12 de agosto de 2011 15:29 hs

San Luis es un balneario como cualquier otro. Calles principales se unen con caminos de pasto. Una playa de agua amarronada y arena con pedregullo. Con casas abandonadas y pastizales altos. Un balneario normal.

Normal, sí. Pero crucial en esta historia. San Luis, involuntariamente, se transforma en gran parte del marco espacial de El Podador Primaveral, el tercer disco de Franny Glass.

Este lugar, que albergó sus vacaciones de verano durante su infancia y adolescencia, nos transporta a pequeñas anécdotas de momentos más despreocupados. De fútbol entre amigos y la inocencia infantil.

Más noticias

Atrás queda el invierno en la ciudad, el cine y los libros, el cuerpo tirado en la calle. Franny Glass sale de esas habitaciones oscuras y riffs opresivos para respirar profundo un aire de sal y eucalipto. Sale al sol para contar historias donde el protagonista no son esos otros, observados desde el punto de vista de un narrador omnisciente. En El Podador Primaveral el protagonista es Franny Glass.

Este disco es la trama de un cambio. El resultado de la búsqueda de una identidad. De una experimentación para buscar el tono justo, que refleje su instante en la vida. Es el intento de no permanecer igual, y mostrar un abanico de influencias variado, pero al mismo tiempo manteniendo la misma esencia.

Para esto, El Podador Primaveral es personaje crucial. El nudo que produce el desarrollo de la historia. Protagonista de la canción que lleva su nombre, es también el espíritu de todo el disco. Es la superación de obstáculos, el hincapié necesario para el cambio. Lo que lo hizo “crecer mucho mas fuerte”.

Si este podador primaveral fue quien en el plano de la historia hizo movilizar la narración, Xoel López fue quien lo hizo en el plano musical.

Grabado en su estudio casero en Buenos Aires, el cantante y compositor español Xoel López tomó las riendas de la producción del disco, dejando una huella reconocible en el nuevo sonido de Franny Glass.

Con una afinidad instantánea, ambos comparten influencias similares, haciendo que el trabajo fuera más fácil. En dos intensivas semanas el disco se completó, superando las propias expectativas del cantante.

A diferencia de sus anteriores álbumes, en El Podador Primaveral hay muy pocos temas que sean únicamente a guitarra y voz.

Predomina una instrumentación más cálida, con guitarras, percusiones, un ocasional teclado y muchos coros. Las canciones despojadas abren paso a una musicalización luminosa y alegre. Uno de los grandes cambios en este disco es los nuevos horizontes que explora.

El panorama musical se amplía mientras Glass coquetea con otros ritmos, incluso sin vacilar en incursionar con la clave de candombe.

Los Daños abre el disco con un riff alegre, abriendo paso a una guitarra eléctrica y la voz del cantante en overdub.

Esta es una atmósfera se mantiene durante todo el disco, brillando con fuerza en Ey Canción y En Otoño, Amiga Mía, los dos primeros cortes del disco. Fin del Verano y Me Acuerdo de Felipe nos ofrecen esas perlas del pasado, con frases hiladas con la delicadeza y finura de quien maneja un documento antiguo.

Sin embargo, Si Siguiera Mi Instinto, una joya en bruto interpretada en vivo, carece de esa intencionalidad y fuerza en el disco. Se pierde entre los rumbos del ominoso teclado.
Hay momentos donde el viejo Franny Glass se destaca, luciendo con maestría su oficio. Pero aquello que hace este disco único y diferente es esa nueva personalidad. Esa necesidad de experimentación nos muestra de lo que esc capaz Gonzalo Déniz.

El Podador Primaveral es definitivamente un fruto maduro que nos hace esperar por más.

EO Clips

Te Puede Interesar

Más noticias de Argentina

Más noticias de España

Más noticias de Estados Unidos