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Uruguay recibe apoyo solo de Brasil pero celebra que aún no se cerró la puerta a flexibilización

Pese a reparos de Argentina y Paraguay, la Cancillería destacó que se convocó a nueva reunión para seguir debatiendo; gobierno busca atar negociación a rebaja de arancel

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27 de abril de 2021 a las 05:02

“Bueno, casi no hablamos nosotros. Mejor así tal vez”. Las palabras del canciller paraguayo Euclides Acevedo sonaron más a desahogo que a reproche, pero ayudaron a distender el ambiente tenso tras varias horas de discusión a distancia y dardos cruzados entre Argentina, por un lado, y Brasil y Uruguay, por otro. 

El Consejo del Mercado Común (CDC), órgano decisor del Mercosur que congrega a cancilleres y ministros de Economía de los cuatro integrantes del bloque, se reunió de forma virtual este lunes para discutir la propuesta uruguaya de flexibilización de las negociaciones con terceros, así como la revisión y posible rebaja del Arancel Externo Común (AEC), y en la sesión volvieron a quedar en evidencia las hondas diferencias que los socios tienen respecto al rol que debe jugar la alianza que acaba de cumplir 30 años. 

Mientras que Uruguay y Brasil bregaron por una pronta flexibilización del Mercosur para permitir negociar con terceros países a distintas velocidades, tanto Argentina como Paraguay expresaron reparos a una apertura como la planteada, aunque sí aceptaron –y es uno de los puntos que destaca la Cancillería liderada por Francisco Bustillo– que el tema se discuta entre los coordinadores de cada país en el Grupo Mercado Común (GMC), y se vuelva a someter a debate en una cumbre presencial de cancilleres y ministros de Economía en la ciudad de Buenos Aires, en la segunda quincena de mayo.

Uruguay, representado en el encuentro por Bustillo y la ministra de Economía Azucena Arbeleche, siguió la línea de lo planteado un mes antes por el presidente Luis Lacalle Pou, quien afirmó que el Mercosur no podía ser “un lastre” que impidiera el desarrollo de sus integrantes. 

Esa metáfora, que en marzo le valió a Lacalle Pou una reprimenda del presidente argentino Alberto Fernández, esta vez fue defendida a capa y espada por Bustillo y Arbeleche y resistida por el canciller argentino Felipe Solá. “Bueno, ya nos dijeron lastre, corset...”, protestó Solá en un momento de la reunión, según contó uno de los participantes a El Observador

El principal aliado de la delegación uruguaya durante la reunión fue el ministro de Economía de Brasil, Paulo Guedes, quien llevó la voz cantante por su país bastante por encima del nuevo canciller Carlos Franco França, que apenas habló y subrayó que apoyaba la propuesta de Uruguay, además de la rebaja del AEC, principal interés de Brasil.

Distintos participantes del encuentro dijeron a El Observador que Guedes remarcó en varias oportunidades su apoyo explícito y total al documento uruguayo y planteó también más de una vez que 60 millones de brasileños habían votado a Jair Bolsonaro como presidente con la promesa de que su país se abriría al mundo. “Tenemos que cumplir ese compromiso”, remarcó el ministro de Economía.

Solá, anfitrión de la cumbre por ocupar la Presidencia Pro Témpore, dijo que su país no quiere "hacer de la excepción una regla", y deslizó cierta preocupación respecto a que los planteos de Uruguay y Brasil podían suponer un alejamiento de los principios fundantes del bloque. 

A su vez, Solá desarrolló la propuesta argentina de "reducción promedio del AEC", que a diferencia de la brasileña plantea utilizar "una metodología de segmentación del universo arancelario en productos agroindustriales, industriales, bienes de capital, de informática y telecomunicaciones". Martín Guzmán, ministro de Economía argentino, dijo que "es importante despertar al Mercosur" y que debe ser "un buen despertar que avance sobre la base de consensos, reconociendo el momento histórico de pandemia que se está viviendo". En ese sentido, el jerarca dijo que el trabajo en bloque "requiere reconocer que hay asimetrías" y que por eso "Argentina reconoce las distintas situaciones que están experimentando los distintos países del bloque". "Por eso es importante reconocer la necesidad de la flexibilidad para lidiar con esas situaciones. Pero también es fundamental no olvidar que a la integración la estamos pensando como un medio para el fin del desarrollo”, advirtió, según recogió la agencia de noticias Telam.

Fuentes de la Cancillería argentina reconocieron a El Observador las diferencias con las posturas uruguayas y brasileñas, aunque resaltaron que quedó abierta una ventana de negociación de cara a la próxima reunión de mayo.

En el gobierno uruguayo, en tanto, son conscientes de las dificultades de lograr la ansiada flexibilización y temen que la negociación devenga en mayores dilatorias, aunque apuestan sus últimas fichas a lo que pueda suceder en el segundo semestre del año, cuando Brasil asuma la Presidencia Pro Témpore. 

Como el Mercosur toma decisiones por consenso, se requiere el visto bueno de todos los socios, que por el momento aún es lejano.

Resultados 

Luis Lacalle Pou dijo en la mañana que “cruzaba los dedos” aguardando los resultados de la reunión. Sobre las 18:30, el presidente recibió en su despacho de Torre Ejecutiva a Bustillo y Arbeleche, que a la salida comunicaron con entusiasmo que por "primera vez en 20 años" se logró "instalar el tema arriba de la mesa, y que sea objeto de consideración". 

Si bien el tema de la flexibilización ya ha sido discutido y sido objeto de diferentes propuestas en años anteriores, en el gobierno resaltan como un mérito el hecho de que ocupe los primeros lugares "del orden del día" del CMC. 

El balance del encuentro y sus resultados, en definitiva, es bastante dispar según la percepción de cada uno de los integrantes del bloque. 

Uruguay, por un lado, destacó que su propuesta recibió el "apoyo total" de Brasil. Tal como informó El Observador en su edición de Fin de Semana, la Cancillería uruguaya había afinado su estrategia y su propuesta con el gobierno de Jair Bolsonaro, y la reunión de este lunes ratificó que existe consonancia en la búsqueda de una mayor apertura.

Si bien el respaldo vino también por parte del nuevo canciller, analistas y dirigentes oficialistas consultados por El Observador advirtieron que no es claro que Itamaraty –que suele ceder ante reflejos proteccionistas y más conservadores del statu quo– se vaya a jugar la ropa por la flexibilización de las negociaciones con terceros. 

La propuesta uruguaya, trabajada en conjunto con el gobierno de Bolsonaro durante el último mes, también contempla en gran parte las pretensiones de Brasil respecto a una rebaja del AEC, y si bien Bustillo y Arbeleche resaltaron que ven con buenos ojos la revisión del arancel, en la reunión fueron enfáticos en reclamar que ambos asuntos se discutieran en bloque y no por separado. 

De hecho, durante el encuentro Felipe Solá procuró separar la discusión del AEC, para llegar a una definición sobre ese tema y bajo el argumento de que eran temas distintos en el orden del día, pero Uruguay defendió su postura de discutirlo en conjunto, y obtuvo para ello el apoyo de Brasil, a través de Guedes, dijeron fuentes de Cancillería.

A través de un comunicado, la Cancillería de Paraguay señaló que su delegación "reiteró que ambas iniciativas deben ser abordadas por separado y no en un solo instrumento, en razón que tienen ámbitos y particularidades diferentes". "En lo que se refiere a la revisión del AEC, existe un principio de consenso; en cambio en materia de relacionamiento externo, persisten opiniones divergentes. El Paraguay reiteró que apuesta al diálogo y a la concertación para buscar un consenso que acomode a todos los Estados Parte, teniendo en cuenta las particularidades y sensibilidades de cada uno de ellos, respetando lo establecido en los textos fundacionales del Mercosur", añadió el texto oficial.

El viceministro de Relaciones Económicas e Integración de la cancillería paraguaya, Raúl Cauno, expresó a AFP que su país coincidió con Argentina en que flexibilización y arancel "son dos instancias diferentes que no pueden estar en un mismo instrumento porque tienen particularidades e impactos diferentes".

"Brasil y Uruguay dicen: 'Señores, no estamos cumpliendo ese cometido de integrarnos al mundo y queremos que nos den la oportunidad de negociar de a 4, de a 3, de a 2 o individualmente...", comentó Cauno. La propuesta uruguaya "no es la forma adecuada, porque ataca los fundamentos de una unión aduanera, que es el estadio previo para la conformación de lo que queremos lograr: un mercado común", añadió el funcionario paraguayo.

El gobierno de Argentina también hizo énfasis en la discusión del AEC y reivindicó la búsqueda "de consensos". "En cuanto al relacionamiento con terceros países o bloques, (el canciller) Solá señaló que nuestro país propone instruir a los coordinadores del Grupo de Mercado Común para que al finalizar este semestre elabore una propuesta de plan negociaciones externas que identifique prioridades de la agenda externa del Mercosur y el plan de modalidades específicas de ofertas y de disciplinas, y se elabore un informe completo sobre el estado de situación de las diferentes negociaciones”, describió la Cancillería de Argentina.

En la reunión, la delegación uruguaya reclamó que la convocatoria a nuevos ámbitos de discusión no implicara una dilatoria de un tema que, a entender del gobierno, debe resolverse prontamente. En conferencia de prensa, consultada sobre si la respuesta argentina no suponía "seguir discutiendo 20 años más", Arbeleche dijo que justamente esa fue una de las advertencias y "preocupaciones" que realizó Uruguay a sus socios. 

Desde la oposición local, el diputado frenteamplista Daniel Caggiani (MPP) cuestionó el énfasis y el tono triunfal del gobierno al anunciar "el ingreso del tema en el orden del día de la próxima reunión del Consejo del Mercado Común del Mercosur".

"Nos parece que estos temas deben ser tratados con menos publicidad y más diplomacia y discreción, más aún si el objetivo es que los mismos realmente prosperen. El viejo (Jorge) Batlle en eso fue mas astuto", escribió en Twitter.

Sobre la propuesta concreta presentada por Uruguay, Caggiani dijo que "hay aspectos que son positivos e interesantes, como la propuesta de relanzamiento de la Agenda Externa Comercial y la priorización de bloques y países", aunque "hay otras que son poco entendibles como la rebaja unilateral del arancel externo común", así como los aspectos "contradictorios" y "poco claros"  vinculados a la metodología de negociación bilateral.

Bustillo dijo en conferencia de prensa que Uruguay está abierto a correcciones y modificaciones. Para el canciller, "más allá de las tensiones lógicas" del encuentro y la falta todavía de "consenso" respecto al tema de fondo, la concreción de un ámbito de discusión "no es una cosa menor". "Estamos conformes", dijo Bustillo.

Cruce entre Guedes y Guzmán

Guedes fue, por otra parte, protagonista de varios cruces y chicanas con el ministro de Economía de Argentina, Martín Guzmán. 
Representantes de dos escuelas antagónicas, Guzmán cuestionó el liberalismo clásico basado en Adam Smith, “su mano invisible” y el legado de la Universidad de Chicago, a lo que Guedes le enrostró la cantidad de Premios Nobel surgidos de esa cantera del libre mercado. 
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