14 de junio de 2011 14:21 hs

Uruguay, entre otros países emergentes, descansa desde hace siete años en un oasis de elevada rentabilidad y bienestar en medio de un arenoso y caliente desierto. Esta semana algo cayó en el agua y algunas ondas llegaron a la orilla. El ruido provocó que la tribu levantara la cabeza hacia el horizonte donde las nubes todavía parecen lejanas. ¿Lejanas?

Desde el 1° de mayo hasta ahora el índice accionario de los países emergentes (MSCI-EM) cayó 6%, mientras Wall Street entra ahora en su sexta semana de pérdidas. Son las consecuencias del aumento del desempleo en EEUU de 9% a 9,1%, una caída en las expectativas de crecimiento económico en ese país de 2,3% respecto a una previsión de 3,2%, según una encuesta económica del Wall Street Journal, y una inminente “reestructura” de la deuda griega. Esa situación coincide con el fin de los estímulos extraordinarios de la FED. Las malas noticias, sin embargo, no son pésimas noticias, aunque los inversores globales buscaran refugio en el dólar, los metales preciosos y los bonos del Tesoro de EEUU.

La misma encuesta de economistas advierte un lento retroceso del desempleo hacia 2013. Más importante aún, asigna una chance de 16% a que el país caiga en la temida doble recesión. Es el ritmo cansino de la recuperación el que asegura la sombra refrescante a los países emergentes. Los capitales atraídos por altas tasas de interés fogonean las inversiones y el shopping.

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Las perspectivas positivas para el club al que pertenece a Uruguay fueron mencionadas por el economista de la Universidad de Nueva York, Nouriel Roubini, tan famoso por su predicción sobre la última crisis financiera como por un atribuido pesimismo a sus análisis económicos. Con ambos títulos en mente vale la pena analizar los comentarios que realizó el sábado a la cadena CNBC. Roubini no avizora una reversión del flujo de capitales desde los emergentes a los países desarrollados. “Primero que nada, la FED no va a subir las tasas de interés por un buen tiempo. Dos: no van a reducir la base monetaria”, dijo el economista, para quien los ritmos de crecimiento y la gigantesca ola de liquidez en busca de activos rentables permitirá que el dinero continúe ingresando a los países desarrollados.

Roubini, quien considera posible un nuevo programa de estímulos de la FED (QE3) trae algo de tranquilidad en las costas del oasis, donde los cocos caen por su propio peso. Aliviados, los vigías volvieron a cerrar los ojos mientras la tormenta de arena parece lejos. ¿Qué tan lejos?

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