Cuando el dramaturgo estadounidense Eugene O'Neill murió, toda posibilidad fue vetada. La obra no debía llegar a las tablas. Sin embargo (y por suerte), su viuda hizo caso omiso de palabras que intentaban resguardar el legado autobiográfico del autor y permitió el estreno de Viaje de un largo día hacia la noche en Suiza, 1956, solo tres años después de que O'Neill muriera.
Un clásico teatral y la fuerza desnuda de su retrato familiar
Con simpleza escenográfica y riqueza actoral, la puesta de Denevi le rinde honor a un clásico