“¿Viste cuando estás blanquito y el primer sol te deja rojo como un tomate? Bueno, así tengo la espalda”, le contó el precandidato Tabaré Vázquez a un puñado de dirigentes de la coalición de izquierdas el sábado, cuando se retiraba del campamento nacional de jóvenes del Frente Amplio. Entre otros, lo escucharon el senador del Nuevo Espacio y vicepresidente del partido de gobierno, Rafael Michelini, y el secretario político Gerardo Rey.
Según el relato del expresidente, el motivo de las heridas fue una demostración de afecto excesivo de la noche anterior en Rosario (Colonia), ciudad que visitó en medio de su gira por el interior. “Vienen los vecinos y te dicen ‘vamo’ arriba Tabaré’, y te golpean la espalda”, comentó Vázquez mientras le mostraba a sus compañeros cómo lo palmeaban. La acumulación de saludos efusivos le dejó la espalda dañada, al punto de compararla con una insolación.
Vázquez también recordó en ese momento el daño que generan los apretones de mano de militantes y votantes, sobre todo cuando lo hacen mientras él transita en auto. Ello se evita en la campaña actual, ya que el precandidato del FA se mueve en un ómnibus especialmente acondicionado en las caravanas por el interior. “Hay amores que matan”, concluyó Vázquez en su anécdota del sábado.