26 de mayo de 2026 11:56 hs

En los últimos trimestres se ha venido abriendo una brecha entre las tasas de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) y de la masa salarial, un indicador que consolida tanto el precio como la cantidad en el mercado de trabajo a través del salario real privado y el empleo. Tanto el empleo como el salario real privado han crecido y sus crecimientos, sumados, superan al del nivel de actividad de la economía, según datos publicados por el Observatorio de la Coyuntura Económica de la Universidad Católica que dirige el economista Javier de Haedo.

Esta evolución responde a los movimientos registrados dentro de los principales indicadores macroeconómicos. Mientras el nivel de actividad general ha experimentado una desaceleración, llegando a retroceder durante el segundo semestre del año pasado y situando su crecimiento interanual entre los primeros trimestres en el entorno de medio punto porcentual, las variables laborales mantuvieron un rumbo ascendente, se explica.

Por un lado, el empleo tuvo un tropiezo en términos desestacionalizados en la segunda mitad del año pasado, pero se recuperó en el primer trimestre de este año, ubicándose un 0,9% por encima de igual período de 2025.

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Por otro lado, el salario real en el sector privado también registró un crecimiento que se fue afirmando a lo largo del segundo semestre. Esta subida interanual entre los primeros trimestres fue del 2,2%, una variación que se explica por la incorporación de los resultados de las negociaciones en los Consejos de Salarios, en un contexto en el que la inflación cayó bastante más allá de lo previsto.

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El comportamiento de estas variables difiere de lo observado en períodos anteriores. Durante el período de gobierno de los años 2020-2024, el Producto Interno Bruto creció un 6,8% y la masa salarial lo hizo un 9,1%, lapso en el cual el empleo subió un 6,9% y el salario real un 2,1%.

En contraste, en los años 2015-2019, con un crecimiento de la actividad económica del 5% y de la masa salarial del 4,5%, se dio el fenómeno de los signos opuestos: el salario real creció un 8% (tres puntos más que el PIB) y el empleo cayó un 3,2%.

En definitiva, la desaceleración de la actividad económica registrada en los últimos trimestres no se reflejó en la masa salarial, la cual siguió creciendo de la mano de sus dos componentes y, en particular, del salario real, por los nuevos convenios y la menor inflación.

El Observatorio señala que “resulta difícil que esta situación se pueda mantener en los próximos trimestres” y advierte que, “si el PIB sigue sin despegar, la masa salarial lo va a reflejar por alguno de sus dos componentes”, ya sea a través del empleo o del salario real. "No es sostenible", dice el reporte.

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