27 de enero de 2014 19:30 hs

Un evento gastronómico del tamaño del 12º Salón Conrad Internacional del Vino, organizado en el hotel cinco estrellas de Punta del Este y que se desarrolló entre el viernes y el sábado pasado, puede dejar muchas conclusiones. Para empezar, a pesar de los esfuerzos de este cronista, es imposible probar la enorme cantidad de botellas diferentes (en la edición de este año, más de 600).

Inevitablemente, una crónica de la muestra de este año 2014 está condicionada por sugerencias, lecturas, recomendaciones e intuiciones de una parte más o menos reducida de toda la oferta existente. Fueron un total de 140 bodegas de 11 países diferentes, un abanico interesante para probar de primera mano (y de primera copa) el panorama de la cosecha 2013 en Uruguay y las cosechas de un par de años anteriores tanto en la región como en el Viejo Mundo del vino europeo.

Con la frente en alto

Dentro de los muchos destaques del vino uruguayo en esta edición del salón, brillaron con gran altura tanto los tintos como los blancos. Bodega Chiapella demostró por qué produce excelentes vinos, con su tannat reserva 2012 a la cabeza. El Cetus syrah 2010 de Alto de la Ballena y el Giménez Méndez Tannat reserva 2011 fueron otros dos tintos de lujo.

También el reserva de colección pinot noir blanc de noir chardonnay 2012, de la bodega Marichal, con un color dorado intenso por el efecto de tres horas de contacto con la cáscara del pinot (según explicó Juan Andrés Marichal), fue un vino para recordar de una noche de sabores superpuestos.

La fuerza de los gaúchos

La representación brasileña estuvo de la mano de la bodega gaúcha Casa Valduga, de la que se pudieron degustar sus muy buenos espumantes, pero sobre todo su gran blend Raízes. Se trata de un triple corte, con uvas que se plantan en la zona de Uruguayana, al norte del departamento de Artigas, según explicó a El Observador Juciane Casagrande, directora comercial de Casa Valduga.
Argentos de calidad

Argentina presentó una versatilidad grande y un abanico de vinos de diversas regiones, capaces de competir y hacer olvidar por un instante los buenos malbec de siempre de la región mendocina. Por ejemplo, el bonarda 2011 de Dante Robino, dentro de los tintos, un corte chardonnay viognier 2012 de la bodega Zuccardi y chardonnay 2012 de Pulenta, entre los blancos, crearon con sus gustos recuerdo en la memoria emotiva.

Por fuera de los argentinos, una linda excepción fue el descubrimiento de la bodega chilena Viña La Rosa, que se encuentra en busca de un distribuidor ya que todavía no está presente en el mercado uruguayo. En el salón se pudo probar, por ejemplo, un carménère La Capitana 2012 de gran calidad. Se trata de una antigua bodega de comienzos del siglo XIX ubicada en el valle de Cachapoal.

Del viejo mundo

Bodegas de Francia, Italia, España y Portugal tuvieron también su representación en esta edición del salón. Desde oportos finos portugueses a algunos Ribera del Duero y albariños gallegos, a Cotes du Rhone franceses y proseccos italianos, una amplia gama de vinos de Europa dijo presente en la reunión de Punta del Este.

La oportunidad sirvió para profundizar en el conocimiento de algunas cepas nuevas que llegan a Uruguay y otras que son tan usuales, como por ejemplo la italiana nero d’avola. Un paisaje humano variopinto reunió a expertos, gente del ambiente vinero nacional y a los curiosos que quieren empezar a entender qué significa saborear una copa de vino. Unos y otros se fueron contentos del Conrad. Y los inspectores de tránsito de la Intendencia de Maldonado, con su ausencia en las calles cercanas al evento, se apiadaron de algunos malheridos a quienes había vencido la algarabía de Baco.

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