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Trump y May ponen la "relación especial" bajo examen

La relación bilateral entre Estados Unidos y el Reino Unido pasa por un momento de debilidad; Trump fue recibido con protestas en Londres

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13 de julio de 2018 a las 05:00

Primero fue la guerra de independencia, luego la de 1812 y durante buena parte del siglo XIX la influencia sobre Latinoamérica los distanció. Incluso siendo dos democracias constituidas, Estados Unidos y el Reino Unido estuvieron por ir a la guerra en el Trent Affair y por Venezuela, dos episodios que los estudiosos de la teoría internacional usan como casos de estudio para negar la tesis de la Teoría de la Paz Democrática.

Pero en el nuevo siglo la competencia entre los dos países angloparlantes disminuyó y al cabo de de pocas décadas ya nadie hablaría de rivalidad sino de una alianza estratégica que descansa sobre las bases de una "relación especial".

En las últimas ocho décadas Washington y Londres pudieron tener diferencias coyunturales –como el rechazo de un segmento sensible de la sociedad y política británica a la guerra de Irak de 2003- pero ningún punto bajo en la relación llegó a ser lo suficientemente problemático como para dañar el vínculo histórico.

La llegada de Donald Trump a la Casa Blanca puso esa premisa en cuestión. Muchos de sus dichos, acciones y políticas generaron molestia en Downing Street que, por estos días, lo tiene de huésped en su país durante cuatro días.

La hospitalidad británica tendrá que sobreponerse a los cuestionamientos de su visitante quien, desde Bruselas y antes de embarcarse al aeropuerto londinense de Stansted, cuestionó el plan del gobierno de Theresa May para el Brexit.

"No sé si votaron por eso", dijo Trump en una rueda de prensa en Bruselas. "La gente votó para separarse [de la Unión Europea], así que me imagino que eso es lo que harán, pero tal vez tomen un camino diferente", agregó.

Theresa May respondió asegurando que sus propuestas "responden al voto de los británicos".

Este plan provocó la dimisión de los dos euroescépticos más notorios del gobierno: el ministro de Exteriores, Boris Johnson —amigo de Trump— y el encargado de negociar el Brexit, David Davis.

Manifestaciones hostiles

Los medios británicos reportaban este jueves manifestaciones hostiles en repudio a la visita del presidente que no se registran desde los días de la guerra de Irak. "Unidos contra Trump", es uno de los nombres de las manifestaciones.

Según un sondeo del instituto YouGov publicado el jueves, el 77% de los británicos tiene una opinión desfavorable de Trump, el 74% lo considera un sexista y el 63% un racista. Casi la mitad de las 1.648 personas encuestadas estima que la reina no debería recibirle.

Un globo gigante representando a Trump como un bebé en pañales flotará en el cielo de Londres durante su visita, después de que el alcalde, Sadiq Khan, que ha protagonizado varios enfrentamientos en las redes sociales con el mandatario, diese su permiso. El globo de seis metros de largo estará ubicado este viernes a 30 metros de altura cerca del Parlamento.

En un artículo publicado en el Evening Standard, Khan escribió que la relación especial "también significa expresarse cuando pensamos que una parte no está a la altura de los valores que tanto apreciamos". "Como muchos londinenses, siento que esta es una de estas ocasiones", sentenció.

"Organizaremos una gran manifestación nacional contra su política sexista, racista, bélica, de odio y de negación del cambio climático", dijeron los convocantes de la protesta.

Aunque se alojará en Winfield House, la residencia del embajador de Estados Unidos cerca de Regent Park, en el centro de Londres, su programa evita la capital británica, donde se concentrarán las protestas. Los encuentros con la primera ministra Theresa May y la reina Isabel II tendrán lugar en la mansión de Chequers y en el castillo de Windsor, respectivamente, ambos fuera de la capital.

Trump y May ofrecerán una rueda de prensa este viernes y el domingo el presidente estadounidense viajará a Helsinki para reunirse el lunes con el presidente ruso, Vladimir Putin.

Londres se aferra a "la relación especial"

El gobierno británico está ansioso por demostrar que hay vida más allá de la Unión Europea y que la famosa "relación especial" con Estados Unidos podría traducirse en ambiciosos acuerdos comerciales, un anhelo que coincide con la presencia en la Casa Blanca de un presidente proteccionista.

"Cuando dejemos la Unión Europea empezaremos a trazar una nueva dirección para el Reino Unido en el mundo, y nuestras alianzas mundiales serán más fuertes que nunca", dijo May sobre el viaje.

"No hay alianza más fuerte que nuestra relación especial con Estados Unidos y no habrá alianza más importante en los próximos años", añadió.

Pero Trump ha hecho lo posible por dinamitar esa proximidad con desaires constantes y críticas que pegan en la interna del gobierno británico.

Cronología de choques

En noviembre de 2016, el recién elegido presidente sorprendió a May cuando escribió en Twitter que Nigel Farage, exlíder del UKIP y uno de los rostros del Brexit, "haría un gran trabajo" como embajador en Estados Unidos.Downing Street respondió que el puesto no estaba "vacante".

Dos meses más tarde May y Trump pasearon de la mano por la Casa Blanca, pero la alegría duró poco porque el presidente estadounidense prohibió la entrada a los ciudadanos de siete países musulmanes, afectando a muchos de ellos que tienen también el pasaporte británico. May se mostró en desacuerdo con la medida.

En junio de 2017, Trump arremetió contra el alcalde de Londres poco después de un atentado en la capital británica. "¡Al menos 7 muertos y 48 heridos en un atentado terrorista en Londres y el alcalde de Londres dice que 'no hay motivo para la alarma!".

"No somos escolares", le respondió Khan, invitándolo a meterse en sus asuntos.

En setiembre de 2017, tras otro atentado, el presidente dije que los autores "estaban vigilados por Scotland Yard", y les aconsejó que fueran "proactivo".

Dos meses más tarde retuiteó mensajes de Jayda Fransen, una dirigente del grupo de ultraderecha Britain First, con videos supuestamente de actos violentos cometidos por musulmanes, lo que en al menos uno de los casos era falso. May dijo que Trump cometió un "error", y este le respondió destemplado: "No te concentres en mí, concentráte en el destructivo terrorismo radical islámico que ocurre en el Reino Unido".

En enero de 2018, Trump afirmó que no iría a inaugurar la nueva embajada estadounidense en Londres porque su ubicación era mala y respondía a "un mal acuerdo" y en mayo trató a Londres como una "zona de guerra".

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