El gallego era tartamudo y entonces cuando lo alentaban a dejar el carrito en el que vendía licores y alquilar un local en el mercado, preguntaba: “¿Fun fun funcionará?” Finalmente, Augusto López se decidió a asentarse y el boliche tomó el nombre de esa duda existencial: Fun Fun.
Una uvita en casa nueva
Es tal vez el bar más tradicional de Montevideo, abierto desde 1895. Esta noche invita a los íntimos y el jueves reinaugura