29 de septiembre 2019 - 5:00hs

a de Estados Unidos es la democracia moderna más antigua en el mundo. Desde 1788 se han celebrado en la gran nación del norte elecciones presidenciales cada cuatro años de forma ininterrumpida, incluso durante una guerra civil.

En estos 230 años nunca se destituyó a un presidente, a pesar de que la Constitución establece un mecanismo, llamado impeachment, que puede dejar sin su puesto al presidente, si se comprueba que incurrió en traición, recibió coimas o cometió algún delito o falta grave.

El impeachment (proceso de destitución) presidencial es iniciativa de la cámara baja. Si una mayoría de diputados entiende que el presidente es culpable en alguna de esas categorías previstas por la Constitución, el proceso continúa con un juicio en el Senado. El fallo de los senadores es el que tiene la potestad de destituir al primer mandatario.

Más noticias

Solo en dos oportunidades se activó ese mecanismo: en las presidencias de Andrew Johnson (quien asumió en 1865, luego del asesinato del presidente Abraham Lincoln y gobernó hasta 1869) y Bill Clinton (electo en 1992 y reelecto en 1996).

Ambos intentos fueron fallidos, ya que en ambos casos el Senado entendió que los cargos eran insuficientes para destituir al presidente.
El impeachment más famoso de la historia de Estados Unidos, sin embargo, fue uno que no se formalizó, ya que el presidente que con toda seguridad sería destituido, Richard Nixon, decidió renunciar a su cargo, con lo que el mecanismo se detuvo.

Ahora, la líder de la cámara baja, la demócrata Nancy Pelosi, anunció de manera formal que está dispuesta a iniciar el procedimiento de destitución del presidente.

El caso de Donald Trump es extremo. De hecho, se está hablando de impeachment desde antes de que asumiera como presidente, ya que hay montañas de evidencia sobre la participación de una nación extranjera, Rusia, en una campaña de descrédito de su rival en las elecciones de 2016.

La razón del comienzo del proceso de impeachment, en este momento, se refiere a las conversaciones mantenidas por el presidente estadounidense con su par ucraniano para que este investigara posibles hechos de corrupción del exvicepresidente Joe Biden, el principal candidato demócrata para las elecciones presidenciales del año que viene.

La revelación llegó por parte de un oficial de inteligencia anónimo, pero Trump decidió desclasificar las conversaciones y ahora está en todos los diarios.

Desde el punto de vista del presidente Trump, la estrategia es clara: el proceso de impeachment no va a prosperar, porque su mayoría en el Senado ha demostrado ser consecuente, en tanto que las acusaciones a Biden –quien supuestamente extorsionó al gobierno ucraniano para favorecer los negocios de su hijo en ese país– van a ser amplificadas hasta el cansancio y van a llegar a la audiencia prevista.

De hecho, su arma principal en las elecciones pasadas fue una acusación a Hillary Clinton por haber usado su cuenta privada de email en asuntos que concernían a su puesto como canciller, y con ese caballo de batalla logró una campaña furibunda, con el grito de guerra “enciérrenla” y ganó en los estados claves.

De aquí a las elecciones de noviembre del año próximo, la narrativa será el impeachment fallido y las acusaciones contra Biden, un camino perfecto para Trump.

En el Partido Demócrata seguramente estarán haciendo sus cálculos, y entenderán que esta es la estrategia correcta, pero los cálculos de Trump han demostrado ser mucho más certeros. Este es un “autoimpeachment”, un escenario para alentar el fervor de los incondicionales del presidente y alimentar la suspicacia del electorado contra el bueno de Biden.

Los demócratas han querido destituir al presidente desde que se estrenó. Ahora es él mismo quien les dice “es hora de actuar” y empieza a mover los hilos de cada marioneta, hasta el saludo del fin del segundo acto, cuando todos se inclinen ante el presidente reelecto. 

Temas:

Donald Trump

Seguí leyendo

EO Clips

Te Puede Interesar

Más noticias de Argentina

Más noticias de España

Más noticias de Estados Unidos