28 de febrero de 2015 21:23 hs

Si bien consideran que no ha sido una temporada para “tirar manteca al techo”, los operadores turísticos concuerdan en que resultó ser mejor de lo que esperaban antes del inicio de la época estival. Un gran movimiento de turistas uruguayos, el clima que ayudó y una mejoría en la presencia de argentinos –los brasileños vinieron en buen número– hicieron que la zafra veraniega en Maldonado y Rocha no sufriera tanto como el año pasado. Sin embargo, en las costas de Canelones la reflexión no fue tan positiva.

Febrero cerró con buenas sensaciones para gran parte de los operadores turísticos, especialmente porque Carnaval este año cayó ese mes y no en marzo como en 2014. “Lo que levantó febrero fue que haya estado Carnaval”, aseguró a El Observador Andrés Jafif, vicepresidente del conglomerado de inmobiliarias de Punta del Este y Maldonado. Los argentinos, que no vienen en masa desde hace dos temporadas por trabas en su país y por la diferencia en el tipo de cambio, tuvieron una buena presencia en febrero, “un poco mejor que en enero”, dijo Jafif. “Carnaval estuvo parejo entre uruguayos, argentinos y brasileños. Igualmente, se sintió la falta de argentinos; es un jugador que volvió a faltar esta temporada”, matizó el empresario.

De cualquier modo, Jafif indicó que en octubre y noviembre eran “más pesimistas” respecto de lo que terminó siendo la temporada estival. “Tuvimos un buen repunte en diciembre y ahí vimos la volatilidad de la gente, que cambió y dejó todo para último momento”, explicó. Añadió que, en base a datos de comerciantes de la península y la Barra, se “superaron las expectativas de trabajo”.

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“Pero por supuesto esto no ayuda para todo el año y hay que remar fuerte para el resto. No existe el margen para tener meses de invierno más tranquilos”, aseguró. Jafif indicó que en la última semana de febrero prácticamente no hubo operaciones de alquiler en el mercado inmobiliario.

Los operadores en Punta del Este se encuentran ahora expectantes para el público que arribará en marzo, “un público tranquilo y más mayor en edad”, que escapa de la movida puntaesteña de enero y febrero. Estos turistas suelen preferir los hoteles, comentó Jafif, quien concluyó que ya hay consultas por Semana Santa.

Por su parte, Jesús Ramos, presidente de la Corporación Rochense de Turismo (CRT), concuerda en la visión de una temporada turística mejor de la prevista, aunque se compara con un verano 2014 que fue regular por la falta de argentinos y el mal clima. “Era más pesimista, realmente pensé que iba a ser algo inferior de lo que fue. Como no venían los argentinos, decía que la temporada iba a ser de regular para abajo. Pero, sin contar la del año pasado, fue mejor de lo esperado”, afirmó.

El titular de la CRT aseveró que se dieron las condiciones para que los días de calor no defraudaran a los turistas. Con buenos precios y un buen clima “la gente viene a buscar sol y playa” . Además, se dieron mejoras en los trámites de migración en la frontera que permitieron aumentar el número de visitantes brasileños. En líneas generales, en los balnearios de Rocha la ocupación alcanzó “el 40% de enero”, mientras que en los días de Carnaval fue “impresionante el público que vino”, dijo Ramos.

“En el Chuy se llenó toda la semana, pero en otros lugares no resultó así, como La Pedrera, Punta del Diablo, La Paloma, que se quedaron en cuatro a cinco días” a tope en la semana de Carnaval. Agregó que entre el público predominó el uruguayo, aunque se vieron “muchos brasileños”.

“Pasando raya de enero y febrero, podemos decir que tenemos un balance positivo”, dijo por su lado Pablo Gasalla, secretario de la Asociación de Promotores Turísticos de Piriápolis. Si bien la temporada no descolló, destacó el hecho de que Carnaval fuera en febrero y que no llovió como el año pasado.

También ayudó que se previó una “buena política de precios” entre los operadores de la zona y que hubo unanimidad entre los gremios al respecto. “Mantener los precios fue un desafío. Se logró por el pequeño aumento del dólar que mejoró algo la competitividad”, explicó. Con un público preferentemente uruguayo se llegó a picos los fines de semanas cercanos al 90% de ocupación.

Gasalla especificó que hubo rubros que trabajaron mejor que otros y que dentro de un mismo sector no todos tuvieron un mismo desempeño. “El sector inmobiliario es uno de lo más afectados; por un lado, debido a la tendencia de acortar los períodos de alquiler, y por otro, por los canales informales de alquiler. Para el inquilino es un poco más en cuenta, pero como contraprestación una inmobiliaria ofrece otras garantías y seguridades”, dijo el empresario.

Decepción canaria
En Canelones, en cambio, la visión de la temporada ha sido pesimista, tanto como lo preveían desde un principio. “Para las inmobiliarias febrero fue casi un fracaso. No llegamos a un 40% a 50% de lo que rindió enero. Fue malo. Y repuntó un poquito en Carnaval, pero todo el mundo vino por tres a cuatro días. Y no sirve para mucho, para inmobiliaria no; sí para los hoteles y bungalows”, dijo a El Observador Ramón Guillenaut, presidente de la Asociación de Inmobiliarias de la Costa de Canelones (Adicca).

El agente aseguró que se trabajó bien en la primera quincena de enero, pero que luego los turistas comenzaron a disminuir, especialmente en Atlántida, Las Toscas y Parque del Plata, más allá de que los fines de semana se llenaban de visitantes. Guillenaut indicó que desde setiembre sabían que la mano venía complicada. “Ya se vislumbró fea desde un principio pero muchos no creían. Todo el mundo quería la primera quincena de enero y no después. Y a eso se agregó que hubo muchos problemas para que el argentino pudiera venir y los brasileños no llegan tanto hasta nuestra zona. El 90% de nuestro público es uruguayo”, recordó.

El titular de Adicca dijo sin rodeos que la temporada turística para Canelones terminó. “Damos por finalizada la temporada, que son cada vez más cortas”.

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