Estilo de vida > 19 departamentos

Uruguayos comparten los rincones secretos del país que hay que conocer

Diecinueve personalidades de la cultura, la ciencia y la gastronomía comparten cuál es la joyita de su departamento que hay que visitar en vacaciones

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13 de abril de 2019 a las 05:03

Seamos honestos: los montevideanos somos bastante egoístas con el interior. La mayoría de quienes vivimos en la capital, recorremos y conocemos poco y nada otros pueblos y ciudades uruguayas. Tenemos ideas, conceptos y terquedades más o menos equivocadas sobre lo que pasa más allá de los límites de la capital. Sepan entender, no es nuestra culpa. A la mayoría nos inculcaron esa idea de que Uruguay es poco, que para maravillarse de verdad hay que buscar en tierras extranjeras.

Pero se acerca una semana entera de vacaciones y desde esta sección nos pareció que era la excusa perfecta para dejar de mirar hacia afuera y valorar un poco más lo que hay acá adentro. Entonces tuvimos el mismo dilema de siempre. Porque la idea no tenía sentido si alguno de los periodistas que llenamos estas páginas (todos, menos uno, nacidos en Montevideo) se ponía a consultar guías de viajes para sugerir destinos “poco tradicionales”. Quienes de verdad podían equilibrar un poco la balanza eran miradas que siempre observaron al interior porque nacieron o viven ahí.

Esta es una selección caprichosa de personalidades de diversas áreas que compartieron generosamente algunas joyitas escondidas dentro de sus departamentos. Esperamos que más de un lector se inspire esta semana, cargue el auto con lo indispensable y salga a descubrir el territorio nacional. Para los que prefieren quedarse (o venir) en la capital, también está Montevideo, no sea cosa que se sienta excluida. 

Ernesto Díaz, músico - Artigas.

Me jugaría a navegar, acampar y escuchar pájaros. Tanto sea en la naciente del río Cuareim como en la desembocadura cerca de Bella Unión. Navegar y escuchar pájaros por los arroyos Itacumbú, Sepultura, Palma Sola, Cuaró, Tres Cruces siempre me impresionó. Es interesante porque hay un pez exclusivo de la cuenca del Cuareim y sus afluentes que fue descubierto por especialistas alemanes.

Analía Sardo, cantante - Salto.

Una joyita de Salto es el chalé Las Nubes, que es la casa del escritor Enrique Amorim (1900-1960).  Es un chalé que está perdido en lo que antes fue campo y para su época era terrible casa. Entrás y te da paz. Hay verde, flores. Es divino, como si estuvieras en las nubes. Actualmente, la casa —que se puede visitar— funciona como un espacio cultural donde se hacen espectáculos y se presentan muestras fotográficas. Está bueno mantener vivo todo lo referente a Amorim.

Ana Prada, cantante y compositora - Paysandú.

Recomendaría visitar Casa Blanca, queda al sur de la ciudad de Paysandú, a unos 15 kilómetros. Es un pueblito que tiene casitas de estilo inglés. No es de lo más publicitado y es precioso. Se armó un barrio, se hicieron intervenciones artísticas, hay esculturas, casas pintadas. Hay una pulpería boutique con una bodega impresionante. El paisaje natural y el atardecer son bellísimos. Es un lindo paseo para que el se acerque a Paysandú ahora justo que se viene la Semana de la Cerveza. Podés ir a comer algo súper o ir a tomar mate en las barrancas. Es divino, admite todo.

Daniel Castro, periodista - Tacuarembó.

Hubo un tiempo que fue hermoso y fui libre de verdad. Y tal vez eso lo pueda aplicar a aquella adolescencia, donde disfruté de paisajes, entornos y rincones, casi sin darme cuenta. Cuando los recuerdo o cuando regreso, cobran otra dimensión. Por eso les sugiero que los visiten, y verán la exuberancia que ahora valoro y quiero compartir con ustedes. Anímense, al  llegar a Tacuarembó, a preguntar cómo se llega a Paso del Cerro. Les indicarán un camino serpenteante entre sierras, que parecen tomadas de una película. Llegarán a un pueblito que parece detenido en el tiempo, que transita como apartado del ritmo frenético de estos días. Hablen con la gente y descubrirán un tesoro. En la zona se podrán acercar al túnel ferroviario de Bañado de Rocha, que es único. Es, además, Monumento Histórico Nacional. Y no pierdan la oportunidad de un viaje en  tren el viejo Tacoma.

Gastón Yelicich, cocinero - Rivera.

Se puede hacer un recorrido gastronómico en la ciudad. Para empezar sugiero que conozcan el carrito de Julio en la plaza Flores, es un clásico que tiene 30 años. Vende panchos y también hace un chivito que está buenísimo. Otro clásico de la frontera es la panadería Ripan. Y si querés la cerveza más fría del país hay que ir a Salamanca. Para los que disfrutan del vino, está la bodega Carrau, superemblemática y de avanzada en su momento; hay también una más pequeña que se llama Viñas del 636. 

Estela Golovchenko, dramaturga y actriz - Río Negro.

Un lugar muy especial es Puerto Viejo, que ahora es un balneario. Está a unos seis kilómetros de San Javier yendo por la ruta y a cuatro kilómetros viajando por el agua. Es una playa, tiene un espacio natural maravilloso y tiene el río. Yo tengo un vínculo afectivo con ese lugar porque me crié ahí. Recuerdo que a mis hermanos —que eran mayores— mi papá los llevaba a la escuela en bote, remando.

Rafael Antonaccio, director de cine - Durazno.

Lo que hacemos mucho con mis amigos es ir a las playas del río Yi. Vamos a un lugar que se llama Polanco del Yi —un pueblito muy chico en Florida que tiene una pulpería que se mantiene igual con los carteles de “Prohibido entrar con armas” y una barra vieja— y lo que hacemos es una travesía en canoa río abajo hasta llegar a Durazno. En el camino te podés cruzar con algunos rápidos. Hay una pequeña cascada que a veces se puede cruzar en canoa y otras caminando; playas con arenales enormes y partes angostas donde la vegetación hace un túnel verde.

Pablo Fresia, científico investigador del Instituto Pasteur e INIA - Cerro Largo.

Una de las zonas más pintorescas de la zona fronteriza con Brasil de Cerro Largo es la que bordea el río Yaguarón al norte de Río Branco y hasta Centurión. A ella se accede por la ruta 26 y desde el kilómetro 25 por caminos vecinales. La población se ubica en un radio de 5 kilómetros y está constituida por alrededor de 40 familias, unas 200 personas. En la zona aledaña al arroyo Las Cañas existen montes nativos con una biodiversidad particular. Paso Centurión y Sierra de Ríos ingresaron al Sistema Nacional de Áreas Protegidas. En los últimos años algunos vecinos están iniciándose en emprendimientos de turismo rural.

Serrano Abella, comunicador - Treinta y Tres.

En la cuarta sección de Treinta y Tres hay lugares que son desconocidos como Los Cajoncitos, que es una suerte de piscina de piedra metida en el arroyo Yerbalito y es de una belleza imponderable. También está la quebrada de La Teja —que es la de los Cuervos en miniatura—, un paisaje paradisíaco al que recomiendo bajar, conocer y ver la flora natural.

Marcelo Acquistapace, vidente - Soriano.

Por 1867, producto de la guerra de la Triple Alianza, hubo una de las epidemias de cólera más terribles en los campamentos aliados. En Mercedes murió más de la cuarta parte de la población de todo Soriano. Fue atroz y a raíz de esta situación se hizo el nuevo cementerio de Mercedes, que es una obra de arte. Hay obras increíbles de artistas como Juan Manuel Ferrari, que es uno de los escultores más famosos que tenemos en Uruguay y no todos lo conocen, fue el que hizo el monumento al Ejército de los Andes de San Martín. El que destaco de él es un ángel que hizo en 1911 y es una de las obras más fantásticas del país. Lo curioso es que también están las tumbas de los que inauguraron el cementerio por la muerte de cólera en 1867. Hay que buscarlas bien porque están casi todas derruidas, pero se encuentran y uno puede leer en las lápidas “Muerte por cólera, 1867”.

Noelia Etcheverry, comunicadora - Flores.

Recomiendo los lagos de Andresito —sobre la ruta 3 a unos 45 kilómetros al norte de Trinidad— que siempre fue un pueblo de pescadores. Este viernes 19 de abril — y como cada Viernes Santo— se  realiza la tercera Fiesta del Pescado, donde los pescadores del pueblo hacen comidas caseras y las venden al público. Al caer el sol hay espectáculos artísticos. Tampoco pueden dejar de hacer el paseo guiado en la embarcación Andresito.

Marianella Morena, dramaturga - Florida.

El mejor lugar al que uno puede ir es ese que atesora de su infancia, ese que está vivido por la experiencia, porque viajar es eso, es hacer propio un paisaje ajeno. Por eso, recomiendo el parque Tomás Berreta en Sarandí Grande, porque se asemeja más a un reservorio casi salvaje, donde hay caballos sueltos, algunas vacas y otra fauna autóctona. Con el tiempo valoro más cuando la naturaleza puede ser y convivir sin la obsesión humana por ordenarla.

Oribe Pereira, historiador - Lavalleja.

Pienso que por ser símbolo de regionalidad me quedo con el cerro Arequita, que está en el escudo del departamento. Pero todo el círculo orográfico minuano que incluye el cerro del Verdún, cerro Arequita, cerro Artigas y todas las elevaciones que rodean Minas 
son un atractivo. De cualquier lugar de la ciudad se puede ver ese paisaje tan singular nuestro. A diferencia de localidades donde mirás una calle y termina en el cielo, acá te parás en cualquier calle y termina en un cerro. Siempre va a haber un cerro como horizonte.

Florencia Núñez, cantante y compositora - Rocha.

Algunas veces la Semana de Turismo se presta para algún baño de mar. Otras para la pesca, los festivales y la luna llena entre las sierras. Es que en Rocha, el departamento oceánico de las mil aristas, es muy difícil recomendar un solo destino. Los aliento a que conozcan La Cocina de La Barra, ubicada sobre la laguna de Rocha, a pocos kilómetros de La Paloma, La Pedrera y la capital departamental. Se trata de un emprendimiento de las mujeres pescadoras y cocineras de la zona que tiene como ingrediente estrella el sirí y el camarón. Estamos en zafra y los camarones están deliciosos. Tanto para un almuerzo como para tomar una cerveza durante la puesta de sol. 

Daniel Baldi, exfutbolista y escritor - Colonia.

Recomiendo visitar un lugar muy cercano al Centro, donde termina la bahía. Antiguamente era un playa que se llamaba Las Delicias, fue la primera que tuvo Colonia hasta que se llenó de juncos. Un día de camino al liceo se me dio por bajar una escalera que hay y me encontré una casilla. Quedé maravillado con la vista que había, era hermosa la soledad y el contacto con el agua. Eso me inspiró a escribir una novela que se llama Los mellis. Muchos liceos me llamaron para contarme que habían leído el libro y que iban a ir de excursión a conocer ese lugar. La intendencia lo arregló y se convirtió en un homenaje a la historia. 

Jaime Clara, periodista - San José.

Los maragatos, en Semana de Turismo, teníamos en mi adolescencia —supongo que seguirá— la visita a las sierras de Mahoma. Se trata de lo que se conoce como un “mar de piedras”, a 131 kilómetros de Montevideo y a 37 de San José de Mayo, próximo a la estación Mal Abrigo. Es un paisaje único en el país. La tradición indica que el Viernes Santo se debe recoger marcela que crece en forma silvestre. 

Bruno Podestá, dj y productor musical - Maldonado.

En Punta Ballena —un poco antes de la entrada a Casapueblo y escondida entre varios acantilados— hay una roca solitaria de algunos metros de altura en donde pasé muchos veranos y hasta el día de hoy voy con mis amigos. Es el lugar perfecto para saltar al mar o para ir con una guitarra. El atardecer desde ahí es espectacular; una experiencia alucinante.   

Adrián Orio, cocinero - Canelones.

Recomendaría recolectar hongos en los montes y campos de Los Pinares de la Costa. Recuerdo cuando llegaba de la escuela en esos días lluviosos del otoño lo primero que hacía era sacarme la túnica y salir a recolectar hongos deliciosos en la zona de Parque del Plata. Luego se los daba a mi madre que cocinaba de todo con ellos, hasta milanesas. Lo hago desde que tengo memoria. 

Alfredo Ghierra, artista plástico - Montevideo.

Está bueno aprovechar y salir a caminar para conocer la ciudad a pie. Entonces sugiero dos pedacitos de ciudad. Uno es el cuadrilátero que queda entre bulevar Artigas, Julio María Sosa, Julio Herrera y Reissig y Tomás Giribaldi. Ahí tenés la Facultad de Ingeniería, un edificio de Vilamajó de los años de 1930, muy a la vanguardia. Todo el barrio conserva ese aire de varias décadas atrás y perderse ahí es muy agradable. Al final podés terminar en el Museo Nacional de Artes Visuales con la exposición de Picasso y de Figari. El segundo paseo es por el Barrio Jardín que queda en frente a Facultad de Arquitectura. Es una conformación de ciudad muy diferente al resto de Montevideo, un experimento de arquitectura. 

(Textos y producción: Facundo Macchi, Stephanie Galliazzi, Nicolás Tabárez, Pía Supervielle). 

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