Reed y Metallica, una cruza tan improbable como real
Los constataciones inmediatas: la primera es que el Lou Reed que se escucha en Lulu no es el Lou Reed de la Velvet Underground o de discos como Transformer. Se podría decir que este Lou Reed tan reacio a grabar material nuevo en los últimos años (el último fue Ecstasy, en 2000) tiene algo de su etapa del disco Berlin, más por la sordidez de algunas de las letras que por lo vocal. La segunda constatación es que aquí, la banda Metallica no es la estallante banda de los fundacionales Kill ‘em All, Master of Puppets o el famoso disco negro.
Lars Ulrich, el baterista de Metallica explica: “Para mí, Lou Reed es como una versión solista de Metallica. Siempre hemos visto mucho de Metallica en Lou Reed. El trabajo con Reed fluyó de manera natural y no forzado a pesar de lo que mucha gente está diciendo. Dicen que Lulu es un proyecto raro pero para nosotros era obvio colaborar con Reed, no se nos ocurría a nadie mejor que Lou.”
Pero a los fans de Metallica no les pareció natural y menos aún “no forzado”. Los fans de Ulrich y compañía odian a Lulu y se sienten defraudados por este álbum tan exótico, perturbador e insultante para el dogma metalero. Pero no es solo el público adepto que está molesto, también hay muchos críticos en portales especializados en la cultura del Metal expresan su disgusto. Jeremy D. Larson, editor de consequenceofsound.net manifiestó: “Lulu es un fracaso total en todo nivel de existencia, tanto tangible como intangible. Desde su concepción hasta la ejecución, es un fracaso.”
Por otro lado, Juliet Trevethick de steffmetal.com, otro sitio de referencia, opina que “Una colaboración rara hubiese sido Metallica con Cher. Lulu es un disco conceptual al estilo de los grandes discos conceptuales del rock progresivo .Un álbum conceptual hace más que entregar un producto armado por un marketing ingenioso, dice una historia a través de cada parte de su producción y afirma una estética.”
Y ahí está la cuestión, porque son las letras el verdadero fuerte de Lulu. Esas como The View o Mistress dread —pruebe estas dos, aunque sea— en las que vuelve a aflorar lo mejor de su poética. Por el contrario Metallica, siempre detrás suyo, parece apenas un partenaire de cuatro hombres de negro.
El tema impacto de este álbum es The View, pero por ahí también se cuelan relecturas y resignificaciones del propio Reed cancionista. Los coros avernales de Hetfield y guiños a Iron Maiden o Deep Purple en otros tracks aumentan el efecto de cada canción, pero son solo aditivos.
Lulu se cierra con Junior Dad. Allí, el ambiente cambia totalmente gracias al cello de Ulrich Maas, la guitarra añadida de Jessica Troy y el “Stand Up Electric Bass” de Rob Wasserman. Tal vez sea ésta la composición más experimental del disco, y uno de los mejores momentos de este álbum conceptual que guarda secretos bien escondidos y que valen la pena.