11 de agosto 2014 - 19:43hs

El gallego era tartamudo y entonces cuando lo alentaban a dejar el carrito en el que vendía licores y alquilar un local en el mercado, preguntaba: “¿Fun fun funcionará?” Finalmente, Augusto López se decidió a asentarse y el boliche tomó el nombre de esa duda existencial: Fun Fun.

Es un relato que se ha dicho y escrito mil veces desde que Fun Fun abrió en 1895 y es ocasión de recordarlo ahora que vuelve a estrenar local, esta noche, en Soriano 922, pegado a la Sala Verdi, después de haber cerrado durante casi tres semanas de frenética mudanza. El de hoy es un preestreno, para invitados especiales, habitués y prensa. A partir del jueves, empezará esta era fuera del Mercado Central.

Es una etapa que durará tres años, cuando esté completa la remodelación de lo que fue el viejo mercado atrás del Teatro Solís y Fun Fun retorne a su lugar de origen.

Gonzalo Acosta López, bisnieto de Augusto, trabaja en el boliche desde hace 25 años y hace tres que le compró el negocio a su madre. La mudanza tuvo sus momentos tensos: “Mirá este estaño”, dice, señalando el mostrador original, instalado en el siglo XIX. “Se abrió un poco en la mudanza”.

Sin embargo, Acosta se siente satisfecho de haber podido mudar “el 95% de las cosas” sin tener que lamentar grandes pérdidas. No se pudo trasladar el mural que Diego Cousillas había pintado en la pared pero se hizo una fotografía enorme, que quedó muy bien, y a su lado está la paleta y los pinceles que usó el artista en ese homenaje al boliche en clave constructivista.

“Es la cuarta generación y es la cuarta mudanza”, dice Acosta. Se refiere a que el boliche empezó en el Mercado Central, se fue para abajo del Morini, se mudó para adentro del Mercado y después se instaló sobre la calle Ciudadela.
Es la primera vez que sale de esa manzana de la Ciudad Vieja. El lugar actual es un predio municipal y será provisorio, hasta que la nueva locación esté lista, en 2017, junto con las reformas de lo que fue el viejo mercado.

“Siempre la Intendencia y la Junta tuvieron en cuenta a Fun Fun en sus planes”, dice Acosta. La razón para eso es que el bar se convirtió, con el tiempo, en un símbolo de la ciudad, en algo que buscan los turistas y los que están de paso. Una uvita en el Fun Fun es un recuerdo del que ufanarse.

Nuevo Fun Fun

Hay una atmósfera muy funfunesca en este nuevo Fun Fun. No es solo que estén las fotos que tienen que estar, con los fundadores en blanco y negro y la de Gardel autografiada, elogiando la uvita y el pegulo, las dos bebidas inventadas por el bisabuelo fundador. Y las de los visitantes ilustres, como la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, y el músico canadiense Bryan Adams.

Tal vez tiene que ver con eso y con el hecho de que esté la imagen del mural y el estaño y la heladera de madera y la chapa original que dice “Baar Fun Fun de Augusto López” sin que todavía se sepa por qué se repite la “a”.
Es probable que el éxito de esta nueva atmósfera sea una combinación de todo eso con el hecho de que el boliche sigue en manos de la familia, en sucesión directa. Aunque lo más probable es que la razón de que se sienta tan “como siempre” tiene que ver con el hecho de que la arquitecta encargada de ambientar este nuevo espacio, Alicia Costa, es una habitué de Fun Fun, una admiradora de esa manera de ser de un boliche.

Sea por lo que fuere, hay una calidez funfunesca en un espacio que parece mayor al del local de la calle Ciudadela (aunque en realidad es más o menos el mismo metraje que el anterior, si se tomaran en cuenta las áreas exteriores que tenía).
Empieza como un corredor de unos tres metros y medio de ancho y se abre hacia un salón presidido por el mural, la barra y el escenario.

Ya está todo milimétricamente preparado para la gala de esta noche, en la que los viejos amigos de la casa brindarán porque el boliche siga funcionando tan bien como hasta ahora.

Acosta dice que hay varios habitués para los que va a ser difícil mudarse, que tienen costumbres muy arraigadas y esas cuadras de distancia van a ser onerosas para ellos.

Sin embargo, el anfitrión está haciendo todo lo posible para que nadie eche de menos nada. “Esta es la mesa de César Iglesias –dice, señalando una cercana al escenario– y esta es la de Alicia Defazio”, agrega mostrando una del otro lado.
Fun Fun es un boliche de tradiciones y todo indica que estarán presentes todas en la calle Soriano.

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