7 de marzo de 2019 14:23 hs

James Politi y Matthew Rocco

El déficit comercial estadounidense se elevó a US$621 mil millones el año pasado, su nivel más alto en una década, lo cual es un golpe a las ambiciones del presidente Donald Trump de reducir un desequilibrio que él ha descrito como la principal amenaza para la economía estadounidense.

Durante 2018, el déficit aumentó un 12.5 por ciento después de que la expansión del 6.3 por ciento en las exportaciones estadounidenses fuera superada por un aumento del 7.5 por ciento en las importaciones.

El déficit general de US$621 mil millones fue el mayor desde 2008, cuando alcanzó US$709 mil millones. El déficit de bienes estadounidense fue de US$891 mil millones, el mayor que se haya registrado. China, que ha sido el país que más ha sufrido las políticas comerciales proteccionistas de Trump, representó casi la mitad de ese total, con un aumento de US$43.6 mil millones para alcanzar US$419.2 mil millones el año pasado.

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Los datos comerciales podrían representar una vulnerabilidad política para Trump conforme se prepara para su reelección en el año 2020 luchando contra bajos índices de aprobación y un terreno lleno de candidatos demócratas.

Durante la campaña presidencial de 2016, Trump prometió que adoptar una postura comercial proteccionista hacia adversarios económicos como China, pero también hacia naciones amigas como Canadá y las de la UE, conduciría a una mejora en el déficit comercial estadounidense.

Los nuevos datos publicados el miércoles muestran que esta promesa no sólo sigue sin cumplirse, sino que la brecha comercial se ha expandido durante el mandato de Trump, incluso aunque el presidente estadounidense aumentó considerablemente los aranceles en la guerra comercial con Beijing el año pasado.

"Ésta es una promesa incumplida", dijo Chris Rupkey, economista principal de MUFG. "Las fábricas estadounidenses están perdiendo ante el flujo constante de bienes importados que llegan a nuestras costas".

El congresista Steny Hoyer, el demócrata número dos en la Cámara de Representantes, dijo que Trump había "fallado la prueba que él mismo se fijó”.

"Es hora de que el presidente Trump reconozca que su enfoque inconsistente hacia la política comercial está fracasando", dijo Hoyer.

Los economistas dicen que una economía estadounidense fuerte, particularmente cuando se compara con la debilidad económica en el resto del mundo, fue un factor importante que contribuyó al aumento de los desequilibrios, pues los optimistas consumidores estadounidenses compran más en el extranjero, incluso aunque los consumidores en el extranjero compran menos productos estadounidenses.

Los economistas argumentan que la fuerte demanda de los consumidores estadounidenses ha sido suficiente para superar los aranceles impuestos por la administración Trump. Por otro lado, la menor demanda en el exterior se ha visto más afectada por los aranceles compensatorios sobre los productos estadounidenses, los cuales afectaron especialmente a las exportaciones agrícolas. Las exportaciones estadounidenses de soja cayeron un 20 por ciento hasta US$17.1 mil millones — la cifra más baja en nueve años — después de que China aumentara los aranceles en julio pasado.

La fortaleza del dólar también contribuyó al crecimiento de las importaciones, ya que abarató los productos extranjeros en EEUU y encareció las exportaciones estadounidenses en el exterior. Las compañías estadounidenses también adelantaron sus compras de productos chinos para evitar sufrir aranceles más altos en el futuro.

A medida que ha quedado claro que Trump no ha podido frenar el déficit comercial estadounidense, los funcionarios de la administración han insistido en que sus esfuerzos para reajustar la política comercial — incluso en las negociaciones con China — darán fruto en los próximos años y, en última instancia, conducirían a un mejor equilibrio comercial. También han señalado que el crecimiento de los empleos de manufactura en EEUU durante el mandato de Trump es una señal de que durante esta administración había ocurrido un renacimiento industrial.

Los datos anuales sobre el déficit comercial estadounidense se presentan en medio de otras señales de inquietud en el corazón industrial del país sobre la eficacia de las políticas de Trump.

Esta semana, Robert Lighthizer, el representante comercial de EEUU, viajó a Michigan para reunirse con miembros del sindicato United Auto Workers, pero no consiguió apoyo total para el acuerdo alcanzado el año pasado para renovar el TLCAN con Canadá y México.

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