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Estilo de vida > "AL CLÓSET NUNCA MÁS"

Visibilidad, educación y erradicar doble discurso: los reclamos de los referentes LGBT

Referentes uruguayos de la comunidad LGBT expresaron cuáles son los principales desafíos y las metas que todavía faltan cumplir para lograr una sociedad más igualitaria

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27 de septiembre de 2019 a las 05:04

¿Una persona heterosexual tiene que “salir del clóset”? La respuesta negativa es obvia. Si bien en los últimos años Uruguay avanzó en materia de derechos y diversidad, el muro divisorio entre las personas heterosexuales y el resto de las orientaciones e identidades de género sigue firme. Porque en la educación todavía no se profundiza en las diversidades, porque las personas trans y travestis siguen sin conseguir trabajo en la mayoría de las empresas, porque el lesbianismo es invisibilizado. Y así sucesivamente.

Como los cambios y avances existen pero aún no son suficientes, referentes de la comunidad LGBT uruguaya explicaron a El Observador cuáles son los principales desafíos que quedan para alcanzar una sociedad igualitaria.

Instagram: Delfina MArtínez, Ir (sector de Couto) y Mariana Percovich

Delfina Martínez - Activista trans

Más que hablar de diversidad, me interesa poner en el centro la disidencia, porque para muchxs hablar de diversidad es hablar de colores, fiesta y alegría, y si bien todo eso forma parte, a muchas de nosotras el concepto nos es lejano. Aún hoy seguimos arrastrando el asesinato impune de 7 compañeras trans/travestis, que fueron víctimas de travesticidio y todas en ejercicio del comercio sexual. También es importante decir que quienes no cumplimos con ciertos estándares estéticos –y que son los que incomodan a la heterosexualidad– seguimos sin poder acceder a trabajos de calidad, sobre todo las travestis, a las que se nos sigue viendo como putas y no como delivery, chóferes de ómnibus o presidentas. Hoy la diversidad como concepto ha sido cooptado por el mercado, donde grandes empresas deciden hacer una publicidad con la bandera del arcoíris pero no integran políticas de inclusión en el sistema de contratación del personal. Siguen sin darnos trabajo. Ahí tenemos también un territorio claro a disputar, porque al menos yo no quiero ser la letra muda de una sigla que es la LGBT; la T, en la lógica empresarial, sigue estando por fuera. Y otro desafío es incorporar la lucha no sólo por la prevención del VIH, sino también para apuntar hacia la pastilla única, y que las demandas del activismo seropositivo sean una prioridad, porque es una cuestión de salud pública. Creo que tener una mirada transversal es necesaria para el abordaje de las cuestiones sociales y pensar en clave territorial, de accesibilidad y con una mirada feminista y antirracista es el camino para lograr transformaciones.

Martín Couto - Diputado del Frente Amplio por el Sector Ir

El gran desafío es el cambio cultural. Las herramientas legales son imprescindibles, los cambios a nivel institucional también, pero si no existe un cambio cultural no va a desaparecer la discriminación, y ese es el gran factor que explica la exclusión laboral y la discriminación en los espacios públicos. También hay otras cuestiones, por ejemplo, la visualización de las mujeres en la diversidad sexual. Están visibilizadas las mujeres trans, pero no así las lesbianas y las bisexuales, y eso tiene impacto en otras situaciones. La institucionalidad cambia pero le falta mucho; sigue sin saber trabajar con personas que no son el ideal de hombre blanco heterosexual de clase media.

Y estamos en una sociedad que lejos de haber cambiado y ser tolerante y diversa, está en transición. Desde las instituciones tenemos que terminar de implementar las leyes votadas, y hay una pata muy importante en la educación, en lograr que las infancias y adolescencias convivan mucho mejor con la diversidad. Que para las personas con identidad de género u orientación sexual disidente el tránsito y el descubrimiento no sea complicado o traumático.

Mariana Percovich - Dramaturga y directora de Cultura de la IM

Uno de los grandes temas que tenemos es el de las infancias y adolescencias. Hay muchísimos problemas en escuelas y liceos, sobre todo, para las muchachas trans o los varones que  no son aceptados y son expulsados del sistema educativo. Hay trabajo para hacer con los educadores y con los planes de estudio para que estas realidades se conversen y no se oculten. Las orientaciones sexuales y las identidades se tienen que manejar con mayor naturalidad. La educación sexual es vital y clave. Hubo una fuerte voluntad, pero a veces la sociedad rechaza esto. Hay que trabajarlo de manera conjunta entre el sistema educativo, la sociedad civil, padres y madres.

Por otro lado es necesaria una mayor visibilización de las mujeres lesbianas. Falta mucha más visibilidad que en los varones homosexuales, por el mismo tema patriarcal donde las mujeres siempre están más escondidas. Hasta hoy tengo amigos que me hablan de parientas mayores que son amigas y viven juntas de toda la vida. Hay una invisibilidad que hace que la palabra lesbiana se asocie más a una fantasía porno que a una orientación sexual.

También hay que trabajar más en la ley de medios para que se cuiden determinados contenidos. Me sigo horrorizando con los contenidos de las novelas turcas que promueven estereotipos horribles que no tienen nada que ver con la realidad. Entonces, como desafíos: educación, visibilidad y revisar la ley de medios y sus contenidos.

Instagram: Martín Rodríguez y Gianina Iglesias, foto D. Battiste a Martin Inthamoussu

Martín Rodríguez - Periodista

Hay muchas cosas que marcar, pero tengo la impresión de que una de las cosas que todavía faltan por hacer es que la acumulación cultural lleve a que, más allá de lo que dicen las normas –que en algunos casos penalizan actitudes antes muy comunes–, empiece a haber condiciones de inclusión que surjan de la gente. Sobre todo, de aquella gente que está en lugares en los que siguen registrándose hostilidades.

En ese sentido, la educación está llamada a desempeñar un rol fundamental a la hora concientizar, no sólo sobre las leyes que rigen este país y que le dan derechos especialmente a sectores de la población que antes no los tenían, sino también con respecto al valor que tiene en términos humanos eso. Es decir, no solo plantearlo desde la obligación que surge a partir de esos derechos, sino desde el lugar de la convivencia. Por otra parte, me parece que un Estado que es laico, tiene menos barreras que otros para profundizar en estas cuestiones.

Gianina Iglesias - Cocinera, estudiante de Ciencias de la Comunicación

Falta muchísimo en materia de acompañamiento para los más chicos, cuando empiezan a descubrir su sexualidad e identidad. Desde los 15 años o antes tengo clara mi orientación, pero lo terminé de definir sola y a contramundo a esa edad. No es lo mismo ahora que hace 15 años. Yo me encontré sola siendo adolescente, lesbiana, me faltó información para poder vivir mi vida sexual activa. Me costó muchísimo. Y cuando fui creciendo siempre estaba mucho más avanzada en cabeza que los médicos que me atendían. En las consultas se invisibiliza a la mujer lesbiana, siempre se va hacia lo heterosexual, y falta generar políticas de género en las instituciones.

Entre los niños y adolescentes sigue siendo un tema tabú y hay que educar porque vamos a continuar teniendo una vida sexual disidente, pero desde la mayoría de edad. Cuando sos menor  la sociedad no te visibiliza. Y cuando sos niño necesitás que alguien te abrace y te acepte. Ahora ha cambiado y tiene que ver con los derechos que hemos adquirido, pero también las leyes que tenemos no son aceptadas por todos. Hay que trabajar en información.

Algo que falta y es muy importante es que los jóvenes tengan lugares en los que puedan estar, lugares para conocerse sin sufrir bullying o violencia. No existen, por ejemplo, matinés para personas LGBT. Tienen que esperar a los 18 años para ir a un boliche. Y ahí tiene que estar el Estado y brindar opciones.

Martín Inthamoussu - Director General en Escuelas de Formación Artística del SODRE

Todavía hay una traba generacional. Lo estuve viendo, por ejemplo, en el caso del jugador de fútbol que es abiertamente gay y las opiniones que se generaron de si podía un gay jugar o no al fútbol. Leí en las redes algo así como, “si hace goles, no me importa su orientación sexual”. Y si no hace goles, ¿sí te importa? Es un doble discurso que está bastante instalado y que en las nuevas generaciones no se ve tanto, porque los chicos más jóvenes vienen con la cabeza más abierta. Hay un tema sobre todo en la generación –no tan mayor– bisagra, que ha tenido que transitar esos cambios. Reproducen un discurso hacia afuera con cuestiones como “me encantan los gays” o “tengo un amigo gay”, pero por dentro piensan, “que no haya uno en mi familia”. Los más jóvenes son los que van a estar enseñándoles a los más veteranos a ver estas disidencias como otras maneras de entender la vida, que vienen con diferentes formas de amarnos. Puede que suene muy romántico, quizá lo es. Quizá esa es la manera de entender el mundo y vivir la sexualidad y el amor.

La marcha
La marcha por la diversidad de este año se realizará este viernes 27 de setiembre bajo las consignas "Al closet nunca más" y "El miedo no es la forma". Partirá desde la plaza Independencia a las 19 horas.

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