– y poco entusiasmo por los fans (a los que se sumó el propio James Cameron, cada vez más alejado del producto), esta Terminator 3 puso en tela de juicio el potencial de la propia franquicia. Para rescatarla, se decidió apostar a otros horizontes.

Terminator Salvation llegó en 2009 y lo único bueno que puede decirse de ella es que intentó algo diferente. Ambientada por completo en el futuro (2018, o sea futuro para la película), se ambienta en el momento inmediatamente posterior al final de la guerra entre humanos y máquinas, con lo que queda de la raza humana siendo cazado por los cíborgs. Ahí está John Connor, por supuesto (interpretado para la ocasión por un distraído Christian Bale), y una serie de personajes que van a importar poco y nada, para una película que se planteaba como el inicio de una nueva trilogía y que en cambio fue rápidamente olvidada (publicada en cómic en 2013-2014, en realidad). Su mayor pecado debe ser sin duda limitar a Schwarzenegger, alma de todo esto, a un cameo digitalizado insultante.

Ya a la desesperada, llegó en 2015 Terminator Genisys, una remake en toda regla que visitaba la película original de 1984 y la cambiaba mediante el recurso de viajes en el tiempo, reinventando a sus personajes y dándoles una nueva historia (Sarah Connor aquí es rescatada por el Terminator bueno y entrenada por él durante toda su vida para defenderse). Aunque Schwarzenegger –aquí en una versión del personaje con toques de humor, incluso– fue aclamado por el público, lo flojo del guion y lo anónimo de la dirección hicieron de la película un fracaso en cuanto a crítica, volviendo a descartar toda idea de una nueva serie a partir de ella (algo urticante si consideramos el final francamente abierto que tiene).

Por último, llegó hace semanas a nuestras carteleras Terminator: Dark Fate, que tiene como principal reclamo no la inclusión de Schwarzenegger –que sí está– sino el regreso de Linda Hamilton, la Sarah Connor original, y el de su creador y padre James Cameron como guionista, en una nueva historia donde los viajes en el tiempo permiten cambiar la historia tal y como la conocemos, aportando nuevos modelos de cíborgs mortales, nuevas víctimas que deben ser rescatadas y nuevas batallas por un futuro en disputa, pero la recepción inicial del público fue bastante tibia y las críticas –que sí, festejaron el regreso de Hamilton– bastante poco entusiastas. Con pérdidas estimadas en más de US$ 130 millones, parecería que no volveremos a ver a Terminator al menos por algún tiempo.

Coda

No debería quedar fuera de este repaso la serie de TV Terminator: The Sarah Connor Chronicles, que tuviera dos temporadas de vida entre 2008 y 2009, contando a partir de la segunda película la vida de Sarah y John Connor y descubriendo que el futuro seguía sin ser brillante, ya que siguen llegando asesinos y rescatadores. Considerada por muchos el producto más interesante sobre este universo (sin contar las dos primeras películas, claro), la serie se animaba a desarrollar conceptos muy variados y a asumir una historia propia por fuera de la interminable franquicia. Tenía, además, a Lena Headey en la piel de Sarah Connor y solo por eso ya valía la pena verla.

 

Algunos datos
 
  • El final de la segunda película es también el punto de partida de T2, trilogía de novelas a cargo del autor SM Stirling que continúan la franquicia a su manera y que se publicarían entre 2001 y 2004. Uno de sus conceptos más innovadores es que la historia se desarrolla durante largo tiempo en Paraguay.
  • Por supuesto que el personaje ha protagonizado enorme cantidad de videojuegos, que podrían por sí solos darle cuerpo a otra nota, pero sin embargo aquí vamos a destacar tan solo el maravilloso flipper de Terminator 2, uno de los cinco mejores flippers que alguna vez ocuparon las salas de maquinitas de balnearios costeros.
  • La Terminator original fue motivo de disputas y juicio, cuando el escritor de ciencia ficción Harlan Ellison acusara a Cameron de plagiar Soldier, un episodio de Dimensión desconocida escrito por él. El posterior juicio falló a favor de Ellison y, además de la reparación económica, la película debió asumir en sus créditos ser una adaptación.
 
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