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Un error humano, una compleja alarma y el caos que dejó a Notre Dame al borde del derrumbe

Aunque el llamado fue tardío, los bomberos pudieron salvar la catedral de una catástrofe mayor

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19 de julio de 2019 a las 17:53

La alarma de incendio se disparó el 15 de abril en la catedral de Notre Dame. El operario que llevaba solo tres días en su nuevo trabajo pidió que chequearan rápidamente si había fuego. La respuesta fue negativa, no había nada. Media hora después se dieron cuenta del error. El guardia había ido a verificar otra parte del edificio. Cuando descubrieron la falla, se apresuraron a subir los 300 escalones hacia el ático pero el fuego ya era incontrolable. 

Según informó The New York Times basado en entrevistas y documentos oficiales, esta falla en la comunicación fue inicialmente ocultada por autoridades de la catedral, por lo que en primer lugar fue difícil encontrar responsables del incendio.

Mientras las investigaciones continúan, un informe del medio estadounidense reveló que el fuego que devastó la catedral de París estuvo muy cerca de tirar la estructura del edificio por completo. Según datos recogidos en la primera etapa de la indagatoria realizada por las autoridades francesas a los que accedió The New York Times, el esfuerzo realizado por los bomberos fue clave para impedirlo.

La catedral hoy es muy distinta a la que visitaron miles de personas durante tantos años. La estructura de piedra es precaria y el techo despareció, mientras más de 150 obreros siguen trabajando para recuperar las piedras bajo dos enormes toldos que protegen lo que todavía queda en pie.

El tiempo perdido

Según el informe publicado por The New York Times, la primera hora del incendio estuvo determinada por el error oficial del guardia al confundir el lugar donde debía verificar si había fuego, lo que retrasó el operativo. En tanto, la impotencia reinó durante la segunda hora, mientras una multitud veía cómo cedía ante las llamas una de las edificaciones más famosas de la historia de la humanidad. Los medios cubrían la escena y miles de fotos y videos circulaban en las redes sociales.

Si la catedral hoy sigue en pie es gracias al esfuerzo realizado por los bomberos y los riesgos que tomaron en una tarea que les llevó más de cuatro horas. Las llamas impidieron su paso en la escalinata al ático. Sin embargo, más tarde, un grupo de bomberos debió atravesarlas como último recurso.

Esto hizo posible que Notre Dame no se derrumbara. "Sentimos que había algo más que la vida en juego", dijo Ariel Weil, el alcalde del cuarto distrito de París donde se encuentra la catedral.

El sistema antiincendio

Sin embargo, no toda la culpa recae sobre los guardias que se encontraban en Notre Dame cuando el fuego comenzó. La instalación en la catedral del sistema detector de humo llevó seis años. Involucraba cientos de páginas, diagramas, mapas, hojas de cálculo, según los documentos hallados en una librería de París por el medio estadounidense. 

¿El resultado? Un sistema tan complejo que cuando debía señalar si había fuego y dónde se encontraba no lo hizo. En su lugar emitió una señal vaga sobre un fuego sin locación precisa y esto hizo casi inevitable lo que vino después. "Lo único que me sorprende es que este desastre no haya ocurrido antes", dijo a The New York Times Albert Simeoni, experto y encargado de protección contra fuego del Instituto Worcester Polytechnic en Massachusetts.

El panel de control que monitoreaba estaba conectado a miles de tubos dispersos por la catedral. Estos tubos, llamados aspiradores, eran dispositivos sensibles que recolectaban el aire en búsqueda de humo, pero la alerta no fue clara. Primero, el sistema dio una breve descripción del lugar donde se había detectado humo: en la maquina se leía "Ático nave sacristía", seguido por un código compuesto por letras y números "ZDA-110-3-15-1" correspondientes al dispositivo que había detectado humo. En Notre Dame se encontraban desperdigados más de 160 detectores basados en un manual complejo y extenso.

Otro punto de conflicto era el pesado plan de respuesta frente a una situación similar. El protocolo subestimó la velocidad con la que las llamas se esparcen en un incendiocomo el que ocurrió. El hecho de que el encargado de seguridad del momento tuviera apenas tres días de experiencia y estuviera trabajando doble turno –su alterno estaba ausente– no contribuyó a la velocidad de respuesta.

La tecnología de punta no dio resultados concretos o no pudieron ser leídos por los operarios en el momento. "El sistema es conocido por detectar cantidades muy pequeñas de humo pero el resultado se vio afectado por la torpeza humana. Se puede gastar mucho dinero para detectar fuego pero al final todo se define en si te movés o no", dijo Glenn Corbett, profesor asociado de justicia criminal en John Jay Collegede, Nueva Jersey, quien responsabilizó al personal de la catedral.

Lo que vieron los bomberos

La bombera Myriam Chudzinski, de 27 años, dijo que no sabían a qué se enfrentarían hasta que llegaron. "Éramos tan pequeños que era difícil desde abajo, pero creo que de esa manera fue mejor", dijo al medio estadounidense una de las responsables de salvar Notre Dame.

Su equipo fue uno de los primeros en llegar. Chudzinski conocía bien la catedral, ya que el otoño anterior había estado trabajando por medidas de seguridad. Así, mientras se dirigía a donde se encontraban las llamas, recordó que ese lugar no contaba con muros ignífugos, ya que habían sido rechazados por la catedral para preservar las placas de madera originales.

Una vez en la zona superior del edificio, Chudzinski y su equipo se detuvieron en la cornisa del ático y apuntaron contra las llamas, pero el viento empujaba al fuego y se estaban viendo rodeados, por lo que no les quedó otra opción que avanzar hacia el ático, de donde provenían las llamas. Lucharon contra el fuego para poder ingresar y realizar su tarea de mejor manera. Allí no había viento pero el aire estaba demasiado caliente, por lo que debieron colocarse mascarillas de oxigeno. 

Estuvieron en ese lugar más de una hora combatiendo las llamas cuando Chudzinski y su equipo sintieron una explosión que los sepultó. La bombera lo describió como "millones de piedras siendo tiradas en un contenedor". La aguja de más de 90 metros de la catedral había caído. Si bien el momento fue muy visible desde el exterior, tuvo mayores repercusiones en el interior de Notre Dame. 

El siguiente paso fue dirigirse a la torre norte. Si las llamas seguían avanzando, sus cuatro campanas podían caer y derrumbar la torre. Un grupo de bomberos se colocó entre ambas torres pero debían hacerlo rápido. A medida que los bomberos subían por la torre crecía el riesgo, ya que la estructura podía colapsar en un minuto. 

El alcalde Weil volvió a remarcar el trabajo realizado por los bomberos: "En ese punto, muchos bomberos que entraban no sabían si podrían salir". Mientras, miles de personas se congregaron en las calles de París para ver cómo los bomberos peleaban por mantener en pie la catedral.

Tras el arduo trabajo, para las 21.45 las llamas estaban bajo control. De inmediato, el general Gontier subió a inspeccionar el lugar y dijo lo que todos querían escuchar. "¡Está a salvo!", gritó mientras bajaba.

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