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Vivir con miedo

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30 de octubre de 2019 a las 05:02

La conclusión lineal sobre el resultado del plebiscito promovido por la Comisión Vivir sin miedo es que la ciudadanía rechazó en las urnas incluir en la Constitución de la República un conjunto de medidas de fortalecimiento institucional con el objetivo de mejorar la seguridad pública. Aunque es la verdad a la que remiten los hechos, a la misma vez, la ciudadanía dejó un mensaje muy claro: gane quien gane en el balotaje, la lucha contra la delincuencia es un asunto central en el próximo período de gobierno.

El senador blanco Jorge Larrañaga, líder de la campaña de Vivir sin miedo, hizo un trabajo quijotesco al encabezar una iniciativa en absoluta soledad política. Con diferentes argumentos, los líderes de los principales partidos no apoyaron la enmienda constitucional.

Solo el expresidente colorado Julio María Sanguinetti pronunció muy cerca de la consulta popular del domingo 27, su respaldo a la papeleta de Vivir sin miedo.

Y todo eso tuvo notoriamente un efecto negativo para los promotores del plebiscito. Ninguno de los postulantes presidenciales en primera vuelta defendieron la iniciativa de Larrañaga, muy por el contrario, aunque reconocieron los problemas de seguridad pública que enfrenta el país.

Pese a ello, la reforma constitucional obtuvo casi el 47% de apoyo, muy cerca del umbral mínimo de aprobación de 50%. Si hubiese sido una lista electoral más, hubiese sido la opción más votada del país. Ningún candidato obtuvo tanta adhesión en las urnas.

La propuesta de enmienda constitucional fue apoyada en 14 de los 19 departamentos y hubo casos en los que perdió por muy poco margen. Incluso se impuso en departamentos del interior del país donde el Frente Amplio fue la fuerza mayoritaria.

Dirigentes del Frente Amplio acusaron recibo del malestar social al punto que en estos días se escucharon voces que especulaban acerca del impacto electoral que pudo haber tenido en el partido oficialista el problema de la delincuencia.

Yamandú Orsi, intendente de Canelones y una de las figuras ascendentes del Movimiento de Participación Popular (MPP) del expresidente José Mujica, escribió en su cuenta de Twitter que la reforma de Larrañaga “era una mala idea”, pero reconoció que “casi la mitad” de los electores, “muchos frentistas entre ellos”, dio un mensaje claro acerca de su preocupación por la seguridad pública que es necesario escuchar.

Sería un error político creer que la reforma, que incluía medidas controvertidas como la que proponía autorizar bajo ciertas circunstancias el allanamiento nocturno, habilitar la pena de reclusión permanente en casos de delitos muy graves y que las Fuerzas Armadas cumplan tareas de seguridad interna desde una Guardia Nacional compuesta por militares especialmente adiestrados, fue un fracaso.

El apoyo a la enmienda nos habla de un clamor popular por un problema que daña la convivencia y afecta al estado de derecho.

Larrañaga puso en evidencia un problema del que ahora nadie puede mirar hacia un costado: la gente vive con miedo. Y en las urnas dijo “basta”.

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