29 de enero de 2022 12:30 hs

Las empresas unicornio son aquellas privadas que tienen una valuación superior a US$ 1.000 millones sin siquiera salir a la bolsa de valores. Este número es muy difícil de alcanzar, pero no imposible. De hecho, en los últimos 10 años, Uruguay tuvo dos startups que se convirtieron en unicornios: PedidosYa (2019) —alcanzó el precio considerando sus volúmenes de transacción y los múltiplos de la industria—, y dLocal (2020) al obtener una valoración total de US$ 1.200 millones luego de levantar una ronda de inversión de US$ 200 millones.

Estos dos casos de éxito no son aislados. El país tiene futuro en el desarrollo de  empresas unicornios y su proyección incluso podrá verse en el corto plazo: “No creo que pasen diez años para el próximo unicornio, quizás pasen cinco”, dijo a Café & Negocios Enrique Topolansky,  director del Centro de Innovación y Emprendimiento (CIE) de la Universidad ORT.

Según Topolansky, Uruguay tiene de todo para poder ser una base de emprendimientos dinámicos —con potencialidad para convertirse en unicornios—, siempre que se siga potenciando el ecosistema emprendedor. 

Para el presidente de la Cámara Uruguaya de Tecnologías de la Información (CUTI), Leonardo Loureiro, el emprendedurismo es un factor complementario para el desarrollo de unicornios. “Lo más importante es que se ha venido trabajando al mismo tiempo que en el emprendedurismo, en el intraemprendedurismo, la innovación y la formación en gestión de empresas de tecnología”, explicó. Sobre el último punto, hizo hincapié en la importancia de “entender cómo se hacen negocios a nivel internacional y cómo se promueven los mismos”.

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Cómo ser un unicornio

“Lo más importante es pensar en grande y apuntar a un mercado global porque el tamaño de Uruguay no justifica las valuaciones de US$ 1.000 millones”, aseguró el referente en el rubro de tecnología e innovación, Pablo Brenner.

Entonces, para apuntar a convertirse en este tipo de empresas, las aspirantes tienen que guiarse por dos pilares. El primero apunta a elegir resolver un problema grande, de escala mundial, porque aquellos que son nacionales, o hasta regionales, no generan el crecimiento que necesita un unicornio. Lo segundo —y atado al primer punto— es armar una estructura que sea escalable: que cuando se le pone una unidad de esfuerzo,  genere 10, 100 o 1000 de retorno. 

En relación al primer punto, Loureiro dijo que las personas que están con todos los sentidos en alerta son las que perciben y encuentran oportunidades para crear soluciones en problemas a nivel mundial.

Ahora bien, ver un problema y desarrollar una solución no siempre van de la mano. Muchas veces sucede que al momento de iniciar un proyecto los emprendedores sienten miedo de trabajar con un asunto a gran escala, lo que limita las posibilidades de transformarse en un unicornio. “Hay que animarse a conquistar el mundo”, aconsejó Topolansky.

En cuanto al segundo punto, si la estructura de la empresa no está hecha para ser escalable desde el inicio es difícil que luego pueda cambiar y convertirse en una empresa con gran posibilidad de crecimiento porque los inversores no apuestan por proyectos a los que no le ven un futuro exitoso. “Uno de los errores más frecuentes es abrir una estructura de sociedad porque es más barato, si hacés eso después te limitás para poder conseguir capitales”, explicó el director del CIE. 

Características de los unicornios

Además de apuntar a gran escala y con amplia posibilidad de crecimiento, los unicornios son emprendimientos basados en tecnologías de la información. Quedó demostrado —especialmente con la salida a la bolsa de dLocal— que es posible crear unicornios desde Uruguay, pero no de cualquier forma. 

Según Topolansky, hay que acompañar el optimismo en el país con conocimiento sólido en áreas como transformación digital, blockchain e internet de las cosas. 

El equipo también es una pieza importante para que una empresa logre consagrarse como unicornio. Este debe ser multidisciplinario para obtener resultados prestigiosos. Los emprendimientos de base tecnológica requieren un nivel de conocimiento y profesionalismo muy grande, de hecho, los unicornios  por lo general tienen detrás personal  especializado en un áreas específicas.

“Tiene que tener una buena idea —no necesariamente la más innovadora del mundo— pero una excelente ejecución”, aseguró  Brenner.

País chico con futuro grande

Diferentes iniciativas de Uruguay crearon las bases para que surjan más unicornios. 

Por un lado, que ya existan este tipo de empresas —porque lo lograron por su cuenta o porque se fusionaron para lograr una valoración alta— establece un buen nivel de madurez en el ambiente de negocios uruguayo. “Son indicadores que los grandes inversionistas del mundo miran”, afirmó Loureiro. 

Hoy, Uruguay se ha convertido en un hub de los principales unicornios de la región que vienen a instalarse en el país. Eso genera una cultura que apuntala al país.

Por otro lado, está el efecto contagio. El que hoy haya unicornios que nacieron 100% en Uruguay y otros que eligieron al país como base de operaciones demuestra que es un objetivo posible de alcanzar.

“Puede ser un lugar para que surjan más unicornios, incentivando aún más la innovación y desarrollando nuevas habilidades de negocio que se requiere para estos nuevos emprendimientos.”, dijo el presidente de la CUTI. 

A nivel de talento Uruguay está bien posicionado en el mundo. Esto, y la buena conexión global a través de las telecomunicaciones son buenas herramientas para que las empresas salgan del país y alcancen un crecimiento que de otra forma no se podría conseguir. 

En el futuro cercano

Café & Negocios relevó la opinión de los tres expertos sobre la próxima empresa uruguaya que se convertirá en unicornio.

Para Topolansky, hay que mirar con buenos ojos a Zafrales, la empresa que se dedica a la contratación de personal zafral y temporal para varios sectores, y que mantiene un crecimiento sostenido y aún puede aumentar más.

Además, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) acaba de inyectarle US$ 1.800.000.

En tanto, Brenner se inclinó por la desarrolladora de videojuegos Ironhide Studio, aunque afirmó que es difícil predecir qué va a suceder. También mencionó la plataforma de logística Nowports que consiguió una serie B de US$ 60 millones. La serie B se da cuando la empresa emergente ya es rentable y busca una mayor expansión.

Loureiro no quiso dar nombres, pero apuntó hacia las empresas focalizadas en nuevas tecnologías como blockchain o quantum computing.

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