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14 de mayo 2024 - 10:17hs

Hay fechas cargadas de contenido, historias y emociones que nos invitan a hacer una pausa para pensar y reflexionar acerca de quienes somos, de donde venimos, y que mundo queremos dejarles a nuestros hijos.

Si hay algo que tenemos bien arraigado es la memoria, los valores, la cultura y las tradiciones, que transmitimos con orgullo y responsabilidad de generación en generación.

Tal es el caso de fechas como Iom Hazikaron e Iom Haatzmaut.

Iom Hazikaron, es el Día del Recuerdo de los Caídos en las guerras de Israel y víctimas del terrorismo. Es un día de profundo pesar para honrar la memoria, el sacrificio y la valentía de aquellos que dieron su vida por la seguridad y la libertad de su país y su gente.

Después de un día de tristeza y conmemoración, llega Iom Haatzmaut, un día de celebración y alegría en el que se marca la independencia del Estado de Israel. En este día se recuerda el milagro de la creación y supervivencia en medio de desafíos y adversidades sin precedentes. Es una ocasión para celebrar los logros y reflexionar sobre los desafíos que aún enfrenta la nación.

La conexión entre Iom Hazikaron y Iom Haatzmaut es significativa y profunda. La transición de la tristeza y el duelo de Iom Hazikaron a la celebración y la alegría de Iom Haatzmaut refleja la resiliencia y la determinación de seguir adelante a pesar de la adversidad. La capacidad para encontrar esperanza y renovación incluso en los momentos más oscuros.

Aclarar que ser judío no es lo mismo que ser israelí pareciera ser una obviedad -el primero es una identidad religiosa, étnica y/o cultural, el segundo es el simple carácter de ciudadanía de un país determinado- sin embargo, resulta pertinente en los tiempos que corren. Como lo es destacar que, aún siendo dos entidades separadas, los judíos poseemos un vínculo milenario con aquél pequeño estado del Medio Oriente, único estado judío de todo el mundo. Solo basta caminar las calles de la ciudad vieja de Jerusalén para encontrar la evidencia de ello.

Es importante también reconocer el derecho legítimo del pueblo judío a la autodeterminación y el derecho del Estado de Israel a existir en paz y seguridad. Este reconocimiento no implica necesariamente respaldar todas las acciones del gobierno israelí, pero sí entender y respetar las aspiraciones y preocupaciones legítimas de la comunidad judía en su conjunto, en función de esta profunda conexión existente.

Este año nuestras reflexiones se ven teñidas por los trágicos sucesos del 7 de octubre. Un día que quedará marcado en la historia como un doloroso recordatorio que todavía seguimos procesando y nos cuesta asimilar.

Este año la dualidad se siente aún más grande, y la carga es más pesada.

Se conmemoran los primeros 76 años de la creación del Estado de Israel en medio de una guerra contra el grupo terrorista Hamas, enfrentamientos con Hezbollah y la amenaza latente de Irán, sumado a un contexto socio-político interno complejo.

Asimismo, en este Iom Hazikaron no hay ciudadano Israelí que no tenga un familiar, un amigo o un conocido que no haya sido víctima de las consecuencias del 7 de Octubre. La sociedad israelí y todas las comunidades judías del mundo están de duelo. La magnitud y las implicancias son muy difíciles de imaginar, de contextualizar, de poner en palabras... Incluso muchos de los que vivimos en la diáspora tenemos amigos, familiares, conocidos, o al menos amigos de amigos, que han sido víctimas, como es el caso de los hermanos argentinos Iair y Eitan Horn que siguen aún secuestrados.

Los 133 rehenes que todavía siguen secuestrados por el grupo terrorista Hamas nos obligan a confrontar la realidad de la amenaza terrorista que enfrentamos. Estos actos de terrorismo representan una amenaza para la paz y la seguridad internacionales, y requieren una respuesta decidida y unificada por parte de la comunidad internacional.

El antisemitismo y la judeofobia, en todas sus formas, son una manifestación de odio irracional y discriminación que no tienen cabida en una sociedad justa y democrática.

Desafortunadamente, estamos siendo testigos de un aumento alarmante de incidentes de intolerancia, discursos de odio, y actos judeofóbicos e islamofóbicos en todo el mundo como consecuencia de la importación de un conflicto muy complejo que en occidente se simplifica, etiqueta, y cataloga, y en donde diferentes actores de la sociedad toman posturas radicales, como si se tratara de un enfrentamiento -en las peores épocas- entre barras bravas.

Estas expresiones de odio son inaceptables y deben ser condenadas enérgicamente por todos los sectores de la sociedad.

En universidades, principalmente en Estados Unidos, pero también en países de todo el mundo incluido Uruguay, una vez bastiones de la libre expresión y el intercambio de ideas, nos enfrentamos a un aumento alarmante de manifestaciones de odio y discriminación que solo contribuyen a un ciclo que se retroalimenta de violencia y división, y nos aleja aún más de cualquier posibilidad de solución pacífica.

Es fundamental promover el diálogo intercultural y la educación en valores de convivencia y respeto mutuo. Debemos trabajar juntos para combatir los discursos de odio y toda forma de discriminación, construyendo puentes de entendimiento y cooperación entre las diferentes comunidades y culturas.

En vísperas de la conmemoración de estas fechas cargas de contenido los invito a todos a reflexionar sobre la importancia de la memoria y la solidaridad, y a unirnos en el compromiso de construir un mundo más justo, pacífico y compasivo para todos, independientemente de nuestra orientación política, religión, origen étnico, o nacionalidad.

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Israel Columna de opinión

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