Juan Pablo tiene 29 años y vivió sus primeros años en las afueras de Pando. A los cinco se instaló en Jacinto Vera, donde vivió hasta cuando se recibió de Economista por la Universidad de Montevideo (UM). En cada una de las materias que cursó obtuvo calificaciones excelentes. Al tercer año de facultad ya era profesor asistente para alumnos de segundo y escribía sus primeros papers sobre distintas teorías micro y macroeconomistas.
A los 23 se mudó a Buenos Aires, donde hizo un Máster en Economía en la reconocida Universidad Torcuato Di Tella. Ahí también fue el mejor de su generación y sus tan destacadas calificaciones, tanto en la UM como en la Di Tella, le dieron las credenciales suficientes para conseguir beca en el MIT, Harvard, Yale, Princeton, CalTech, Chicago y otras de las mejores del mundo.
Su calidad humana también fue fundamental para llegar a las mejores instituciones del mundo. Los profesores destacan que Juan Pablo es un gran chico, y sus excompañeros lo elogian y le agradecen por la enorme ayuda que brindó durante la carrera. “Yo le debo parte de mi título”, dijo a El Observador uno de sus amigos.
Se una a un selecto grupo de economistas, mucho más selecto si hablamos de uruguayos. De acuerdo a lo que tuiteó el respetado economista Aldo Lema, “Que Juan Pablo Xandri haya sido contratado por Princeton equivale al pase de un futbolista uruguayo a uno de los 5 mejores equipos del mundo”. Agregó: como Princeton es top 5 en Economía, creo que esta es la mejor posición académica lograda por un economista uruguayo”, recordando luego el antecedente de Igal Hendel, otro uruguayo que fue profesor en la respetada institución.
Juan Pablo Xandri volvió a conversar con El Observador, esta vez sobre cómo hizo para llegar a ser uno de los que hacen a la frontera del conocimiento.
¿En qué consiste el nuevo trabajo en Princeton y cómo lo conseguiste?
La oferta que recibí es de Profesor Asistente en el Departamento de Economía de Princeton. Si bien parte del trabajo es de dar clases, la parte más importante es la de investigar, y es básicamente la única dimensión por la que juzgan tu performance.
Por seis años tendría que publicar todo lo posible, para poder pasar mi examen, una especie de juicio académico, en el que deciden o bien darte trabajo de por vida (no pueden echarte, a menos que cometas un delito) o te piden la renuncia. Este sistema funciona bastante bien por varias razones: da un montón de incentivos a investigadores a trabajar mucho durante los años más productivos de su carrera. Pero además, le da la libertad necesaria para poder investigar lo que él quiera, sin temer, por ejemplo, represalias si sus ideas políticas van completamente en contra de la institución, y permiten entonces mayor libertad de pensamiento y expresión.
¿Cuántos uruguayos han logrado llegar al mismo nivel que vos en universidades de respeto en Estados Unidos?
Solo conozco bien el caso de Economía, seguro que en otras disciplinas y ciencias hay muchos más uruguayos en la misma. Justo en estos últimos años varios uruguayos jóvenes han entrado como profesores en universidades e instituciones super buenas acá en EEUU: Lorenzo Caliendo es profesor en Yale desde 2011, postergando la oferta un año para hacer un post-doctorado en Princeton; Javier Bianchi en la Universidad de Wisconsin, que también estuvo el año anterior en NYU como profesor visitante; Ignacio Presno trabaja en la Reserva Federal de Boston, y seguro que me olvido de unos cuantos.
También hay profesores “seniors” uruguayos en universidades estadounidenses que son muy reconocidos en la profesión desde hace ya varios años: Federico Echenique en CalTech, la de “Big Bang Theory”, Carlos Vegh en la Universidad de Maryland y antes en UCLA, son algunos ejemplos famosos.
Sabemos que has viajado a varias universidades. ¿Cómo es el proceso para que te seleccionen?
El proceso de admisión en Economía es bastante parecido al “draft” de la NBA, solo que bastante más aburrido y burocrático. Primero mandás a muchas universidades tus postulaciones, paquetes que incluyen artículos de investigación, cartas de recomendación de tus asesores de tesis, y un artículo de investigación especialmente destacado que es tu carta de presentación, o tu “Paper del Job Market” (artículo para el mercado de trabajo). Es tu trabajo insignia, el que crees que te vende mejor como investigador, y es además el documento más importante que miran las universidades.
Luego siguen las entrevistas. Las universidades primero te contactan para concertar entrevistas de trabajo. Como en general uno aplica a varias universidades, en mi caso a más de 70, se puede tener varias entrevistas, 20 en mi caso que es un numero estándar. Como viajar a todas las entrevistas sería muy caro, todas las entrevistas se hacen durante la conferencia de la American Economic Association, la más grande del año. Tuve 20 entrevistas en el correr de solo dos días y medio. Puede ser muy estresante y cansador, pero la verdad que termina siendo bastante divertido.
Una vez que terminan las entrevistas, las universidades deciden invitar personalmente a algunos candidatos al campus. En este viaje, tenés entrevistas uno a uno con muchos profesores del departamento que te invitó, de ocho a doce, en el correr del día, y lo más importante: tu “charla de mercado”, en la que haces una presentación de una hora y media de tu “paper”. Este es quizás el momento más importante del viaje, y en el que mucha gente empieza a decidir si podés ser un candidato o no. También te llevan a almorzar y cenar, que en la práctica terminan siendo entrevistas de dos horas, así que es bastante cansador, pero muy emocionante.
Cuando la universidad termina todas sus invitaciones, el cuerpo de profesores se reúne a votar a quienes hacerles ofertas. Dependiendo de la universidad, esta decisión puede ser más o menos democrática, pero generalmente todos los profesores con “tenure” (trabajo de por vida) votan, incluso cuando su área de investigación no tiene nada que ver con la tuya. Por esto es importante también tratar de ser accesible para otros campos de Economía y no solo el tuyo.
¿Cómo te enteraste de las buenas nuevas y cómo reaccionaste? ¿Era tu posibilidad favorita? ¿Por qué?
Me llamó el director del Departamento de Economía de Princeton el miércoles de noche. Si bien ya sabía que se reunían ese mismo día, y también que me había ido más o menos bien, realmente no esperaba que me llamaran: son lugares muy difíciles de entrar, y no pensás que tenés posibilidades reales de conseguirlo. Así que todavía sigo en shock... Creo que voy a tardar unos cuantos meses en hacerme a la idea. Siempre te queda la idea de que seguro que se van a dar cuenta que hicieron un error, que en realidad querían llamar a alguien más o algo así. Pero dado que ya me contactaron más de diez profesores de Princeton para felicitarme por la oferta, ¡creo que tengo que empezar a creer que es verdad!
Princeton es la que más quería, incluso antes de empezar todo el proceso, por muchísimas razones. En cuanto a mi investigación en particular, varios de los profesores que fundaron los tópicos en los que me concentro están ahí. Es una oportunidad increíble para un académico en cualquier otro tópico en Economía. La oportunidad de interactuar e incluso “coautorear”, en el futuro, con investigadores pioneros, en la frontera del conocimiento, en varias áreas, es una oportunidad increíble.
Uno tampoco puede resistir el efecto “cholulo”: en Princeton está lleno de celebridades de Economía, justamente por tener tantos pioneros en diferentes campos como profesores. Por ejemplo, cuando visité Princeton almorcé con Chris Sims, ganador del Nobel de Economía de 2011 (junto con Thomas Sargent, de NYU). Y me di cuenta que él había leído mi artículo, y me empezó a preguntar sobre él, y recomendarme extensiones interesantes, fue honestamente bastante surreal. Y lo mismo me pasó con muchísimos profesores en Princeton, que son celebridades dentro de Economía: Morris, Abreu, Kiyotaki, Pesendorfer, por mencionar algunos. Que esta gente esté interesada en lo que hacés es difícil de creer.
Fuiste un muy buen alumno en la escuela, en el liceo y en la universidad. Para vos, ¿esto estaba escrito? ¿Cómo dirías que se alcanza un sueño como el tuyo?
De chico tuve todas las cosas que necesitaba, y nunca me faltó nada. Y sobre todas las cosas, tuve una familia que siempre me apoyó y me empujó y motivó a trabajar duro. Sabiendo siempre que no es cierto que solo con trabajo tus objetivos y metas: muchas cosas dependen de elementos completamente ajenos a tu control. Pero sí sabiendo que hiciste lo que pudiste, que dejaste todo en la cancha, y que no vas a tener nada de qué arrepentirte. La suerte es un factor importantísimo. Además, tus metas no se logran solo con tu esfuerzo, sino con los esfuerzos de un montón de gente a tu alrededor que hicieron las cosas posibles: profesores y mentores que me aconsejaron y ayudaron a pasar a la siguiente etapa, en la Universidad de Montevideo, Torcuato Di Tella y principalmente en el MIT, junto con otros estudiantes y colegas con los que trabaje durante todos estos años. Y principalmente, el apoyo de mi familia y amigos, sin quienes no podría nunca haber llegado nunca a ningún lado. Alcanzar tus metas no es un logro tuyo: es un trabajo enorme de equipo de mucha gente.
¿Cuándo te mudás y que sabés del lugar?
Todavía no sé bien los detalles, ya que todavía no acepté formalmente la oferta, pero debería ser alrededor de principios de setiembre. Princeton queda en un pueblo del mismo nombre, a mitad de camino entre Nueva York y Filadelfia, a una hora de tren. Muchos profesores terminan viviendo en Manhattan y viajan todos los días a la universidad, pero imagino que los primeros años viva cerca de la Universidad.
¿Qué podés decir sobre las políticas del gobierno de apoyar uruguayos que hagan doctorados?
Solo puedo hablarte del caso de Economía, que es lo que conozco. En los últimos años muchos estudiantes uruguayos han hecho doctorados en el exterior, como Lorenzo Caliendo, Javier Bianchi e Ignacio Presno, que mencioné al principio, y muchos otros están en este momento estudiando en algunas de las mejores universidades del mundo: Juan Passadore esta tambien haciendo el Doctorado de Economia en MIT, Diego Pérez en Stanford, Maria Jose Boccardi en Brown, Ana Lariau en Boston College y Darío Cestau en Carneggie-Mellon, para mencionar algunos. Pero todos ellos han conseguido becas y financiación de las propias universidades, lo cual es generalmente muy dificil de conseguir, dado que estas también dependen de que los estudiantes aceptados consigan financiación en sus propios países, o de organismos internacionales como el BID, Fullbright y otros.
Cuando nosotros aplicamos no existían posibilidades de becas nacionales, por las cuales se nos hacia mas difícil, y que por lo tanto hace que mucha gente que quiere hacer estudios de posgrado en universidades extranjeras no pueda lograrlo por falta de fondos. Y esto es importante porque los programas a los que aplican generalmente no existen en Uruguay, y creo que sería importante que estudiantes uruguayos con mucho talento tengan la posibilidad de explotarlo, a pesar de la, naturalmente, limitada oferta de posgrados en Uruguay. Estos son los profesionales que luego vuelven a Uruguay y pueden ser innovadores, trayendo cambios importantes tanto en tecnología como en políticas publicas.