8 de diciembre 2024 - 5:00hs

El armado del nuevo gobierno sigue en proceso aunque en la agenda mediática se vio interrumpido por la cumbre del Mercosur, que trajo el histórico cierre del acuerdo con la Unión Europea, y la "contracumbre" que se llevó a cabo en la chacra de Rincón del Cerro de José Mujica.

De todos modos, este capítulo de relacionamiento internacional sirvió como escenario para perfilar lo que será la política exterior del próximo gobierno sobre la que se anunció que “habrá diplomacia presidencial”, en el sentido de que el propio presidente asumirá la conducción desde la Torre Ejecutiva.

Ese es un tema en el que, escuchando a quienes asesoran al presidente electo se puede decir que el nuevo gobierno ha aprendido de algunos errores de los 15 años de gobiernos frenteamplistas. Pero hay otros asuntos que asoman en esta transición y que han generado sensibilidad en el pasado y a los que el presidente electo debería mirar. Para esta entrega de la newsletter EnClave elegí cuatro de los que te voy a hablar.

Los cuatros aprendizajes y los desafíos que le dejan a Orsi

  • El vínculo del gobierno del FA con el FA

Quedó claro que uno de los padres del triunfo frenteamplista fue el presidente de la coalición de izquierda, Fernando Pereira. Con su impronta de pararse como firme opositor y de recorrer cada rincón del país donde el partido había dejado de escuchar a los suyos, logró reconquistar al electorado. En la oposición, luego de un primer momento malo, el Frente Amplio logró reconfigurarse y volverse fuerte.

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Desde el oficialismo, el Frente Amplio tendrá el desafío de mantenerse fuerte. Eso no pasó en los 15 años de gobiernos frenteamplistas donde se fue debilitando.

El documento que publicó en 2021 por los 50 años de creación del Frente Amplio, en el que dedicó un amplio capítulo a la autocrítica por la derrota de 2019, la fuerza política mencionaba que "con el advenimiento del gobierno, los principales cuadros políticos pasaron a ocupar cargos en el Poder Ejecutivo, lo que contribuyó a que en unas pocas semanas el gobierno fuera sustituyendo el rol articulador de la fuerza política".

Señalaba también que la fuerza política fue relegada en sus roles tradicionales, se descansó el rol de articulación en el movimiento sindical, y finalmente en el último gobierno, se apuntó, nadie ejerció esa articulación.

En los últimos días, Pereira dijo en varias entrevistas que aunque la relación es complicada el FA "no puede conducir el gobierno, lo conduce el presidente”. Desde ese punto de vista es de esperar que el gobierno de Orsi lleve adelante políticas más moderadas que las que prefiere la mesa política del FA y volverá el tira y afloje con las bases, como también pasó en los anteriores 15 años.

  • Vínculo con los sindicatos

“No fue un romance de 15 años. Fue una amistad con derecho a roce”, definía Maximiliamo Montautti en esta nota lo que había sido el vínculo entre los gobiernos de izquierda y el PIT-CNT, ya que si bien primó la afinidad ideológica y la defensa de intereses comunes –y se le dio voz y voto a sindicalistas en órganos de gobierno, se retomaron consejos de salarios, etc- también hubo enfrentamientos como cuando le hicieron un paro general a Danilo Astori en 2008, cuando el gobierno de Mujica prohibió la ocupación en oficinas públicas o cuando Vázquez decretó la esencialidad en la educación. El oficialismo actual utiliza el término “FAPIT” para referirse al vinculo que consideran carnal entre fuerza política y sindicalismo sobre todo después de que Fernando Pereira pasara de presidente del PIT a presidente del FA.

Más allá de esa cercanía que existe y que Orsi ya anunció que los sindicatos volverán a la gestión gubernamental, en el relacionamiento entre gobierno y PIT-CNT hay un tema importante que genera incertidumbre y es el debate por la seguridad social. El proceso de la elección reciente marcó un hito ya que orgánicamente el FA no acompañó la propuesta de reforma constitucional que impulsó la central sindical (sólo algunos sectores lo apoyaron) y eso fue tomado como “un divorcio” de la dirección del FA con el movimiento sindical según dijo Marcelo Abdala en entrevista con Búsqueda este jueves.

Ante el debate entre Orsi y Oddone sobre si la edad de jubilación debe bajarse a 60 o mantenerse en 65, Abdala anunció en esa entrevista que el PIT-CNT va a ser “vigilante” de que se cumplan “los compromisos asumidos con la ciudadanía” y que al integrar el diálogo social que anunció Orsi, insistirán en la hipótesis de eliminar las AFAP.

Habrá que ver si ese "divorcio" entre el FA y el PIT-CNT, y entre el gobierno y la central se profundiza o si se dejan atrás las diferencias, según cuánto logre imponer de su visión de la seguridad social.

  • La gestión de la seguridad

Es otro tema donde hubo vaivenes en los gobiernos de izquierda, dado que la palabra represión generó muchos dolores de cabeza. El propio ministro Eduardo Bonomi cuando llegó a la cartera de seguridad en 2010 y pretendió aplicar políticas más represivas recibió duros cuestionamientos del Frente Amplio. Bonomi llamó a cambiar “la visión romántica por la visión realista de la delincuencia”.

En esta campaña Orsi habló del enfoque dual, de combinar represión con políticas de prevención, que se parece mucho a las políticas que viene aplicando el actual ministro Nicolás Martinelli, quien apoyado en la academia comenzó a aplicar medidas para atacar las causas sociales del delito.

Quien aparece como la cara principal de la seguridad en el próximo gobierno –ante la demora en anunciar al futuro ministro del Interior–, el exfiscal de Corte Jorge Díaz, habla de que este gobierno se ha centralizado en la pata represiva y en la Policía y de que hay que cambiar ese paradigma desconociendo las medidas que se han tomado en ese sentido.

Dentro de la seguridad, el próximo gobierno tendrá que encarar una reforma del sistema carcelario drástica. Una experta en el tema, la académica Ana Vigna, está trabajando actualmente en ese sentido contratada por este gobierno, y aunque su propuesta aún no ha sido presentada, sería de esperar que quien asuma al frente de Interior utilizara ese material.

  • La política internacional

Por último, vuelvo al tema que te comentaba al principio y al relacionamiento de Uruguay con el resto del mundo y a la geopolítica. Los 15 años de progresismo mostraron acercamientos por mera afinidad ideológica y poca estrategia.

El principal asesor de Orsi en este tema, Álvaro Padrón, decía en entrevista con En Perspectiva esta semana que “fue un error la concepción que desarrolló en los 15 años, hablar mucho de la integración pero finalmente construirla poco. Tuvimos etapa de mucha retorica casi diría voluntarista”.

Aunque aún no se sabe quién será el canciller, el anuncio de que Orsi estará al frente de la política internacional y el hecho de que su primera visita, una vez electo, haya sido a Lula en Brasilia, demuestra que se le dará importancia al tema.

Al respecto, el atento suscriptor Pancho Valiñas me comentaba justamente que a su entender el FA aprendió luego de que las relaciones internacionales fueron un “costado débil” de sus gobiernos. “Con sentido de realismo, Orsi comprendió que con sus escasos 3,5 millones de habitantes Uruguay no es buen candidato para TLC con ningún país grande ni unión de países, y si alguno lo consideró (China, Turquía, etc.) fue para a través de Montevideo proyectarse hacia Brasil, el mercado de más de 200 millones de potenciales clientes”.

Las expresiones de Padrón, cargadas de pragmatismo, parecen dar una buena señal, cuando decía: No se trata de "alineamiento" sin más con otros países sino de "coincidir con una estrategia, es decir en lo que nos sirve".

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