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Turistas toda la semana; el desafío para la temporada de verano

La Navidad marcará el comienzo de una zafra que tendrá a los uruguayos como único motor

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29 de noviembre de 2020 a las 05:00

 La temporada de verano se aproxima, y esta vez será  muy distinta a cualquier otra.  En el último tiempo el sector turismo se acostumbró a que los vaivenes de las economías vecinas pesaran de una u otra forma en la llegada de visitantes. Esa variable ahora no cuenta y son las restricciones impuestas por la pandemia las que definen las reglas. Será un verano de fronteras cerradas a argentinos, brasileños y cualquier otro extranjero, con el turismo interno como el único motor.

Tradicionalmente la zafra para el turismo de sol y playa solía comenzar el 20 de diciembre. Por esas fechas llegaban los primeros argentinos al este del país, y luego se daba el arribo de brasileños pocos antes de las fiestas de fin de año.  Luego se iban sumando los turistas locales, que siempre marcaron presencia en la primera quincena de enero y en menor medida durante la segunda quincena de ese mes, cuando también bajaba significativamente la cantidad de extranjeros.

Ahora todos los pronósticos apuntan a que la presencia de uruguayos  no será suficiente para compensar la falta de público extranjero y de alto poder adquisitivo. Más allá de eso, vale preguntarse ¿qué otras características puede presentar una temporada exclusivamente con turistas locales y qué desafíos tiene?

Los operadores coinciden en que los uruguayos ya están saliendo los fines de semana. Una muestra es el buen nivel de ocupación que están teniendo los hoteles que están abiertos en distintos puntos del interior.  Se espera que ese movimiento continúe en los primeros días de diciembre.

En diálogo con El Observador, el presidente de la Cámara Uruguaya de Turismo, Juan Martínez, señaló que la fecha clave será Navidad. Es para ese momento que se espera que el público local comience a movilizarse, a medida que se vayan concediendo las licencias en los trabajos.  También es la fecha en la que comenzarán a ingresar uruguayos desde el exterior.

La gran apuesta está enfocada a que el turismo interno no se concentre exclusivamente los viernes, sábados y domingos como ha pasado antes, sino que se extienda de manera estable al resto de la semana.  Dada la coyuntura actual, ese punto toma bastante más relevancia que en zafras anteriores. En esa dirección es que se han dispuesto promociones especiales, descuentos con tarjetas, facilidades de pago y otros beneficios fiscales buscando estimular las vacaciones y extensión de estadías dentro del territorio nacional.

Otro desafío está en que ese turismo interno se distribuya a lo largo de todo el país, y que destinos no tradicionales para vacaciones de verano como pueden ser Montevideo, Colonia o las termas, entre otros, se consideren también como una opción para uruguayos de distintas partes del país.

“Es empezar a circular todos dentro del país retroalimentándonos unos a los otros”, señaló Martínez.  De cómo sea toda esa dinámica dependerá la extensión de la temporada. Eso definirá la suerte de las empresas del sector, y de los puestos de trabajo zafrales que puedan crearse  y mantenerse durante más o menos tiempo.

US$ 500 millones caería el gasto total en turismo dentro de Uruguay en el verano 2021 respecto al de 2020, según proyectó la socia de Exante, Florencia Carriquiry semanas atrás. 

Rocha y el plus de la frontera

La costa de Rocha es un lugar predilecto para los turistas locales y en particular destinos como Barra de Chuy, por ejemplo. El operador inmobiliario Jesús Ramos, indicó a El Observador que hoy se están recibiendo consultas  de uruguayos por alquiler de entre 8 y 10 días. En otras oportunidades el interés era por estadías que iban de 4 a 5 días.

De todas maneras, destacó que se percibe cierto grado de “especulación” por  parte de los potenciales arrendatarios con la fecha para depositar la seña de confirmación. Eso atendiendo a que es factible que no exista ocupación completa en el comienzo de las vacaciones, y a la evolución que muestran los casos de covid-19. “Una de las dudas es: Si se agrava la pandemia y no puedo ir ¿cómo hago?”, remarcó. 

A diferencia de destinos como La Pedrera o La Paloma donde el pico de público se concentra en los primeros 10 días de enero y luego disminuye fuertemente, en Barra del Chuy los turistas empiezan a llegar en Navidad y los niveles de ocupación se suelen mantener parejos a lo largo de todo enero.

Ramos destacó que ese destino tiene como ventaja la cercanía de la frontera con Brasil para hacer compras, lo que permite veranear a costos inferiores en comparación a otras partes de la costa.

“Ahora que la frontera tiene cero kilo solo van a poder pasar los que vengan acá y puedan comprobar, por ejemplo con un recibo, de alquiler que están veraneando en la zona”, señaló.

Por otro lado, el empresario añadió que en Punta del Diablo  marchan con mejor ritmo las reservas de propiedades de alto nivel y cuesta más alquilar las viviendas de categoría media. La mayor parte de las reservas están marcadas para los primeros 10 o 15 días de enero.

 

 

 

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