Pero hasta los primeros días del gobierno de Trump no había vínculos comprometedores entre ambos gobiernos, más allá de que dos jefes de campaña de Trump sí tenían vínculos claros con personalidades rusas de alto nivel.
Ese fue el punto en que Hillary empezó a caer en las encuestas, lo que permitió el sorprendente triunfo de Trump. La interrogante era: ¿hubo colaboración entre Rusia y la campaña de Trump?
Michael Flynn, la primera baja
Trump siempre había tenido una postura pro rusa. Y no quedaron dudas que, más allá de cualquier suposición, la intervención rusa favoreció su triunfo.El primer vínculo oficial fue la renuncia del asesor de seguridad nacional Michael Flynn, apenas dos semanas después de comenzar el mandato presidencial.
¿El motivo? Había tenido reuniones con funcionarios rusos, de las que no había informado al gobierno, e incluso, le mintió al vicepresidente Mike Pence sobre una suerte de reuniones con el embajador ruso en Washington, Sergey Kislak.
La posibilidad de unir aquel hackeo ruso con el gobierno de Trump tenía un primer gran eslabón. Pero el resto de la trama del puzle estaba a oscuras.
Paul Manafort y su relación con Rusia
El director de campaña de Trump tiene contactos históricos con muchos millonarios rusos, que en aquel país es sinónimo de contacto con el gobierno, por la propia forma en que construyeron esas riquezas, aprovechando el desmantelamiento de la URSS para quedarse con negocios estatales.
Desde principios de año, empezó a ser otro frente de investigación.
Jared Kushner y el "canal secreto"
El yerno de Trump, esposo de Ivanka, quien también tiene varios negocios vinculado a aquel país, pasó a ser parte de la investigación sobre los vínculos del gobierno en marzo, cuando se supo que había intentado establecer un "backchannel" con el gobierno ruso, es decir, un canal de contactos fuera de la esfera oficial y pública.
¿Por qué, si no había nada oculto, se establecería un canal secreto?
Las preguntas se empezaban a acumular y la teoría de la colaboración ya no era tan descabellada.
James Comey y la obstrucción de Justicia
El destituido jefe del FBI dio hasta ahora uno de los testimonios más comprometedores contra el presidente, cuando expresó que Trump lo presionó para que dejara de investigar a Flynn, y cuando no lo hizo, terminó despidiéndolo por la dirección que estaba tomando la investigación sobre Rusia.
Allí se abrió otro camino, además de la colusión: la de obstrucción a la Justicia por parte del presidente.
Fue la primera vez que el presidente quedó involucrado directamente en la investigación.
La investigación de Robert Mueller
Las dudas crecientes en torno a la trama rusa obligaron al Departamento de Justicia a nombrar una investigación independiente.
Es la investigación menos política, ya que además hay investigaciones paralelos en ambas cámaras del Congreso.
Muller se ha rodeado de varios abogados que fueron parte de la causa Watergate.
Donald Trump Jr. y los mails
El hijo del presidente es el último personaje de gran calibre en entrar en el escándalo.
No integra el gobierno como su hermana Ivanka o su cuñado Jared Kushner, y en cambio lidera el imperio Trump desde la salida de su padre.
Sin embargo, la investigación del New York Times demostró que, en junio de 2016, cuando su padre ya era el candidato republicano a la presidencia, fue contactado por Rob Goldstone, un empresario británico asentado en Rusia y cercano a los Trump, para organizar una reunión con una abogada con vínculos con el Kremlin, que tenía información del gobierno ruso, comprometedora contra Hillary.
"Me encanta", dijo Trump Jr. Un año después, cuando el hecho se hizo público, Trump Jr. argumentó que la información ofrecida era muy pobre.
O sea que, yendo estrictamente a los hechos, las investigaciones judiciales y parlamentaria sobre el tema acaban de recibir una información impactante: el hijo de Donald Trump se reunió con personas que le ofrecían información que tenía el gobierno de Rusia sobre Hillary Clinton, y que podía perjudicarla. Y él dio vía libre.
La postura del gobierno y el cambio de declaraciones
Rápidamente, los abogados de Trump y de su hijo, además de Goldstone, dieron varias explicaciones. Una, que Donald Trump no estaba al tanto de esas reuniones, una forma de sacarlo del medio y evitar los cargos de colusión. Tanto Goldstone como Trump Jr. reconocieron la reunión, pero dijeron que no estaba relacionada con la campaña, sino con un intento de acercar las relaciones entre EEUU y Rusia en caso de que Trump padre ganara las elecciones.Trump Jr se vio obligado, en la medida que el New York Times fue agregando información, a cambiar la versión con las horas y reconocer que se habló sobre Clinton en aquella reunión. Y finalmente, publicó los mails intercambiados cuando supo que el Times los tenía en su poder y se aprestaba a publicarlos, lo que confirmó que sabía que le ofrecían información proveniente del gobierno ruso.
Goldstone, mientras cambio, no volvió a dar declaraciones de su primer incompleta declaración.
¿Si no había nada que responder, por qué las mentiras? Hacia allí se dirigirán ahora las investigaciones.
Y sobre todo, en unir los dos eslabones: si se comprueba que esa información ofrecida a Trump Jr tenía que ver con el hackeo, el círculo de la colaboración Trump-Rusia estará cerrado.
¿Alianza para destituir a Trump?
No. Para eso será necesario un juicio político. Hoy los republicanos tienen mayoría en ambas cámaras, lo que le daría, en principio, tranquilidad al presidente. Sin embargo, si las pruebas son incriminadoras, se generaría un escenario delicado a los republicanos del Congreso, que pasarían a correr riesgo de quedar atados a la suerte de Trump.