"Lo peor de los correos electrónicos es la idea de que los mensajes se van a leer y responder cuando lleguen. Eso está bien para los que requieren más atención y una respuesta urgente, pero hay muchos en los que aparecemos en copia o que se nos envían "a título informativo" que se pueden ignorar. (...) Una vez que dejas de lado la obsesión de que tu bandeja de entrada debe estar vacía, empiezas a centrarte en las tareas que son más importantes para tu éxito profesional, como redactar informes, documentarte en profundidad", se explica en la publicación.
Tres pasos para liberarse de los e-mails "tóxicos"
Cómo gestionar los correos electrónicos para que no afecten la productividad