Todos tenemos información valiosa o un conocimiento que puede ayudar a otros. Puede ser algo muy específico y técnico como una receta de cocina o la solución para un problema con un teléfono móvil, o algo tan simple como enseñar a armar el mate. Con Internet, las posibilidades de expandir el conocimiento incluso fuera de los límites territoriales es posible. Para eso, existen varias alternativas y formas de monetizar ese saber que es necesario para otros.
Para Giosa, esto tiene grandes oportunidades de crecimiento en Uruguay. “En la medida en que hagas algo práctico, enseñes algo que esa persona necesita sí o sí, eso empieza a funcionar. La persona pregunta, te vas a dar cuenta que de determinado tema hay muchas preguntas, inquietudes o visitas a tu blog o publicación. A partir de ahí pensás cómo ayudar a esas personas y empezás a generar productos”, explicó.
El conocimiento puede provenir de una persona que sepa soldar, o un carpintero. “Por un lado, cualquier persona que sepa hacer algo, encuentre probablemente en otra parte de Uruguay o del mundo a alguien que esté dispuesto a aprenderlo. No quiere pasar por una capacitación formal, quiere el conocimiento ya, aplicado a algo bien concreto”.
El mundo YouTube
Tacuabé Terradas estuvo vinculado a empresas de tecnología y telefonía celular. Se considera un usuario de tutoriales y así encontró la oportunidad de generar algo nuevo.
Convocó a su primo, Martín Terradas, y juntos empezaron a investigar la lógica de funcionamiento de YouTube y cómo desarrollar un negocio en la plataforma. En agosto de 2016 lanzaron el canal en2minutos.tv. “Teníamos que hacerlo profesional y no podíamos dejar de lado la calidad. El objetivo son videos de menos de dos minutos para explicar una funcionalidad o cómo resolver un problema en el celular”. Aprendieron a entender la analítica de la plataforma y actualmente el canal cuenta con unas 80.000 visualizaciones mensuales.
Terradas comentó que buscan convertirse en una productora de tutoriales, no únicamente de celulares, en la que también puedan trabajar en conjunto con empresas. “En este momento apostamos al público hispano pero tenemos previsto los mismos videos en otros idiomas. Los principales consumidores de nuestros videos son México, España, EEUU, Colombia, Perú y Argentina”, explicó.
Realizar un video les puede llevar entre dos y tres días. “Cuando ordenás el proceso y hacés rutinas, generás paquetes de video. Un día guionás, otro día filmás, otro producís y después se decide con qué lapso se largan en YouTube. Nosotros tratamos de subir un video semanal”, sostuvo Terradas.
Generar confianza
Mariana López Brito, conocida en redes sociales como Marian La Que Cocina, abrió un blog hace poco más de tres años, en donde comparte sus recetas. Lo mismo hace en Instagram, pero monetiza su conocimiento a través de clases de cocina. Cada vez que promociona un taller, llena los cupos en el mismo día. La clave para tener más de 25 mil seguidores y dictar tres clases por semana con 12 alumnas cada una es, según la cocinera, no guardarse ningún secreto. “Voy haciendo encuestas, y acorde a lo que veo que despierta interés voy publicando las clases. También depende de la época del año, si es Pascua, Navidad, Día de la Madre”, y agregó que sus seguidores confían en sus recetas. “Saben que doy todos los secretos, y les interesa venir a una clase mía porque saben que soy transparente”, aseguró.
En Instagram sube dos recetas por semana y, además de publicar la foto del producto final, comparte el paso a paso para que la gente tenga una guía de cómo van quedando las recetas. Algo en lo que invierte gran parte de su tiempo es en contestar dudas de sus seguidores. “Todo el tiempo estoy respondiendo preguntas por privado, desde cosas básicas como cuánto es una taza de manteca. A veces estoy dos o tres horas con eso”, sostuvo.
Por su parte, Andrés Vögler trabajaba como analista en sistemas y su pasión era viajar. En 2012 empezó a escribir en un blog, que denominó Bitácoras de Viaje, compartiendo su experiencia como viajero. Los lectores del blog le escribían comentándole que querían hacer conocer los destinos sobre los que escribía, pero no solos. Así surgió la idea de organizar el primer viaje grupal en 2014, y al año siguiente renunció a su trabajo y concretó el primer destino.
“Empecé por los países que conocía, como Bolivia, Perú y Tailandia, porque ya sabía los problemas a los que nos íbamos a enfrentar”, explicó Vögler. También se sumaron los destinos que propusieron otros colegas que sumó a la organización de los viajes, como Birmania y Camboya. La mayoría de quienes contratan el viaje grupal son argentinos, uruguayos y de casi toda América del Sur, además de españoles y estadounidenses, entre otros. “Los viajeros llegan buscando información. Por ejemplo, buscan información sobre cómo ir a Tailandia, llegan al blog, está toda la información para hacer el viaje por su cuenta, pero ven que hay un grupo y muchos eligen sumarse”, dijo.
Marca personal
Agustín Simó es asesor de marketing digital y marca personal, y se considera un infoproductor. “Comparto contenido que atraiga la atención del público”, explicó. Dentro de los contenidos que publica se encuentran las guías para usar las redes sociales como parte de una estrategia de marketing, que son gratuitas. Además, piensa escribir un ebook para que los usuarios que ya conocen el contenido que publica puedan acceder a él.
Simó organiza charlas y dicta talleres, además de consultorías personalizadas. Y para esto entiende que es fundamental posicionarse como especialista. “Para poder brindar una charla de este tipo, o una consultoría, la estrategia es ofrecer contenido de calidad, dar tips en tutoriales, hacer cosas en el blog, subir videos. Que la persona se lleve un pantallazo de lo que hacés y ofrecés, para posicionarte como experto en la materia y después poder venderles”, sostuvo.
En el caso del psicólogo y escritor Alejandro de Barbieri, comenzó a utilizar Facebook cuando escribió su primer libro, Economía y felicidad en 2012. Pero la relación con sus redes sociales va más allá, Su último libro, La vida en tus manos, tiene varios capítulos que nacieron de una reflexión que escribió en su página de Facebook, que tuvo más de 500 me gusta y lo llevó a desarrollarlo en profundidad. “Ahora se me ocurrió hacer un video por día de entre cinco y 10 minutos sobre cada capítulo de mi libro, para que la gente sepa en unos minutos de qué iba cada cada uno”. Eso lo fue aprendiendo con el tiempo, y entendiendo la necesidad de contenido de la gente.
De Barbieri también organiza talleres y realiza capacitaciones para empresas, algo que ayuda a difundir a través de sus redes sociales. “La gente que te conoce de YouTube o Facebook después te ve en la charla y eso se retroalimenta. Hay una relación fuerte entre lo virtual y lo presencial”, sostuvo. Al igual que el resto de los profesionales, De Barbieri recibe varias consultas y comentarios sobre sus libros, que busca responder para mantener la interacción.
El ecosistema de los infoproductores
Babel Team es una empresa brasileña fundada por el uruguayo Jorge Aldrovandi en 2006. Se encarga de automatizar los procesos de comunicación y de conversación entre quien está buscando algo y quien tiene la solución para resolver ese problema, por lo que los infoproductores son un fenómeno que conoce bastante de cerca.
“El infoproductor es parte de un ecosistema. Se necesita una plataforma para entregar el producto y cobrarlo, por eso existen los que proveen plataformas en donde se publicita, se vende y se entrega el producto”, comentó Aldrovandi.
“También se necesitan herramientas para atraer gente que quiera el producto para resolver un problema, herramientas de conversión y también de soporte al producto que compró”, agregó.
De todas formas, el especialista opina que no se puede pensar en ser infoproductor y convertirse en millonario rápidamente. Sin embargo, citó algunos ejemplos que son la excepción a la regla.
“Hay una brasileña que empezó a enseñar a hacer del brigadeiro (un dulce típico de la gastronomía brasileña) un negocio. Debe facturar US$ 10 mil por mes enseñando a las mujeres a armar un negocio a partir de eso”, contó. La clave está en tener conocimientos de marketing digital, venta directa y otros aspectos, pero dirigidos a los infoproductos.